Domingo, 20.10.2019 - 19:19 h
Cuenta atrás para resolver el futuro del grupo industrial

Las maniobras de Blas Herrero ponen en jaque el plan de rescate de Duro Felguera

Los titubeos del empresario asturiano generan un foco de incertidumbre a días de que se reactive la búsqueda de inversores para ampliar capital

Blas Herrero
El empresario asturiano, Blas Herrero.

El Consejo de Administración de Duro Felguera ya sabe que contará con el respaldo de la banca acreedora de la compañía industrial de raíz asturiana y busca atraer inversores suficientes o de suficiente potencia como para cubrir una ampliación de capital de 125 millones de euros. Ya sabe que si eso ocurre el bloque bancario- liderado por Santander y Sabadell- aceptará una quita del 75% de la deuda financiera pendiente de pago por parte de la empresa para permitir que ésta quede en un nivel más manejable, de unos 85 millones de euros, frente a los 271,9 millones de euros con que se cerró el ejercicio de 2017.

También sabe que si el plan de viabilidad pactado con la banca surte efecto, Duro Felguera contará con una línea de crédito bancario de 25 millones de euros para estabilizar la dotación de capital de la compañía y con avales por valor de 100 millones de euros para que la compañía pueda acudir a nuevos concursos y reactivar su línea principal de actividad. Lo que todavía no sabe es qué intenciones tiene el empresario asturiano Blas Herrero y si será finalmente uno de los inversores que acudan al rescate de la emblemática empresa industrial asturiana o no. Al punto que eso se ha convertido en un factor de inseguridad por cuanto el propietario de la popular cadena musical y televisiva Kiss enarbola desde el principio del proceso una 'solución asturiana' para Duro Felguera... sin terminar de dar paso alguno al frente.

De hecho y según fuentes conocedoras de la operación de rescate de Duro Felguera, las maniobras de Blas Herrero, como líder del grupo de empresarios asturianos dispuestos a aportar capital para asumir el control de la empresa, se han convertido en un foco permanente de incertidumbre en un proceso que exige encontrar cuanto antes inversores que cubran los 125 millones de euros que los acreedores de la compañía consideran necesarios para garantizar su viabilidad. Una cuestión inquietante en tanto la situación de la empresa es aún extremadamente delicada; al cierre de 2017, la firma presentó unas pérdidas de 254,5 millones de euros.

Duro Felguera se ha puesto en manos de Rothschild y Fidentiis Gestión para encontrar en el mercado los inversores dispuestos a apostar por el reflotamiento de la empresa industrial asturiana, siempre a partir de los parámetros del plan de viabilidad marcado por la banca, y el próximo 2 de abril es la fecha que se ha marcado en rojo para comenzar a sondear el interés real de los potenciales inversores que hasta ahora han mostrado su interés en al menos estudiar la operación.

Planes de rescate

¿Estará Blas Herrero entre ellos? Según una información publicada por El Español, el plan de rescate planteado por el grupo de empresarios asturianos liderado por Herrero pasaba porque la banca capitalizara parte de la deuda financiera acumulada por la compañía y luego negociara con este núcleo asturiano el precio de venta de una mayoría de control (51%), lo que le permitiría recuperar parte de lo perdido pero también condenaría a la banca a quedarse en el accionariado de la compañía.  El grupo estaría dispuesto a poner sobre la mesa hasta 100 millones de euros por ese paquete accionarial, según han publicado diversos medios. La banca, además, garantizaría entre 150 y 200 millones de euros de capital adicional a través de un préstamo participativo y ofrecería 250 millones de euros en avales. 

Pese a que se deslizó que el plan contaba con el apoyo del principal banco acreedor de Duro Felguera, el Santander, las fuentes consultadas aseguran que la hoja de ruta para la compañía ya está fijada y que el resto son brindis al sol. Es más, la banca rechaza de plano la opción de entrar en el capital o el Consejo de Administración de la compañía y tampoco está dispuesta a aceptar la factura en forma de inyección de capital y de avales que plantea el grupo de Blas Herrero. De hecho, el plan de viabilidad aceptado por la banca plantea una inyección de 25 millones (frente a los entre 150 y 200 millones del grupo asturiano) y la garantía de avales por 100 millones (frente a 250 millones) según precisa la propia empresa en la información financiera anual trasladada a la CNMV.

Desechada su propuesta de plan de rescate, Blas Herrero está jugando ahora, siempre según el relato de las fuentes consultadas, la baza de preservar la 'asturianidad' de la compañía en busca de apoyo social e institucional e incluso ha llegado a proponer un representante asturiano para cubrir el puesto de consejero delegado, vacante desde la dimisión del ex presidente y CEO de la empresa, Ángel Antonio del Valle Suárez. Tras estas maniobras la fuentes contactadas por La Información aprecian un eventual interés en forzar la entrada de la compañía en concurso y abordar su toma de control en ese contexto.

Mientras el futuro de la compañía se juega entre bambalinas, el reloj corre y el próximo 15 de abril vence el 'acuerdo stand still' que garantiza las condiciones ofrecidas por la banca acreedora y la financiación sindicada proporcionada por ésta. Aunque la compañía está segura de que se producirá una prórroga si no se cierra antes la ampliación de capital, ayudaría que se disipen las distracciones que aparecen sobre la operación en marcha. El futuro de una firma histórica está en juego.

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