Viernes, 20.09.2019 - 21:17 h
La entidad, optimista con la privatización

Objetivo 2020: Bankia prevé que el Estado coloque mayores paquetes de acciones

“El mercado está bien, hay apetito y los inversores tienen ganas de comprar papel español”, defendió José Sevilla.

Fotografía de José Sevilla
José Sevilla / EFE

Bankia es optimista sobre la salida del Estado del capital, donde aún controla el 61% del grupo surgido de la fusión con BMN. El consejero delegado de la entidad, José Sevilla, consideró hoy que el plazo existente para completar la privatización antes de 2020 es “razonable” y el Frob tendrá ocasión para aprovechar las ventanas de desinversión con colocaciones de paquetes, incluso, superiores a las ventas efectuadas hasta ahora (del 7,5%). Entre otras opciones apuntó como alternativa sacar una mayor participación en una operación asimilable a una OPV, dirigida exclusivamente a inversores institucionales.

“El mercado está bien, hay apetito y los inversores tienen ganas de comprar papel español”, defendió el banquero, favorable de que se busque maximizar el precio de venta dentro del plazo estipulado antes de 2020. Para mejorar precisamente el atractivo del valor el Estado promovió la integración de BMN en Bankia. Su fusión ha penalizado la cuenta de de 2017, haciéndola caer un 37%, porque acusa 312 millones en ajustes de fusión -Bankia en solitario mejoró su cuenta un 1,4%, con 816 millones de ganancias- pero el grupo buscará acelerar el proceso para empujar cuanto antes la consecución de sinergias y la mejora de la rentabilidad.

La operación se ha saldado con un capital de máxima categoría CET1 fully loaded del 12,33%, por encima del 12% previsto, y un reparto más generoso de dividendo, en interés del inversor. Bankia distribuirá 340 millones récord o el equivalente al 41,7% del resultado cosechado en 2017 frente al pay out del 39,5% anterior. Da además carpetazo al plan de reestructuración impuesto por Bruselas cuando percibió 22.400 millones en ayudas en 2012, lo que le permitirá rodar negocios prohibidos como inversión promotor y banca mayorista, donde alberga expectativas de que contribuya a empujar la rentabilidad.

Aquel corsé le obligó a reducir tamaño, salir de los territorios de expansión y vender la cartera industrial. Su retira la inaugura con la integración de BMN, a la que volcará sus esfuerzos descartando embarcarse este año en operación alguna de fusión -incluída la rumoreada fusión con BBVA, sobre la que Sevilla aseguró que no hay nada sobre la mesa-.

El banco ha cumplido el programa de resolución con una de las mayores solvencias de la industria y mejores ratios de eficiencia. Su anterior presidente, Rodrigo Rato, culpó a los actuales gestores de fijar un saneamiento sin justificación -de 19.000 millones- durante su intervención en la Comisión de Investigación del rescate del Congreso, que Sevilla refutó al ser preguntado.

El equipo liderado por José Ignacio Goirigolzarri, relató, llegó a una entidad con las cuentas sin firmar por el auditor y el Banco de España apremiando un plan de saneamiento. Admitió que sus estimaciones arrojaban un déficit de 19.000 millones, pero aseguró que la cifra final, más próxima a los 20.000 millones, la fijó la Troika después del estudio de resistencia encargado a Oliver Wyman, y el banco aún ha tenido que provisionar otros 4.200 millones desde entonces para cubrir la depreciación de los inmuebles adjudicados y el deterioro o impagos en los créditos. “No se hacen provisiones por deporte”, replicó de forma indirecta a Rato, quien había llegado en 2010 para presidir Caja Madrid y estuvo al frente durante la fusión de las siete cajas y su salida a bolsa en 2011.

Bankia, en solitario, había logrado bajar la exposición improductiva a 11.000 millones el pasado ejercicio. Al incorporar BMN se incrementa a 13.000 millones. Descarta seguir los pasos de Santander o BBVA buscando colocarla toda en bloque porque entre sus activos es muy limitado el peso del promotor porque ambos bancos transfirieron la cartera a la Sareb, y buscará reducirla acelerando la venta industrial de carteras.

Su plan es acelerar la integración, que ya suma casi un punto porcentual de cuota de mercado en casi todos los productos con la integración de BMN, para espolear los ingresos con venta cruzadas y ahorros de costes, con la meta de llevar la rentabilidad al 10% en tres años desde el 7% actual.

A preguntas directas sobre el plan tributario del PSOE y Podemos con la banca, Sevilla se alineó con la consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, en su contra. El banquero afirmó que el problemas de las pensiones, cuyo déficit se propone el PSOE cubrir con un impuesto a la banca, debe abordarse en su integridad y buscar una solución definitiva y uno sofocarlo durante dos o cuatro años. En cuanto a la idea de que la banca debe devolver con tributos las ayudas percibidas, negó la mayor, defendiendo que el rescate no fue de los bancos sino de los depositantes, que hubiesen tenido en riesgo sus ahorros de no estabilizarse las entidades. Bankia contaba con 60.000 millones de euros en depósitos garantizados en el momento de su privatización, a los que habría que haber buscado su devolución de dejar caerla.

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