Sábado, 07.12.2019 - 16:26 h
En las tripas de los Comités de Defensa de la República

Cajas de resistencia, donaciones 'voluntarias'... Así se financian los CDR

La financiación de los CDR es su secreto mejor guardado. Entre las fuerzas policiales existe la sospecha de irregularidades.

CDR lanzan excrementos en la Ciutat de la Justícia de Barcelona.
CDR lanzan excrementos en la Ciutat de la Justícia de Barcelona. / EP

“Jo soc CDR”. El miembro de los denominados Comités de Defensa de la República se presenta con la frase convertida en un 'hastag' con el que cientos de personas se han solidarizado estos días en las redes sociales con los nueve CDR detenidos en Cataluña en el transcurso de la ‘Operación Judas’. El juez de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, decretó este jueves prisión incondicional para siete de ellos por integrar grupo de naturaleza terrorista. "Llámame Ferrán", dice a La Información el CDR, que mantiene en todo momento el anonimato. No especifica sus edad, ni el comité al que pertenece, ni de qué localidad es…

Después desgrana el discurso tan repetido estos días por todos los líderes independentistas, incluido el Presidente de la Generalitat, Quim Torra: "No somos terroristas. Somos grupos no violentos que practicamos la desobediencia civil en defensa de la República catalana, de la libertad de los presos políticos y la vuelta de los exiliados. Todo es un montaje del Estado español, sus cuerpos represivos y sus medios de comunicación para criminalizar al movimiento independentista…". La siguiente pregunta (¿Cómo os financiáis? ¿Recibís dinero de instituciones públicas?) hace que Ferrán balbuceé. Es obvio que la pregunta le incomoda. "Nosotros nos autofinaciamos", dice. Esa es también la letanía aprendida y el discurso oficial cuando se intenta bucear en la financiación de los CDR. Una cuestión, cuando menos, opaca. Un muro de silencio que, hasta ahora, nadie o casi nadie ha podido saltar.

Ferrán, ante la insistencia del periodista, habla de “paellas, vermús y calçotadas solidarias, festivales de música o de teatro, venta de material como camisetas, pegatinas, banderas… Tenemos una caja de resistencia, donaciones voluntarias…”. 

.- ¿Recibís dinero de la Generalitat?

.- “No recibimos dinero de la Generalitat. Nos autofinanciamos”, repite.

.- ¿Y las famosas huchas con las que, como hacían las Gestoras Pro Amnistia en el Euskadi, pedís donaciones ‘voluntarias’ a comerciantes, hosteleros…?

.- "¿Qué? Ya veo que esto es casi un interrogatorio policial". Y tras acusar al periodista de fascista y de estar al servicio de la represión del Estado español (sic), Ferrán grita "¡Visca Catalunya lliure!" antes de cortar la conversación de manera abrupta.

Decenas de personas protestan por la detención de los CDR en Sabadell. / EFE
Decenas de personas protestan por la detención de los CDR en Sabadell. / EFE

Pocos minutos después de que termine la conversación con Ferrán, un pequeño empresario de una localidad del interior de Cataluña, comerciante para más señas -y que exige “que no salga mi nombre, ni el de mi negocio, ni del pueblo que soy"- asegura que “los CDR te invitan, previo pago del correspondiente ticket, a comidas populares, paellas o calçotadas… Te piden donaciones ‘voluntarias’ o que coloques el lazo amarillo en tu negocio. Yo tengo miedo", reconoce, antes de cortar la charla. "Mejor no digo nada más. Gracias".

Es "la microextorsión, de la que todo el mundo sospechamos y nadie quiere hablar porque hay miedo. Me recuerda a algo que ya vivimos en Euskadi". La eurodiputada de UPyD, Maite Pagazaurtundua, elegida en las listas de Ciudadanos en las pasadas elecciones europeas del 26-M y que confiesa que no le ha sorprendido "nada" la detención de los nueve activistas de los CDR, elaboró hace unos meses un exhaustivo informe sobre estos comités, que presentó en el Europarlamento y puso a disposición de la Fiscalía. Se titulaba ‘Comités de Defensa de la República. Organizados para alterar el orden democrático y la libertad de conciencia en Cataluña’.

