Martes, 19.02.2019 - 21:02 h
Análisis de los Presupuestos de 2019

Así ha cambiado Sánchez los PGE: menos ayudas a empresas, más becas y subsidios

El Gobierno concentra el esfuerzo presupuestario en partidas sociales: cobertura para empleados, ayudas de acceso a la vivienda y atención a familias.

Gráfico De los Presupuestos de Rajoy a los de Sánchez
Gráficos con las partidas presupuestarias que suben y bajan en los Presupuestos de Pedro Sánchez.

Los Presupuestos Generales del Estado 'se venden' con tres eslóganes,  cuatro infografías y, eso sí, miles de datos de difícil de gestión, pero por debajo de esa capa laten 250 programas presupuestarios que conforman el auténtico esqueleto presupuestario y que son los que plasman en realidad las prioridades políticas de cada Gobierno.

Este año hay tres partidas presupuestarias que crecen de forma especialmente significativa hasta el punto de cuadruplicar su dotación respecto a los Presupuestos de 2018, los últimos de Mariano Rajoy. Son la destinada a sufragar las prestaciones por cese de actividad de los autónomos, la de 'atención a la infancia y a las familias' y la de 'actuaciones para la prevención integral de la violencia de género', es decir, coberturas a desempleados, ayudas sociales para población en situación de riesgo (atención a menores extranjeros) y lucha contra la lacra de la violencia de género, tres de los ejes básicos del relato de Pedro Sánchez desde que la moción de censura lo llevó al Palacio de la Moncloa.

Las prioridades gubernamentales se aprecian también en las partidas que más se recortan. Caen o se congelan las ayudas a empresas para el fomento de la contratación y la estabilidad en el empleo, las subvenciones a la actividad del sector minero, la financiación estatal a centros educativos o federaciones de enseñanza, las inversiones en planes hidrológicos o los incentivos a la competitividad, especialmente en el sector agrario, partidas todas ellas que suelen tener como destinatarios finales al sector privado.

Hasta las dos partidas de nueva creación que aparecen en estos Presupuestos Generales del Estado son fácilmente asociables al discurso gubernamental. Se crea un nuevo programa presupuestario para fomentar la igualdad de trato y la diversidad, dotado con 2,6 millones de euros; y otro para el desarrollo de la política forestal, con 121 millones.

Más millones para subsidios y ayudas

El proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2019 contempla cerca de 500 millones de euros extra para pagar un subsidio a los desempleados de larga duración que ya han agotado el periodo de su prestación contributiva. El repunte se debe en buena medida al cambio legal abordado por el Gobierno para reinstaurar el subsidio para personas mayores de 52 años - el PP había elevado la edad a 55 años -, que en el propio proyecto el Ejecutivo calcula que beneficiaría a 400.000 personas. En términos generales, el Gobierno estima que este año subsidiará a 53.000 desempleados más que en 2018.

Las arcas públicas también abonarán una renta de la que antes no disfrutaban a 180.000 cuidadores no profesionales de personas dependientes para lo que ha dispuesto una partida de 315 millones de euros, que junto a los 500 millones extra inyectados al Imserso para financiar la cobertura del mínimo garantizado por el sistema de cobertura a personas dependientes aprobado por el Gobierno Zapatero en 2006 incrementará el presupuesto destinado a este fin en un 60%.

Subsidios...y ayudas sociales. El Gobierno incrementará el presupuesto para entidades que trabajan con inmigrantes, colectivos desfavorecidos y por el fomento de la igualdad. El incremento de esta partida se explica en buena medida por el incremento de las transferencias al tejido asociativo y una cuarta parte de la nueva partida a favor de la igualdad de trato y diversidad también tiene el mismo destino.

El presupuesto para ayudas a la rehabilitación y acceso a la vivienda se eleva en un 45% y el presupuesto para becas también se estira en más de 200 millones en las cuentas de 2019.

Aunque con una relevancia cuantitativa menor, el Ejecutivo también ha elevado de manera significativa las partidas de atención a la inmigración. La partida de 'atención a la infancia y a las familias' se multiplica por cuatro esencialmente por la puesta en marcha de un nuevo plan de ayudas por una cuantía de 30 millones de euros para atención de menores extranjeros no acompañados. El Gobierno también ha multiplicado por tres la partida que sufraga los trámites para apátridas y el derecho de asilo y eleva un 30% las partidas para 'acciones a favor de inmigrantes'. La de 'acciones a favor de emigrantes' prácticamente se congela.

Otras prioridades del Gobierno que emergen de forma significativa al analizar las 250 partidas en que se divide el presupuesto son la lucha contra el cambio climático - se duplica la dotación para actuaciones de lucha contra la contaminación y el cambio climático -, la agenda digital - los recursos para ordenación y promoción de las telecomunicaciones y de la sociedad de la información se triplica - y la partida de I+D que también experimenta una subida, aunque más suave porque el problema de esta partida no era que no existiera sino que no se ejecutaba.

Menos incentivos a la actividad del sector privado

En los Presupuestos de 2019 mientras las partidas destinadas a subsidios y prestaciones contributivas a desempleados crecen, la destinada al fomento del empleo y la contratación fija a través de incentivos a las empresas se congela, rompiendo lo que era la tendencia anterior a reducir las prestaciones y mantener o mejorar los estímulos a la contratación. Hay más indicios de la nueva era. La subida generalizada de los recursos en la partida de actuaciones para fomentar la igualdad de oportunidades de hombres y mujeres tiene una excepción, casi la única: la subvención al programa de CEOE para la promoción del talento femenino y de las directivas de empresa cae de 250.000 a 150.000 euros.

En unas cuentas expansivas, en las que casi todas las partidas suben, algunas de una forma muy significativa, muchas de las que caen o se congelan incluían transferencias al sector privado. Un pequeño inventario: el programa de adquisición de armamento y material de apoyo de las Fuerzas Armadas - sostén de todo un sector productivo - se congela, el programa de apoyo externo a la red pública de servicios sociales también se congela, las constructoras verán estrecharse su expectativa de negocio por el recorte de las inversiones en nuevas carreteras - compensado con una mayor inversión en mantenimiento - y en nuevas infraestructuras hidrológicas.

Bajan igualmente las ayudas a la actividad en el sector minero porque el Gobierno quiere acelerar su desmantelamiento y ha preferido mejorar la dotación para alternativas industriales en las comarcas mineras y se reducen también las controvertidas ayudas a la localización de actividades industriales, que han sufrido dolorosos reveses en los últimos meses con los casos de Vestas y Alcoa

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