(ampliación) rajoy: "no saldremos de la crisis sin hacer nuestros propios deberes"


El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, pidió este miércoles a la Unión Europea "medidas para impulsar el crecimiento" en la zona euro, pero advirtió de que España no podrá salir de la crisis económica "sin hacer nuestros propios deberes, por penosos que sean".
Rajoy lanzó este mensaje durante su comparecencia ante el Congreso de los Diputados para explicar los acuerdos alcanzados en el Consejo Europeo del 18 y 19 de octubre.
"De esta crisis no saldremos sin hacer nuestros propios deberes, por penosos que éstos sean", sentenció Rajoy en defensa de los recortes y las reformas que ha aplicado en diez meses de mandato y de las que piensa seguir aplicando durante el próximo año.
El jefe del Ejecutivo admitió que "un cumplimiento estricto de nuestras obligaciones, por sí solo, no nos garantizaría una vuelta al camino del crecimiento económico y la creación de empleo".
Por eso, pidió un equilibrio entre las medidas de austeridad de los países miembros de la UE y un plan para incentivar el crecimiento. En su opinión, hacen falta "medidas para impulsar el crecimiento y garantizar la estabilidad para que la consolidación fiscal dé sus frutos".
"La misma determinación que tenemos para llevar a cabo la consolidación fiscal y las reformas que necesita la economía española la tenemos para que el proceso de avance en Europa no se frene", recalcó.
EUROPA ES MUY LENTA
Rajoy esgrimió que "la superación de la crisis pasa por las reformas nacionales, pero también por las reformas europeas", y declaró que en el Consejo Europeo de hace dos semanas "hemos dado un paso más en esa dirección".
Indicó que la reciente cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE sirvió de "puente de enlace y maduración" para ratificar el propósito de junio de avanzar hacia la unión bancaria, fiscal y política.
Recordó que Europa "está inmersa en su quinto año de crisis económica", si bien achacó esta situación a la "política fiscal poco rigurosa" aplicada con anterioridad en países como España y la paralización del "proceso de reformas".
Aunque calificó de positivos los "avances" logrados en Bruselas, reconoció que "la UE se mueve a un ritmo que a algunos nos pueda parecer desesperadamente lento".
Asimismo, confió en que la hoja de ruta hacia la unión fiscal, bancaria y política no se detenga y pueda consolidarse en el Consejo Europeo del próximo mes de diciembre, al que se refirió como trascendental.

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