Sobre la financiación de estos grupos (hay unos 300 comités en los denominados por el independentismo ‘Países Catalanes’, que se organizan en núcleos locales, de barrio, comarcales y sectoriales, aunque también se han creado CDR en París, Bruselas, Berlín, Londres, Tokio, Madrid, el País Vasco y hasta en México, que actúan a modo de células autónomas, sin casi conexión entre ellas más que a través de las redes sociales como Twitter o Telegram), Pagazaurtundua asegura: “Ahí no pudimos entrar. Nos pudimos ir más allá. Es todo muy opaco”.

Una fuente policial consultada por La Información aporta algunas pistas: "Manejan bastante dinero. Cientos, miles de euros, y eso no se consigue con cuatro calçotadas populares y vendiendo 50 camisetas y esteladas. La financiación de los CDR está en el radar de los diversos cuerpos policiales". 

Agentes de la Guardia Civil durante las detenciones de los 9 CDR. / EFE
Agentes de la Guardia Civil durante las detenciones de los 9 CDR. / EFE

Ya en diciembre de 2018, ante las cuentas "poco claras" de los CDR, Ciudadanos registró en el Congreso una proposición no de ley por la que se instaba al Gobierno a investigar las fuentes de financiación de los Comités ante sus actuaciones "de acoso y extorsión". En la iniciativa, Cs exigía al Gobierno un "endurecimiento del control de las cuentas de la Generalitat" para garantizar que "el dinero de todos los españoles" no se destina a financiar las acciones de los CDR. Lorena Roldán, portavoz de la formación naranja, llegó a tachar a Torra el pleno del Parlament de este jueves de “líder de los comandos” de CDR. Desde el Gobierno catalán siempre se ha desmentido que los Comités reciban dinero público. 

Los comités funcionan como auténticos ‘reinos de taifas’: cada CDR, sin apenas conexión con el más próximo, mantiene su propia caja de resistencia y sus propios vehículos de financiación. De ahí la dificultad de 'adentrarse' en sus cuentas. En este movimiento, que se declara transversal, hay estudiantes, profesionales, anarquistas, antisistema, jubilados... Sin relación oficial con ningún partido político (pese a ello son evidentes las conexiones con Arran, la organización juvenil de las CUP) carece de caras visibles que estén a la cabeza del mismo y realicen labores de coordinación, más allá de alguna cuenta oficial en redes sociales como la de twitter @CDRCatOficial, con 124.000 seguidores, a través de la que convocan movilizaciones y actos.

Se trata de asambleas ciudadanas, que carecen de entidad jurídica y no tienen un organigrama definido, aunque hay alguna de ellas, como las de Sabadell o el barrio de Gràcia en Barcelona, que tienen una gran influencia y peso. Unas organizaciones sin líderes reconocidos, aunque un informe de la Guardia Civil señala que habría unas 20 personas en la cúpula, entre ellas los exdiputados de la CUP David Fernández y Antonio Baños, la filósofa Marina Garcés, el director de Fundipau, Jordi Armadans, o el diputado de ERC Ruben Wagensberg.

De cualquier manera, miembros de las CDR inmersos en procesos judiciales, se han beneficiado de la Caja de Resistencia que crearon en su día Omnium Cultural y la Asociación Nacional Catalana (ANC) –entidades que sí reciben dinero público- para ayudar a los miembros del independentismo que afrontan procesos judiciales, se encuentran a la fuga o están en prisión. En 2018, ANC y Omnium traspasaron al gestión de la ‘caja’ a la Associació de Foment de la Caixa de Solidaritat (AFCS), entidad al frente de la cual están los expresidentes del Parlament, Nuria de Gispert y Ernest Benach, para que los CDR también pudieran beneficiarse de los cerca de 10 millones de euros que han recaudado desde su creación en 2014. Parte de estos fondos sirvió, por ejemplo, para pagar en mayo los más de 2 millones de euros con los que Artur Mas evitó el embargo de su vivienda tras la condena del Tribual de Cuentas por el referéndum del 9-N de 2014.

Unas cajas de resistencia, las que organiza cada CDR, que han dado lugar también a episodios chuscos de corrupción: en noviembre de 2018, la tesorera del CDR de Villafranca del Penedés, ‘la Nuria’ la llamaban en el propio Comité, se fugó con todo el dinero de dicha caja. El CDR de esta localidad vitivinícola no especificó la cuantía sustraída, pero sí aseguró que había podido recuperar el 53% de lo robado.

La financiación de los CDR es su secreto mejor guardado. Sin duda, está bajo la lupa de los poderes del Estado. Y ahora más que nunca.

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