Miércoles, 27.05.2020 - 23:33 h

Ambrós, cien años de una de las piedras angulares del tebeo español

"El tebeo español no sería lo mismo sin Ambrós", asegura tajante Toni Guiral, comisario de la exposición que el Salón del Cómic de Barcelona dedica en el centenario de su nacimiento a este virtuoso dibujante, padre de clásicos como "El Capitán Trueno" y "El Corsario de Hierro".

Barcelona, 12 abr.- "El tebeo español no sería lo mismo sin Ambrós", asegura tajante Toni Guiral, comisario de la exposición que el Salón del Cómic de Barcelona dedica en el centenario de su nacimiento a este virtuoso dibujante, padre de clásicos como "El Capitán Trueno" y "El Corsario de Hierro".

Nadie puede discutir que Miguel Ambrosio Zaragoza, Ambrós, (1913-1992) sea una de las piedras angulares del tebeo nacional, -en aquellos años a estas revistas se les llamaba tebeos a secas- un creador que además intentó no ceñirse a un único mundo y dio el salto al mundo de la pintura, aunque no tuviera el éxito deseado.

"Era un dibujante moderno para su época, aportaba un visión muy fresca, un estilo sintético pero expresivo que en sus inicios llamaba muchísimo la atención", recuerda Guiral sobre este autor valenciano, que había estudiado magisterio y cuya carrera duro casi cuatro décadas, desde que empezó a publicar en 1945 -en editoriales y revistas como Rialto o Fantasio-, aunque su primer gran éxito llegaría dos años más tarde con "El Jinete Fantasma".

El salón, que en 1989 le concedió el Gran Premio del evento, en reconocimiento a su trayectoria, no ha querido obviar la efemérides de sus cien años y le rinde un pequeño homenaje partiendo de sus series básicas, con un conjunto de originales procedentes de coleccionistas y de Bruguera, la editorial en la que consiguió sus mayores triunfos.

La exposición ofrece páginas de "El Jinete Fantasma" y de "Chispita" una serie esta última creada en 1951, que se prolongaría hasta 1955 y que estaba protagonizada por el hijo del jinete fantasma.

De ahí a su época gloriosa en Bruguera, cuando en 1956 recibe el encargo de ilustrar el personaje creado por Víctor Mora, "El Capitán Trueno" -y al resto del "reparto", Crispín, Goliath y la bella Sigrid- la mítica colección apaisada -luego publicada en otros formato y revistas- en la que Ambrós exhibió las fuentes de las que había bebido.

"Aunque era una persona autodidacta, se inspiraba en otras series españolas como 'El guerrero del antifaz', de Gago, una referencia muy clara, pero también en norteamericanos, como Alex Raymod y su Flash Gordon o El Príncipe valiente de Hal Foster", explica Guiral.

"El Capitán Trueno" duró apenas cuatro años, aunque luego Ambros, que había decidido darse una oportunidad como pintor en París a principios de los sesenta, retomase de nuevo el personaje en algunas historietas sueltas.

En esos años, apunta el comisario de la exposición, "El Capitán" fue un superventas con cifras desorbitadas y que le obligaron a trabajar a destajo cuando la serie pasó de quincenal a semanal.

"El Capitán Trueno llego a vender entre 200.000 y 350.000 ejemplares, algo inviable hoy, porque entonces el tebeo se vendía en los quioscos y la televisión acababa de empezar, era una época muy distinta. La única revista que se podría comparar en ventas en su mejor momento es 'El jueves'", argumenta Guiral

Después de abandonar Bruguera, cansado de ver como el éxito de la serie no repercutía en una mejora de sus ingresos, pasó unos años trabajando para Editorial Valenciana, donde dibujaría series como "Los colonos" o "Héroes del deporte", con guiones de Pedro Quesada.

Ya en 1970, reconciliado en parte con Bruguera, empieza su otra gran serie de aventuras: "El Corsario de Hierro", también de la mano de Víctor Mora antes de retirarse de la profesión en 1981.

La muestra que incluye una vitrina con publicaciones y libros de las ediciones extranjeras de "El Capitán Trueno" y algunas figuras de los personajes de la serie, no olvida la gran cantidad de trabajos que el dibujante valenciano realizó en sus 36 años de carrera, como sus primeros pinitos en el humor con "Dos yankis en África" o las ilustraciones de las vidas de los papas y de santos.

"Ambrós siembra una semilla que luego fueron recogiendo muchos dibujantes de todos los tebeos apaisados españoles. Son innumerables los que siguen su estilo, como Beaumont o Tomás Marco, pero de hecho todos los dibujantes que a partir del 60 dibujan en publicaciones con aquel formato tan popular tienen algo de él", destaca el comisario.

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