Domingo, 19.05.2019 - 11:05 h
Similar a los sistemas noruego y sueco

Toma nota, Valerio: así es Geroa, el plan B que garantiza las pensiones en Euskadi

Desde 1996, el plan de ahorro vasco ha obtenido una rentabilidad del 6,5% cuando la media del resto de los planes ha obtenido el 3%.

Pensionistas
Así es Geroa, el plan que quiere el Pacto de Toledo para garantizar las pensiones. / EFE

Jon, un trabajador de una mediana empresa del sector metalúrgico de la comarca guipuzcoana del Goierri acaba de jubilarse a los 65 años después de casi 40 años de cotización a la Seguridad Social. Su salario neto a la hora de jubilarse es de 14 pagas de 1.748,15 euros. Su pensión será de 1.242,97 euros, también en catorce pagas. Pero desde el año 1996, Jon tenía un plan de ahorro para su jubilación en la Entidad de Previsión Social Voluntaria (EPSV) de empleo, Geroa, por la que ha venido aportando, al 50% con el dueño de la empresa en la que trabajaba, una media de 66 euros mensuales.

Todo esto le ha supuesto un patrimonio suplementario de 37.135 euros, gracias a los cuales complementará su pensión, hasta el momento de su fallecimiento, con otras 12 pagas de 182 euros (equivalente a 14 pagas de 156 euros) Así, su pensión total es, a día de hoy, de 1.400 euros. Su poder adquisitivo a la hora de jubilarse apenas se verá reducido en 350 euros en cada una de sus mensualidades respecto a lo que cobraba cuando estaba en activo. Si en el País Vasco, para ser más exactos en Guipúzcoa, no hubiera existido este sistema que fue creado hace 22 años por la patronal Adegi y los cuatro sindicatos mayoritarios, ELA, LAB, UGT y CCOO, y al que están adscritos, por convenio, 108.000 trabajadores de 21 sectores de actividad diferentes, su pérdida de poder adquisitivo sería hoy, a la hora de jubilarse, de 505 euros y solo dispondrían de su pensión pública por la que cobrarían únicamente el 69% de su último sueldo. 

Estos datos sirven como ejemplo de las ventajas que tiene para el trabajador que lo suscribe el denominado ‘sistema vasco de pensiones’ que el Pacto de Toledo, ahora que se buscan denodadamente fórmulas para lograr la sostenibilidad del sistema público de pensiones en nuestro país, prevé recomendar que se extienda a toda España. "Nosotros no hemos inventado nada", asegura Eduardo García Uriarte, gestor de Geroa, "simplemente hemos copiado lo que se hacía en Noruega, Holanda, Suecia… Y hemos adaptado el modelo, tras la decisión de tomaron en su día, en 1996, trabajadores y empresarios de Guipúzcoa, a nuestra situación específica". Pero, ¿es extensible este sistema complementario de pensiones al resto de España? "Yo creo que sí", considera García Uriarte.

Pero, ¿qué son y cómo funcionan las EPSV de empleo vascas para ser tomadas como un modelo de referencia? Los Planes de Pensiones y las EPSV tienen la misma finalidad: complementar la pensión pública. Sin embargo, existen algunas diferencias entre ellos, ya que las EPSV son un instrumento propio y específico del País Vasco que está regulado por la normativa emanada del Parlamento y Gobierno vascos. Las EPSV tienen personalidad jurídica propia y no precisan de una entidad gestora para administrar su patrimonio. Carecen de ánimo de lucro. Los órganos de gobierno están formados por sus propios socios y su composición es democrática. Su supervisión y control corresponde al Gobierno vasco y están incentivadas fiscalmente. Pero, no todas las EPSV son iguales. Así, podemos distinguir entre EPSV de empleo (nacidas en el seno de las empresas), individuales (promovidas por entidades financieras) y asociadas (promovidas por agrupaciones y asociaciones).

Para entender el modelo, hay que hacer referencia a la implantación de las EPSV en Euskadi. Así, las de empleo, promovidas por las empresas y los trabajadores, cuentan en la actualidad en el País Vasco con más de 450.000 socios y las individuales, ofrecidas por las entidades financieras, más de 650.000. Las EPSV suman en la comunidad autónoma un patrimonio de más de 25.000 millones de euros -alrededor de 13.000 las de empleo-, el 34% del PIB vasco, unas cifras muy cercanas a los estándares europeos, pero muy alejadas de las cifras del conjunto de España, donde los planes de pensiones privadas apenas representan el 9,5% del PIB.

