Más problemas para el Popular: no sabe cuánto valen 40.000 activos dudosos

La entidad financiera reconoce que mantiene conversaciones con otros bancos de cara a una operación corporativa, pero “ninguna seria”.

“El mayor problema del Popular es la falta de confianza. Los mercados financieros no confían porque no hemos cumplido”, reconoce su consejero delegado.

Sucursal del Banco Popular.

Su primer cara a cara con los inversores y con los medios de comunicación y, por mucho que insistiera en que no quería hablar del pasado, no le quedó otra. Ignacio Sánchez-Asiaín no lleva ni un mes como consejero delegado del Banco Popular y, este viernes, ha tenido que detallar por qué la entidad ha perdido 137 millones de euros en el primer trimestre, después de los números rojos de 3.611 millones del año anterior, y cuáles son los problemas en los que está inmersa.

El principal: los activos improductivos que 'contaminan' su balance y los 40.000 que tiene que revisar. Al cierre del trimestre, alcanzaban los 36.839 millones de euros, tras recortarlos en 569 millones entre enero y marzo. Pero no es suficiente. Sobre todo porque el Popular no tiene claro que todos estén valorados de forma adecuada, así que toca revisarlos.

“Algunos de esos activos están con tasaciones antiguas”, reconoció Sánchez-Asiaín. “Es un trabajo prolijo, que lleva su tiempo” pero que tiene que estar listo en las próximas semanas. Asume el nuevo consejero delegado que la entidad tiene que responder al mercado dos cuestiones clave: cuál es el verdadero valor de esos activos, si conllevarán nuevas provisiones, y si van a conseguir rebajar esa cartera millonaria.Conversaciones de almuerzo

La primera es clave porque, hasta que no esté, la entidad no sabrá si tiene que realizar una nueva ampliación de capital (que según el consejero delegado, de realizarse, se haría sólo entre inversores institucionales) o si el banco acabará en manos de un competidor. Y conversaciones con otros bancos existen, aunque no pueda hablarse de negociación formal. “Conversaciones supongo que habrá, como viene habiendo entre todos los bancos desde 2008. Si me pregunta si hay un acercamiento serio, no lo hay. Son conversaciones de almuerzo”, argumentó a los medios de comunicación.

Tampoco quiere dar por hecha la ampliación. “Ni la descarto ni digo que vaya a haberla. Es una de las opciones”. Y ya han recibido el interés de algunos inversores, de los que no da nombres, tampoco de quienes son los interesados por algunas de las filiales no estratégicas que están en venta, como el negocio de Estados Unidos (TotalBank) o de su negocio de tarjetas (WiZink).

Ante esa incertidumbre, será la valoración de esos 40.000 activos la que lleve a decidir si necesita nuevas provisiones y cuáles son los pasos a seguir. “Hacia el verano deberíamos ser capaces de dar una respuesta”. Sin plazos porque, según Sánchez-Asiaín, ni los reguladores (ya se ha visto con los supervisores europeos) ni el mercado se los imponen. Precisamente, la necesidad de hacer nuevas provisiones, de 496 millones de euros, están detrás de los números rojos del trimestre.

De lo que sí tiene necesidad es de recuperar el beneplácito de los mercados. “El mayor problema del Popular es la falta de confianza. Los mercados financieros no confían porque no hemos cumplido y no queremos dar expectativas que no tengan que ver con la realidad. Hasta que no tengamos el diagnóstico no podemos decir”, recalcó.

Sánchez-Asiaín cree que es peor la “incertidumbre defraudada” que no dar respuestas concretas. Y la confianza se quebró hace un año. “Emitimos un plan de negocio en la ampliación de capital insuficiente, inexacto o incorrecto (...) y a los pocos meses tuvimos que hacer provisiones”.

Ante esta situación, además de retasar activos, la entidad quiere acelerar la venta de improductivos para, al menos, repetir los casi 570 millones del primer trimestre y, además, hacer alguna venta en bloque. Hay que tener en cuenta que, ahora mismo, la unidad inmobiliaria tiene un considerable peso en su balance (24.600 millones de euros) y conllevó pérdidas por valor de 317 millones en el trimestre.

Lo que sí descartó Sánchez-Asiaín son nuevos recortes de empleo, tras la salida de 3.000 personas en la recta final de 2016. E insistió en el que el negocio bancario puro va bien, porque registró un beneficio neto de 180 millones de euros en el primer trimestre, un 34,5% menos que hace un año. Caen sus márgenes y también los créditos y depósitos a clientes. Al cierre del trimestre, el banco contaba 90.723 millones de euros de créditos a clientes (un 9,3% menos que hace un año) y 78.884 millones de depósitos a clientes (un 11,3% menos).

Respecto a los depósitos, Sánchez-Asiaín lanzó un mensaje a su patronal, la Asociación Española de Banca (AEB) que, a finales de abril, señaló que los depósitos del Popular caían un 12% interanual. “No voy a entrar en polémicas”, señaló al explicar por qué considera que la AEB no estima adecuadamente sus depósitos. A su juicio, en estos sólo debería incluir los depósitos a plazo y a vista.

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