Tarjeta amarilla para la economía mexicana

A dos semanas de que el gobierno mexicano presente su propuesta de presupuesto para 2017, el endeudamiento del gobierno y las dificultades del sector petrolero encendieron luces de alerta sobre la segunda economía más grande de América Latina.

México exporta más de 30% de su PIB, sobre todo a Estados Unidos, esa apertura lo vuelve sensible a la suerte de su poderoso vecino y socio, incluso "la incertidumbre del proceso electoral de los Estados Unidos, podría afectar las inversiones que buscarían beneficiarse del TLCAN", señala Guillermo Aboumrad, vocero de la casa de bolsa Finamex.

México recortó la semana pasada sus previsiones de crecimiento para este año, mientras que dos calificadoras de riesgo, S&P y Moody´s, rebajaron a negativa las perspectivas de la deuda soberana y del sistema bancario respectivamente. Por su parte el Banco de México (Banxico) alertó de un posible estancamiento de la economía nacional.

El gobierno estimó en mayo que en 2016 el crecimiento de la economía mexicana se situará en un rango de 2,2% a 3,2%. El pronóstico previo era entre 2,6% y 3,6%.

"Al estancamiento que se venía observando en el sector industrial, se añadió un freno al crecimiento del sector terciario. De manera relacionada, el consumo privado se desaceleró, mientras que las exportaciones manufactureras y la inversión mantuvieron un débil desempeño", señaló Banxico en su anuncio de política monetaria.

México está hoy lejos de las expectativas de crecimiento que se habían depositado cuando el presidente Enrique Peña Nieto sancionó una reforma que rompió el monopolio de la petrolera nacional Pemex con el declarado propósito de revitalizarla al permitir la participación de capitales privados.

"Esto generó una expectativa sobre la economía bastante alta",comenta Marco Oviedo, Economista en jefe de Barclays, quien constata sin embargo que "en lugar de estar creciendo al 4% se está creciendo al 2%".

Ello debido principalmente al derrumbe de los precios del crudo que dejaron a Pemex ahogada en un mar de pérdidas y al fisco sin su principal fuente de recursos.

El caso de Petróleos Mexicanos (Pemex) es delicado, según el estimado de Moody's alrededor del 6% de la totalidad de créditos inpagos en el sistema bancario mexicano y entre 30 y 40% del capital básico provienen de la petrolera estatal, la cual "continúa luchando con restricciones de liquidez y un alto apalancamiento financiero".

Esa inestabilidad también impacta a otros grandes deudores de la banca que son la extensa red de proveedores de Pemex y los gobiernos estatales y municipales que dependen de las transferencias federales, que históricamente han sido financiadas principalmente con ingresos petroleros.

Si bien en su momento la apertura del mercado petrolero en México fue celebrada en todo el mundo "tuvo un mal timing, pues coincidió con la caída en los precios del crudo" apunta Guillermo Aboumrad.

De acuerdo con Aboumrad, más allá de lo que presente el gobierno federal Pemex tendrá que presentar "un plan de re-estructura que la haga rentable y recupere la confianza de los inversionistas en la viabilidad financiera".

Sí bien como señala S&P en un comunicado complementario, la deuda total registrada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP)a junio representa apenas el 2.6% PIB de México. "Consideramos que algunos estados tienen un alto nivel de endeudamiento y se enfrentan a cambios de gobierno y liderazgo político en los próximos meses".

El tema de las deudas estatales en muchos casos se encuentran ligadas a casos de corrupción y desconfianza. El miércoles 24 el jefe del Servicio de Administración Tributaria reconoció que se está auditando a cinco gobernadores por irregularidades fiscales.

"La ineficiencia en la operación del Estado es importante" señala Marcelo Delajara, del Centro de Estudios Espinosa Yglesia, quien advierte que los recortes presupuestales que vengan no se deben hacer a bienes públicos como la salud infantil o la educación sino a hacer más eficiente al Estado.

A lo anterior se suma el alto nivel de desaprobación de la gestión presidencial, que de acuerdo con la encuesta de la consultora Mitofsky en agosto de este año alcanzó 65% frente a un 29% de aprobación.

Mientras que en la percepción ciudadana en lo que va de 2016, la inseguridad es la mención que más crece, la corrupción, tiene su tercer incremento consecutivo y se iguala por primera vez a la pobreza como la cuarta preocupación de los ciudadanos.

"Un gobierno impopular no puede hacer recortes dolorosos" advierte Marco Oviedo, de Barclays, aludiendo a la necesidad de reformas.

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