¿De una boda sale otra? La opa por Abertis revive la de Gas Natural y Endesa

La oferta de compra de Atlantia por Abertis tiene que contar con el visto bueno del Ejecutivo porque pone en juego el control de los satélites de Hispasat.

Coloca en el punto de mira a Endesa tras las críticas del Gobierno a la gestión de su principal accionista, Enel, al que acusa de velar por los intereses de Italia.

Sede de Gas Natural Fenosa en Barcelona.

Una jugada a tres bandas. La oferta de adquisición (opa) del grupo italiano Atlantia por Abertis puede desencadenar un movimiento que lleva años escondido en un cajón y acabaría materializándose cuando ya nadie lo esperaba: la unión de Endesa y Gas Natural Fenosa. ¿Por qué? Porque la eléctrica, ahora en manos de Enel (controlada por el Estado transalpino), puede ser la moneda de cambio para que el Ejecutivo español dé el visto bueno a la compra de Abertis.

¿Ciencia ficción? En este ‘tetris’, con el que se especula en el mercado, hay tres piezas clave: Criteria (el holding empresarial de la Fundación La Caixa), Álvaro Nadal, como voz del Gobierno; e Hispasat, el gestor de satélites.

El primero, Criteria. Mejor dicho, los intereses de CaixaBank, como principal accionista de Abertis, de la que tiene el 23% del capital; y de Gas Natural Fenosa, donde roza el 25%. La fórmula que ha elegido Atlantia para realizar la opa, condicionada a un pago por acciones que ‘atrapará’ a los inversores hasta 2019, no cuenta con el aplauso de los actuales accionistas del grupo de concesiones de autopistas.

Para que Criteria dé su brazo a torcer necesita algo a cambio. Y ese caramelo sería Endesa. Se retomaría así, al menos en parte, lo que pudo haber pasado hace una década pero no fue posible. La opa de Gas Natural por Endesa, a finales de 2005 provocó un terremoto político y empresarial que acabó llevando la eléctrica a manos de Enel y de Acciona (aunque la empresa presidida por José Manuel Entrecanales se divorció de los italianos en 2009 a cambio de 11.000 millones). Gas Natural, tras perder esa batalla, acabó comprando otro gran competidor: Unión Fenosa.

Se retoma en parte porque la Endesa de hoy no tiene nada que ver con la que era hace diez años. Ahora es una eléctrica española, tras vender a su matriz Enel sus activos en América Latina, a cambio de más de 8.200 millones de euros. Una cifra que viajó de vuelta a Italia, porque Endesa la repartió vía dividendo.

Por eso, la Endesa actual aportaría al perímetro de Gas Natural bastante menos que hace una década. La compañía ha declinado hacer comentarios a este medio sobre una posible operación corporativa que, además, estaría bajo la lupa de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

La jugada de Gas Natural pasaría por lograr un cambio regulatorio. Dado que en la producción eléctrica de Endesa tienen un elevado peso el carbón, la nuclear y el ciclo combinado (de hecho, tiene pendiente decidir el futuro de la central de Garoña), estos tendrían que ganar relevancia. Por ejemplo, que el Ejecutivo acepte alargar la vida de las nucleares o permita que los ciclos combinados tengan más peso en el mix eléctrico y no sean sólo relevantes cuando no hay suficiente capacidad hidráulica y eólica.

En este canje de cromos, quienes también tienen algo que decir son Repsol y Global Infraestructure Partners (GIP). Tanto la petrolera como el fondo estadounidense (que desembarcó en Gas Natural en octubre) poseen el 20% de la gasista y tendrían un papel en la operación. Sobre todo la firma de inversión, que pagó 1.900 millones tanto a Criteria como a Repsol por el 10% de Gas Natural que le compró a cada una.Las palabras de Nadal

La segunda gran pieza de este rompecabezas es Álvaro Nadal. El ministro de Energía escenificó hace una semana el malestar del Ejecutivo con Enel, que controla más del 70% del accionariado de Endesa. Acusó al grupo transalpino de velar, exclusivamente, por los intereses de los consumidores de su país.

"Al ser una empresa italiana no le importa, para hacer política de empleo en Italia, crear desempleo en España, y no le importa, para hacer política medioambiental en Italia, hacer política de pérdida de competitividad en España", aseguró durante una intervención parlamentaria. En su opinión, éste es "el origen del problema" por el que Enel quiere cerrar en 2020 las centrales térmicas de carbón de Endesa en Andorra (Teruel) y Compostilla (León). Si Endesa vuelve a manos de capital español, el futuro de esas dos centrales no se decidiría desde un despacho en Roma, sino en la sede de Gas Natural en Barcelona.Satélites, estratégicos

Y la tercera pieza: el negocio de los satélites. Este mismo viernes, Abertis ha llegado a un acuerdo para comprar un 33,69% de Hispasat a la francesa Eutelsat, con lo que aumentará su control sobre esta compañía hasta el 90,74% de su accionariado. El otro 9,6% está en manos del Estado, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que tiene el 7,41%; y el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), que tiene un participación prácticamente testimonial.

Este 9,6% es estratégico porque permite al Gobierno tener el control sobre la operación. La lógica política apunta a que vete el traspaso de Hispasat a Atlantia, dado que se trata del gestor de los satélites que dan servicio a las instituciones oficiales españolas, incluido el Ministerio de Defensa. “Se analizará todo lo que es Hispasat, que es un activo estratégico para el Gobierno", reconoció hace unos días el ministro de Economía, Luis de Guindos.

La ‘opción B’ con Hispasat es permitir a Atlantia comprar Abertis sin darle el control total de Hispasat. Se le daría una participación minoritaria en el accionariado de la compañía de satélites mientras la mayoría quedaría bajo el paraguas de la SEPI o de una compañía española. A cambio, de nuevo, Endesa entraría en juego. La otra ‘opción C’: que Hispasat se quede fuera de la operación Atlantia-Abertis y, directamente, acabe en manos de otra empresa española. 

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