Sábado, 30.05.2020 - 01:10 h
Dos consecuencias

Afectados por un ERTE: ¿cómo influyen los ERTE en la declaración de la renta?

Pese a que los trabajadores vuelvan a sus puestos de trabajo, se debe tener en cuenta que haber estado en un ERTE tiene consecuencias fiscales. 

Un camarero sirve bebidas en una terraza en la plaza de la Virgen de Valencia. (EFE)
Afectados por un ERTE: ¿cómo influyen los ERTE en la declaración de la renta?
(EFE)

La aprobación del estado de alarma, decretado por el Gobierno desde el pasado 14 de marzo, ha provocado que una oleada de compañías apliquen un ERTE en su empresa para salvar la situación financiera de la entidad. La puesta en marcha de esta medida extraordinaria, que afecta a más de 4 millones de trabajadores en nuestro país, ha suscitado numerosas dudas sobre sus consecuencias en el mercado de trabajo. 

Pero no solo afecta a la cantidad percibida por el trabajador al mes, sino que la aplicación de los ERTE también tiene efectos en el ámbito fiscal. Es decir, cuando acabe esta situación excepcional y los trabajadores vuelvan a sus puestos laborales deben seguir teniendo en cuenta el ERTE  de cara a las obligaciones tributarias.

Una de las consecuencias de los ERTE en materia fiscal es que, según los expertos, los ciudadanos tendrán que presentar la declaración, aunque sus ingresos no superen el límite legal. El segundo punto más importantes es que esta puede salir a pagar. ¿Por qué? Pues bien, porque existen dos pagadores: la empresa y el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

La existencia de 2 pagadores no significa que necesariamente la declaración de la renta salga en positivo, pero sí puede suponer que haya que realizar un ajuste con el fisco al presentar la declaración. Esto dependerá de si el empresario ha retenido en la nómina el tanto por ciento correspondiente, teniendo en cuenta que no es el único pagador del contribuyente. 

Obligación de presentar la declaración

Tener dos pagadores, además, supone que un trabajador que, en condiciones normales estaría exento de presentar la declaración de la renta, tenga la obligación de hacerlo. En la actualidad, la normativa establece el mínimo para la obligatoriedad en 22.000 euros anuales cuando hay un solo pagador. Sin embargo, si existen dos pagadores la cantidad está fijada en 14.000 euros, siempre y cuando la cantidad abonada por el segundo pagador ascienda los 1.500 euros. 

Esto implica que muchos trabajadores afectados por un ERTE durante dos o tres meses van a tener la obligación de presentar la declaración de la renta en el 2020. Los ERTE han afectado con más dureza al sector servicios y pese a que muchos trabajadores de ámbitos como la hostelería o el comercio tengan ingresos inferiores a 22.000 euros, el año que viene tendrán que presentar la renta de manera obligatoria.

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