Miércoles, 16.10.2019 - 17:20 h

'Rebelión' en la granja: así se reinventan las explotaciones lácteas para subsistir

La liberalización del sector, sin cuota de producción y con un precio de la leche por los suelos, ha generado un 'tsunami'. Dos mil vaquerías han cerrado sus puertas en dos años.

Producir leche ecológica, apostar por productos naturales y con valor añadido, sumarse al cooperativismo y dedicarse a la venta directa de productos asoman como nuevos modelos.

Las granjas españolas se reinventan o echan el cierre

Reinventarse o echar el cierre... esas son las dos únicas opciones que hoy les quedan a los productores de lácteos en España, que atraviesan la peor crisis en décadas. La liberalización del sector, sin cuota de producción desde abril de 2015, y el desplome de los precios de la leche han desatado un escenario devastador para miles de ganaderos. Casi dos mil explotaciones han cerrado en apenas dos años (a un ritmo de unas 70 al mes, según cifras oficiales facilitadas por la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos -COAG-). Quienes aún subsisten lo hacen a duras penas, trabajando casi a pérdida en prácticamente la totalidad de los casos.

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Por este motivo, no son pocos los granjeros españoles que han decidido 'rebelarse' contra esta dramática situación. No les queda otra. Según coinciden la mayoría de los especialistas del sector consultados por este medio, la tradicional vaquería media española, que durante el siglo pasado era un rentable negocio familiar que se heredaba entre generaciones, está llamada a desaparecer.

Además de la crisis en un sector que se ha liberalizado, tampoco hay recambio generacional para sus intérpretes. La media de edad de granjeros hoy supera los 55 años. Sus descendientes no están dispuestos a seguir la actividad. ¿Cómo escapan entonces los ganaderos supervivientes de este laberinto, para evitar cerrar las puertas de sus establecimientos? Producir leche ecológica, apostar por productos más naturales y con valor añadido, sumarse al cooperativismo, alejarse de la cadena de distribuidores y buscar directamente al cliente, con venta directa de quesos y comercialización artesanal de otros productos, son algunas de las alternativas 'forzosas' que ya se perciben con nitidez.El calvario de los granjeros

Para entender el calvario que hoy experimenta un granjero medio, dedicado a la producción de lácteos, alcanza con visitar cualquier granja de nuestro país. Lainformacion.com lo ha hecho. En Colmenar Viejo, Madrid, nos recibe Carlos González, de 52 años. Su explotación hoy cuenta con 50 vacas para ordeñe. Hasta hace unos años, tenía 120 vacunos, pero esa cifra comenzó a ser insostenible para su bolsillo. El hombre se crió en este establecimiento. Comenzó a trabajar en la explotación de la mano de su padre, con apenas 14 años. En la época de mayor bonanza, en la década de los 80, el negocio familiar de sus progenitores y sus tíos daba para alimentar a dos familias enteras. Los González tenían hasta obreros contratados.

Carlos hoy se ha quedado solo. Es imposible emplear a alguien más, debido a que el litro de leche (le pagan entre 0,29 y 0,31 céntimos de euro) no es en absoluto rentable. Para que arroje un mínimo margen de ganancia debería superar los 0,39 céntimos -algo utópico en el presente-.

Por estos motivos, al finalizar el año habrá en el país menos de 15.000 productores ganaderos incluidos en este sector. En la actualidad, son 15.302 y hace 24 meses eran 16.998 productores de leche en el territorio nacional, según cifras de la COAG. "Desde que nos quitaron la cuota, he pensado más de una vez en cerrar la vaquería. Esto ya es una ruina. Pero ¿quién va a quererlo? Esta misma semana cerraron dos granjas en Madrid. En Colmenar había más de un centenar y hoy quedan ocho. Métase en Internet y vea la cantidad de establecimientos que están a la venta o intentan traspasarse en toda España cada semana", comenta.

En materia de gastos, sostiene: "Para solventar todo esto tengo solo casi 5.000 euros al mes de gastos fijos en alimentos y alfalfa para los animales. Aquí no pueden alimentarse con 'verde', por las características del suelo. Hay que añadir los costes de veterinarios, tractores, gasolina, seguros para los vehículos, luz, agua, inversión en vacas porque tienen una vida útil de no más de cinco o seis partos, el doble de impuestos que en la época de mi padre. Y rezar para que los animales no pillen una enfermedad como me ocurrió a mí hace un tiempo, con la tuberculosis", señala.

El granjero pone en la balanza lo que gasta y lo que recibe en mano: "A mí me dan 0,29 céntimos por litro... Por eso, nosotros trabajamos a pérdida. Todo es a pérdida. El 90% de las granjas padecen lo mismo que yo. En cinco años en esta actividad no quedará ni el apuntador. Los políticos, y también los distribuidores y las grandes superficies se han cargado el negocio porque ahora nos entra leche de todas partes. Las cubas de leche de Europa, principalmente de Francia y Portugal, vienen tiradas de precio, y entre todos han decidido regalarla. Como hay tanta cantidad, los precios lógicamente bajan", afirma el hombre.

