Banco Popular (1926-2017): Santander asume 11.911 empleos y 1.762 oficinas

El Santander tendrá que realizar provisiones por valor de 7.900 millones. De ellos, 4.700 irán a activos inmobiliarios y 2.500 a créditos morosos vinculados al ladrillo.

El nuevo banco tendrá el 23% de todas las sucursales de Madrid y el 30% de las gallegas. En total, sumará 4.700 oficinas y los 35.000 empleados en España.

La presidenta de Santander, Ana Botín; junto al consejero delegado de la entidad, José Antonio Álvarez; y Rami Aboukhair, director general de Santander España.

Adiós a una marca de 91 años. Santander se ha hecho con el Popular por sólo un euro (más una ampliación de capital de 7.000 millones) y refuerza su posición en España. Da también un giro a su estrategia que, desde hace tiempo, tenía más en foco a Reino Unido y a Brasil que a su país de origen. Y la primera decisión: digerir el negocio. “Vamos a un proceso de fusión”, recalcó este miércoles su presidenta Ana Botín.

No van a ser negocios paralelos como pasó con Banesto. Popular desaparecerá como marca, aunque su red comercial seguirá abierta y la plantilla mantendrá su empleo, de momento. Asumirá 11.911 trabajadores y 1.762 oficinas. Todos los depósitos y créditos del Popular ya están bajo paraguas del Santander.

Adiós al sexto gran banco español y a su equipo directivo. A partir de ahora, el día a día de lo que fue el Popular lo llevará un consejo de administración de cinco hombres. Estará presidido por José García Cantera (director financiero del Santander), junto a cuatro consejeros: dos de la casa, Javier García-Carranza y José Doncel; y dos independientes, Pedro Pablo Villasante y Gonzalo Tejuca. Ahí García-Carranza va a ser clave. Es director general adjunto del banco cántabro y máximo responsable de su actividad inmobiliaria. Será quien lleve la batuta a la hora de vender ladrillo, el gran lastre inmobiliario del Popular.El coste de la operación

Santander va a tener que realizar una ampliación de capital de 7.000 millones de euros que espera concluir a lo largo del mes de julio, según la información detallada este miércoles. La factura, sin embargo, será más alta. Va a tener que realizar provisiones de 7.900 millones. De ellos, 4.700 millones irán a activos inmobiliarios, 2.500 a créditos morosos vinculados al ladrillo y 700.000 euros a mora no inmobiliaria.

Una vez cubra este agujero, tendrá coberturas sobre el 67% de los activos improductivos del Popular, que Santander estima en 36.800 millones de euros brutos. De ellos, 29.800 millones están vinculados directamente al ladrillo. Y ahí es donde va a adelgazar. “Queremos desprendernos de la mitad de los activos inmobiliarios en 18 meses”, aseguró Botín. Ese es el gran lastre.

Al margen de provisiones, el ahorro. Fusionar dos entidades siempre lleva al mismo destino: cerrar oficinas y recortar plantilla. El banco cántabro prevé lograr unas sinergias (ahorros) de 500 millones anuales antes de impuestos a partir de 2020. De ellos, 210 millones vendrán de la integración tecnológica; otros 160, de eficiencias en los servicios centrales de las dos entidades fusionadas; y los 130 millones restantes, sobre todo, de la red de ventas. Habrá cierres de oficinas y despidos, sin fecha prevista, que Santander quiere pactar con los sindicatos. Y la reestructuración le va a conllevar un coste: 1.300 millones de euros.Los pros de la operación

Con las oficinas y empleados del Popular, el banco dirigido por Ana Botín da un salto en España. Al cierre del ejercicio 2016, Santander tenía 2.911 oficinas y más de 23.000 empleados. Con el Popular rozará las 4.700 sucursales y los 35.000 empleados en su mercado doméstico.

El ‘nuevo banco’ será la primera entidad financiera por créditos (tendrá el 20% del mercado) y depósitos y engordará sobre todo en pymes, donde tendrá una cuota del 25%. Esa ha sido la clave, sobre todo en un contexto de recuperación económica donde las pequeñas y medianas empresas volverán a tirar del endeudamiento.

Por sucursales, la nueva firma será especialmente relevante en Galicia (gracias al negocio que aportó el Pastor al Popular) y en Madrid. Controlará casi el 30% de las sucursales gallegas, mientras en Madrid, rozará el 23%. Por capilaridad de la red comercial, la comunidad autónoma donde tendrá menos fuerza será La Rioja (11,4%). Mientras, en Cataluña copará el 15,4% de todas las sucursales y en Andalucía el 16,3%.

Si el negocio del Popular va según lo previsto, aportará 2.840 millones de euros en ingresos en 2017 y 154 millones de beneficio neto. Una vez se empiecen a ver las sinergias de la fusión, el objetivo del Santander es que Popular le aporte un beneficio de 950 millones de euros en 2020. Para lograrlo no puede haber imprevistos. A partir de ahora, la entidad presidida por Ana Botín tendrá que mirar si las variables con las que ha realizado su oferta de un euro (más 7.000 millones de nuevos fondos) son correctas. Todavía hay tiempo para que levante alfombras y se lleve algún susto que le obligue a elevar el tiro en la ampliación de capital.

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