La singularidad del ‘modelo vasco’ la dan las EPSV de empleo. Entre éstas se encuentra Geroa, que agrupa a 21 sectores de actividad, 108.365 trabajadores y 9.319 empresas de Guipúzcoa. También funcionan así la EPSV de Lagun Aro, donde están incluidos los cerca de 45.000 trabajadores del Grupo Mondragón; Hazia Elkarkidetza, que agrupa a los funcionarios y trabajadores de las tres diputaciones vascas y los ayuntamientos; e Itzarri, para trabajadores del Gobierno vasco, donde están incluidos, por ejemplo, la Ertzaintza y los trabajadores del Servicio Vasco de Salud, Osakidetza. Las EPSV de empleo cuentan además con la ventaja para sus asociados de que, al carecer de ánimo de lucro, tienen unos gastos de gestión del 0,3%, muy inferior a las comisiones de las entidades financieras que ofertan planes de pensiones, que son del 1,3% del patrimonio acumulado por el ahorrador.

Pero el caso paradigmático y el modelo a seguir es el de la guipuzcoana Geroa, que gestiona un patrimonio de 2.100 millones de euros. Esta EPSV de empleo es el fruto de la negociación entre Adegi (la patronal guipuzcoana) y los sindicatos y, aunque nació únicamente para el sector del metal, luego se extendió a otros ámbitos. Actualmente a otros 20 sectores, entre los que se encuentran la construcción, el comercio, el mueble o el comercio textil y más de 30 empresas a nivel individual. Los trabajadores de estos sectores entran automáticamente en Geroa en el momento en el que firman un contrato laboral a partir de unas aportaciones fijadas en los convenios de cada sector –no se pueden realizar aportaciones voluntarias- y que abonan al 50% el trabajador y el empresario. El aporte máximo, el 4,60% del sueldo de cada trabajador, lo marca el sector del metal,y el mínimo, el 0,4%, el sector de oficinas y despachos y el comercio general.

Cada trabajador, lógicamente, percibirá a la hora de jubilarse, una pensión complementaria en función de la cantidad aportada. En estos momentos, la aportación media de un trabajador del metal es de 109,99 euros mensuales, lo que se supone una expectativa de complemento de pensión de 250 euros mensuales, pero, por contra, la de un asalariado del comercio apenas aporta para su plan 4,58 euros al mes, cuya expectativa es únicamente de 10,5 euros.

Geroa recibe actualmente alrededor de 100 millones al año en aportaciones y paga unas prestaciones en total de 50 millones, con un mínimo de 173 euros mensuales por prestación. El órgano de gobierno es paritario entre la patronal, 13 miembros, y los sindicatos, otros 13, que no perciben remuneración alguna por su cargo, y la entidad cuenta con una oficina y 21 trabajadores en plantilla. El fondo que gestiona Geroa invierte en activos financieros de renta fija y variable en todo el mundo y en 2017 obtuvo un rendimiento del 9,95%. Desde que se creó en 1996, Geroa ha obtenido una rentabilidad media del 6,5% cuando la media de los planes de pensiones privados del resto de España apenas han obtenido el 3%. "Los trabajadores que ‘ahorran’ en Geroa tienen de media un patrimonio de 37.135 euros, cerca de la mitad de los cuales provienen de los beneficios generados", aseguran desde la mutua.

En cuanto a la manera de percibir la pensión, los trabajadores que tengan un patrimonio inferior a 10.000 euros pueden percibir el mismo de una vez cuando se jubilan, y quienes tengan un capital superior lo hacen en forma de renta mensual. Si el jubilado fallece antes de 23 años después de jubilarse, Geroa transfiere el dinero acumulado a sus herederos y si el jubilado socio de Geroa vive más de 25 años después de dejar de trabajar y hubiera tenido acumulado un patrimonio de 50.000 euros, la mutua continúa pagándole un sueldo mensual merced a los seguros contratados.

Pese al éxito del modelo, en Geroa también reconocen que "no es oro todo lo que reluce" y hablan de "problemas"” para el sistema como la profunda crisis económica padecida entre 2008 y 2013, "que hace que las personas, que todavía están saliendo de la misma, estén más preocupadas por el día a día y les cueste aportar parte de su sueldo para el futuro", la mínima aportación que se realiza desde algunos sectores o las consecuencias que trajo consigo la reforma laboral de 2013, con la eliminación de la negociación colectiva, que era la génesis donde se decidía entrar en Geroa y las cantidades aportadas al sistema.

De cualquier manera, la salud del sistema vasco de EPSV de empleo vinculadas a las empresas es "buena" y está empezando a suscitar el interés del resto de España, desde donde se las empieza a mirar –pese a que desde algunos defensores a ultranza del sistema exclusivamente público de pensiones se las considere un "Caballo de Troya" de los planes privados- como la mejor solución para complementar un sistema público de pensiones cuya sostenibilidad está en el aire y en el que en el futuro cada vez cobraremos un porcentaje menor del sueldo que percibíamos mientras estamos trabajando y tendremos que alargar más nuestra vida laboral porque, como dicen desde Geroa cada vez “nacemos menos y vivimos más”.

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