Cada dos días, un camión de la central Láctea del Jarama pasa a recolectar por la granja de González los 2.500 litros de leche que extrae él solo, en una sala de ordeñe de su establecimiento que tiene capacidad para 16 animales en simultáneo, en apenas 48 horas. "Encima este es un trabajo muy sacrificado. Tengo un hijo adolescente. Es imposible convencerlo de que, en unos años, tendrá que levantarse como yo a las 4 de la madrugada cada día de su vida para seguir con la actividad. No tendrá vacaciones, no podrá ponerse enfermo, no tendrá fines de semana libres. Y como esto ya ni dá para sacar los cuartos, el chaval no es tonto y no quiere saber nada", comenta resignado.De la leche tradicional a los productos ecológicos

Por la concentración proporcional de granjas a nivel nacional, Castilla y León, Asturias, Galicia y Cantabria son cuatro de las regiones más castigadas por el 'tsunami' actual. En esta última comunidad a comienzos de la década del 90 había más de 9.000 ganaderos que producían lácteos. Hoy apenas superan los 1.300, según afirma el cántabro Gaspar Anabitante, responsable de sector lácteo de COAG. El portavoz de la mencionada confederación (que cifra en más de 4.000 los ganaderos que han tenido que cerrar sus granjas en los últimos 24 meses) vive en carne propia un escenario demoledor. "La desaparición de cuotas nos mató. Fue una catástrofe a nivel español, europeo y mundial. Europa, como primera potencia productora, cambió las reglas del mercado para el mundo. Bruselas decía que nuestro 'aterrizaje', sin la cuota de producción, sería lento, pero esto ha sido una hecatombe. Se nos ha impuesto un modelo para entrar en los mercados y supuestamente 'adecuarnos', y en realidad lo que se hizo fue dejar al ganadero en el último eslabón de la cadena".

Gaspar Anabitante, ganadero y productor de lácteos de toda la vida, lo tiene claro. "O cambiamos el modelo de producción o morimos. Cada vez más granjeros españoles están apostando por otros caminos. Yo mismo lo he hecho. Tenía una treintena de vacas y debía muchísimo a la cooperativa. Estuve a punto de cerrar. Pero ahora me dedico a la producción de leche ecológica, que tiene un margen mayor de rentabilidad y se paga a entre 0,47 y 0,50 euros el litro", explica.

De este modo, sus vacas ahora se alimentan de pastos solamente, no utiliza productos químicos, su modelo de producción gira en torno a la tierra y jamás emplea abonos o herbicidas. "Los requisitos son otros. Para fabricar leche ecológica los estándares de calidad son más altos. No se puede tener más de dos vacas por hectárea, por ejemplo. Al ganadero le cuesta cambiar la forma de producir. Yo sé que no es fácil, pero no nos queda otra", asegura.

A pesar de los cambios drásticos, cada vez son más quienes se animan a dar el salto: "Ya comienza a percibirse con fuerza el nuevo perfil de vaquero. Elaborar leche pasteurizada o ecológica invita a otro desafío. Hay menos oferta de estos productos premium o de mayor calidad, y la demanda de productos naturales está creciendo cada vez más. Los costes de producción son menores, los gastos variables bajan y la rentabilidad es muy superior al producto convencional. Eso sí, la vaca produce mucho menos con este modelo ecológico y se requiere de una infraestructura para hacerlo que no es nada sencilla", manifiesta.

La COAG señala que también hay movimientos incesantes de granjeros en otras direcciones. "El modelo de venta directa está creciendo. Los productores ahora comienzan a buscar el 'hueco' en el pequeño comercio, ofreciendo sus productos artesanales, como quesos y yogures, sin intermediarios y con la distribución directa para el cliente", dice Anabitante.Apostar al cooperativismo

Lorenzo Vidal, responsable técnico de la explotación de lácteos 'Los Combos', de Móstoles (Madrid) también coincide con los ganaderos que apuestan por la innovación. La clave está en el cambio. "Nosotros primero modificamos un aspecto fundamental en el modelo de producción. Teníamos aquí casi mil vacas, pero la producción de leche convencional ya dejó de ser rentable. Por eso apostamos por el cooperativismo y es el momento de hacerlo. Nosotros entregamos los animales a una cooperativa en Talavera de la Reina. Una de las claves de cara al futuro pasa por ahí: unirse al cooperativismo para incrementar la producción. Con el precio actual de la leche, el negocio tradicional de granja de unas 20 o 40 vacas lecheras desaparecerá de manera inevitable", subraya.

'Los Combos’, un establecimiento que cuenta con 17 empleados en total, ahora se dedica a elaborar y comercializar leche pasteurizada, y a fabricar yogures de gama superior, como los artesanales con fruta. Son productos naturales, sin aditivos en la elaboración "Tienen un precio más alto de venta. Además no hay tanta competencia, no dependemos de la gran distribución y la rentabilidad es mayor. Ahora decidimos especializarnos en productos con mayor valor añadido y más naturales, porque el consumidor los reclama más. Competir con los precios de la leche de las marcas blancas de grandes superficies era imposible. Y exploramos otra faceta. Vendemos materias primas, como la nata, para la comercialización de helados", concluye.Un panorama sombrío

En cifras, al finalizar el año habrá en el país menos de 15.000 productores ganaderos incluidos en este sector. Hace veinticuatro meses eran casi 17.000, como quedó dicho. Las provincias más castigadas por la situación son Castilla y León, con una disminución del 7,7% de la de actividad; Galicia, con un 6,6% menos; y Asturias, con el 5,2%. Las cotizaciones medias (0,31 euros/litro) aún se sitúan por debajo de los costes de producción (0,34 euros/litro).

Los precios en origen -al finalizar el pasado año- se encontraban por debajo de la media de los últimos tres años, y alejados también de los precios franceses y de la media europea. Mientras que los ganaderos españoles en febrero de 2017 percibían de media 0,307 €/kg, la media francesa se situaba en torno los 0,351 y la europea en 0,337 €/kg. Estos datos han sido aportados por la COAG y el Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), perteneciente al Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.

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