El 'caso Temer' hace temblar el primer mercado de Telefónica y Santander

El nuevo escándalo de corrupción que amenaza la presidencia de Michel Temer pone en riesgo un mercado clave para las grandes multinacionales españolas.

Brasil superó a España como principal fuente de ingresos de Telefónica durante el primer trimestre del año y Santander logra allí el 21% de su beneficio anual.

La crisis política hace temblar el primer mercado de Telefónica y Santander / AFP

Un año y cinco días después de la caída de la presidenta Dilma Rousseff, Brasil está lejos de haber superado la tormenta política. La crisis económica empezaba a mostrar signos de recuperación, hasta que un nuevo escándalo de corrupción, en el que está implicado el presidente conservador Michel Temer, amenaza con sacudir al país. Las tensión política ha hundido a los mercados. La Bolsa de Sao Paulo, principal índice bursátil ha llegado a hundirse un 10%, lo que ha obligado a activar el mecanismo conocido como ‘circuit breare’, y el real brasileño también ha reaccionado con virulencia y ha llegado a dejarse cerca de un 7% en su cruce tanto con el dólar como con el euro.

Para Santander y Telefónica una crisis política en Brasil no es una cuestión baladí. Para las dos multinacionales españolas es su principal mercado, por delante de su país de origen. También la aseguradora Mapfre tiene allí un pata muy relevante de su negocio. Por eso, cualquier inestabilidad es un riesgo. El nerviosismo y la ansiedad han cruzado el charco y han repercutido el selectivo español donde las empresas españolas con intereses en el gigante latinoamericano registraron ayer pérdidas. Telefónica, Santander y Mapfre vieron caer sus acciones en 5.975 millones de euros.Confianza, en riesgo

A finales de noviembre, Ana Botín, la presidenta del Banco Santander, viajó a Brasilia para reunirse con Michel Temer. Quiso trasladar la confianza de la entidad española en la economía del país pese a las turbulencias recientes. Botín confió en una “rápida recuperación” que, ahora, de nuevo por la corrupción política, puede quedar en el aire.

Para Santander, Brasil es clave. Allí logra el 21% de su beneficio, más que en Reino Unido (20%) o en España (12%). Sólo en ese país latinoamericano logró una rentabilidad de 1.786 millones de euros durante el ejercicio 2016 y alcanza los 72.478 millones de euros en depósitos de clientes.

En los últimos meses, Brasil no ha sido un mercado fácil para la entidad, por la evolución macroeconómica, pero ya percibía un cambio de tendencia. “La economía brasileña continuó en 2016 en recesión por segundo año consecutivo. No obstante, a medida que avanzó el año, la recesión perdió intensidad y los mercados registraron una clara recuperación. Ello sugiere que el PIB está a punto de recuperar tasas de crecimiento positivas”, argumenta Santander en su memoria de resultados de 2016.

Algo similar le ocurre a Telefónica. La operadora ha convertido Brasil en su primer mercado por ingresos durante el primer trimestre de 2017. Allí logró un volumen de ventas de 3.165 millones de euros, mientras España se quedó en 3.066 millones, tras varios trimestres de caída de negocio.

“En el primer trimestre de 2017, Telefónica Brasil presenta una aceleración de los ingresos impulsada principalmente por la positiva evolución de los ingresos del servicio móvil que, junto a la reducción de los gastos operativos (sinergias y medidas de eficiencia), permite mantener la sólida expansión interanual de márgenes y el fuerte crecimiento del flujo de caja operativo”, argumentó la compañía presidida por José María Álvarez-Pallete en su presentación a inversores.

En el caso de Mapfre, Brasil está por detrás de su actividad en la península Ibérica. Le aporta 4.814,2 millones de euros en primas, frente a los 6.696,7 de Iberia. La aseguradora se vio afectada en Brasil, en el pasado ejercicio, por la menor actividad crediticia en Banco do Brasil y por la caída de los ingresos financieros locales debido a la depreciación del real.Promesas rotas

No está siendo un camino fácil para el conservador Michel Temer. Tomó las riendas del país con la promesa de “unir” y “salvar” a los brasileños tras la suspensión de Rousseff por un mediático y duro proceso de “impeachment”. Durante estos meses las acusaciones de haber apoyado un “golpe” contra una presidenta electa y sus reformas económicas han puesto a gran parte de la sociedad brasileña en su contra.

Para reanimar la coyuntura, Temer está poniendo en marcha una cuestionada agenda de ajustes, entre ellas reformas para subir la edad de jubilación, que incluye elevar la edad mínima de retiro a 65 años y exigir 49 como mínimo de cotización. Además está tomando medidas fuertes para flexibilizar el mercado laboral. Asimismo, son polémicos sus planes para ampliar los terrenos agrícolas reduciendo zonas protegidas. Aunque la crisis se frenará este año, con un crecimiento previsto de 0,2 por ciento del PIB, el desempleo sigue afectando a una cifra récord de 13,5 millones de personas.

Las revelaciones de corrupción que pesa sobre Temer vuelven a poner en duda al sistema político brasileño. El caso “Lava Jato” (una trama de lavado de dinero) sacude desde hace más de tres años al país. Decenas de políticos están involucrados en la trama de cobro de sobornos en la petrolera semiestatal Petrobras y, ahora la acusación sobre Temer, vuelve a situar a Brasil en el ojo huracán.

Ahora en portada

Comentarios