Domingo, 22.09.2019 - 15:16 h

Así son (o deberían ser) los nuevos jefes: cooperativos, transparentes e inspiradores

  • La crisis ha acelerado la transición desde un modelo de liderazgo basado en la jerarquía a otro mucho más abierto y participativo.
  • "Los nuevos líderes no se pueden limitar a ordenar y dirigir, deben conseguir el compromiso de las personas, inspirarlas y motivarlas", aseguran en la empresa de gestión de capital humano People Matters.
Un grupo de empleados de Cajasur formados por la Loyola Leadership School para obtener el certificado EFPA de alta exigencia ética.

"No aguanto a mi jefe". He aquí la que probablemente sea una de las frases más pronunciadas en barras de bar, cafés, espacios de vending o cualquier otro lugar de reunión con compañeros de trabajo o amigos.

La conflictividad de la relación entre jefe y trabajadores casi si asume como algo natural dentro de la dinámica cotidiana de las empresas españolas y sin embargo... Sin embargo, cuando se pregunta abiertamente sobre la relación de los empleados con sus superiores las respuestas llaman la atención.

Así se refleja en la VII Encuesta Adecco '¿Qué le pedirías a tu empresa en 2014?', que revela, por ejemplo, que perder de vista al jefe apenas es una prioridad para el 2% de los trabajadores españoles. Éstos ponen muy por delante de ese malévolo deseo que les suban el sueldo, lograr un ascenso, que les den un curso de formación o tener más vacaciones.

En el fondo, hasta estamos convencidos de que nuestros jefes tienen su corazoncito. Cerca del 70% de los trabajadores españoles piensan, o al menos así lo expresan, que sus superiores contratarían a más gente si tuvieran posibilidad de hacerlo.

Pero si hasta estamos razonablemente contentos con cómo llevan la empresa. Más datos de la Encuesta Adecco. Sólo el 2% de los trabajadores está convencido de que un cambio de dirección mejoraría la situación de la empresa, un 17% ve necesario un cambio de estrategia, un 16% opina que bastaría con un cambio en la distribución de las tareas y un mayoritario 55% estima que no sería necesario ningún cambio en la estrategia. Vamos, que su empresa va por el buen camino.

Igual todo este panorama cambiaría si la encuesta se hiciera en una cafetería justo a la salida de la jornada de trabajo...Llegan los nuevos jefes

O tal vez no. Tal vez estamos ante los primeros síntomas de un cambio de paradigma, de la transición desde los típicos jefes fuertemente jerárquicos del ordeno y mando hacia una nueva generación de líderes, más cercanos, más cooperativos, más motivadores.

"La crisis ha enfatizado la necesidad de un cambio en la forma de ejercer el liderazgo y probablemente lo haya acelerado", asegura Camilla Hillier-Fry, de la firma de gestión de recursos humanos People Matters. "Los nuevos jefes no pueden limitarse a dirigir y ordenar, deben saber involucrar a las personas, inspirarlas y motivarlas".

Y realmente parece haber una conciencia de esa necesidad. Según un reciente estudio realizado por la firma junto al Instituto de Empresa, un 53% de las empresas del Ibex 35 sitúa el desarrollo de la capacidad directiva y del liderazgo como uno de los retos prioritarios en su gestión de recursos humanos.

El líder tradicional, entendido como cabeza de una organización fuertemente jerárquica en la que el jefe toma las decisiones y espera que sus subordinados las obedezcan sin rechistar parece tocar a su fin.

En los últimos años se ha abierto paso otro modelo de liderazgo, en el que la transparencia, la participación de los empleados en los procesos de la toma de decisiones y la capacidad de motivar se han convertido en capacidades críticas.

"Las empresas han cambiado y ello ha exigido un nuevo modelo de liderazgo. Ya no basta con gestionar los recursos que uno tiene a su disposición dentro de la organización, la gestión se ha vuelto más compleja y es necesario también manejar el contexto en el que se desenvuelve la empresa, relacionarse con los grupos de interés, los proveedores, los clientes y hasta los medios de comunicación", asegura la consultora de People Matters.

¿Es posible entonces que estemos ante el ocaso de los jefes tradicionales? Camilla Hillier-Fry no tarde en contestar: "Espero que sí".

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