Domingo, 17.02.2019 - 09:45 h
Un año después de cerrarlo

Bonet tuvo sobre la mesa resucitar el CEC pero parte del Ibex desaprueba el plan

Desde el entorno de la Cámara de Comercio se ha manejado la idea de recuperar el disuelto Consejo Empresarial para la Competitividad.

José Luis Bonet.
Una imagen de José Luis Bonet en la Cámara de Comercio de España.

Movimientos empresariales para resucitar el antiguo Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC). Al más alto nivel. De hecho, uno de los directivos que tuvo sobre la mesa la propuesta fue el presidente de la Cámara de Comercio de España y de Freixenet, José Luis Bonet. Sin embargo, los contactos con grandes empresarios del país, la mayoría de ellos al frente de destacadas empresas del Ibex 35, para ponerse de acuerdo e impulsar, un año después de su cierre, está asociación de ejecutivos de lideró César Alierta y que en su día contó con el concurso los quince presidentes de las principales multinacionales, no han llegado a buen puerto. 

La intención de estos miembros del entorno de la Cámara de Comercio era la de poner en marcha un renovado y selecto 'club' de empresarios VIP, según indican fuentes conocedoras de los contactos, que abordara los problemas del país. Se llegaron a mantener conversaciones con los primeros espadas del Ibex, a los que se les planteó la necesidad de volver a impulsar una reedición del CEC, que podría llevar el mismo nombre o adoptar otro diferente. Sería un grupo de ejecutivos de las mayores empresas por capitalización del país que se reunirían periódicamente y que ofrecerían su visión sobre los retos futuros, tanto a través de notas de prensa como de papeles o informes preparados 'ad hoc'. Así funcionaba el CEC.

La preocupación que se transmitió en estas  negociaciones hacía referencia a la posibilidad de que este renovado CEC apoyara la 'marca España'. Es algo en lo que el Gobierno viene insistiendo en las últimas semanas: "España es un gran país". Los empresarios 'top' servirían de apoyo al proyecto impulsado desde el Ministerio de Exteriores y la Casa Real para mejorar la imagen de nuestro país en el extranjero en un periodo convulso por el desafío independentista de Cataluña que ha afectado negativamente a la economía nacional.

Las pretensiones de los promotores de esta estrategia, sin embargo, no llegaron a buen puerto. Hubo una parte del Ibex 35 con la que se contactó que sí recibió con agrado la idea de resucitar el CEC. Sin embargo, otra parte importante de los principales empresarios rechazaron de plano la propuesta. Entre este grupo destacó la oposición frontal del presidente ejecutivo de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, contrario a crear este 'club' de empresarios VIP en un momento como el actual. 

Pallete sí que ha mantenido algún contacto con colegas del Ibex, pero más bien a nivel personal, nada institucional. Fue el anfitrión en la sede de Telefónica de Las Tablas, de una reunión a cinco a la que asistieron la presidenta del Banco Santander, Ana Botín; el presidente de la Fundación La Caixa, Isidre Fainé; el máximo responsable del BBVA, Francisco González; y el de Mercadona, Juan Roig. Hablaron de verse cada tres meses, pero desde entonces no han vuelto a encontrarse.

Un portavoz oficial de la Cámara de Comercio niega "rotundamente" que la institución o su presidente, José Luis Bonet, hayan lanzado una iniciativa para recuperar algo parecido a lo que hasta el año pasado fue el Consejo para la Competitividad.  Asegura que la institución mantiene encuentros con diferentes empresarios representados en la misma y siempre dentro de sus funciones. Esas reuniones o llamadas son habituales -añade-, pero desmarca a su presidente, José Luis Bonet, del intento por poner en marcha de nuevo el CEC.

Se cumple un año del cierre del CEC

Este mes de enero se ha cumplido un año del cierre del Consejo Empresarial para la Competitividad, una asociación que fue montada e impulsada por César Alierta (Telefónica), Emilio Botín (Santander) e Isidre Fainé (entonces La Caixa) y que contó con la participación de los quince primeros espadas de las grandes del selectivo español, además del Instituto de Empresa Familiar (IEF). El fallecido Leopoldo Rodés también fue uno de su promotores en sus inicios allá por el año 2011, cuando el zapaterismo vivía sus últimos meses y Rajoy estaba a punto de llegar a La Moncloa. Alierta y Botín potenciaron con entusiasmo un CEC que fue concebido como una asociación a la que se podía acceder mediante adhesiones nominales y que buscaba la defensa de España. 

Pero no todo fueron alegrías en el CEC. Hubo algunos roces, como el momento en el que Florentino Pérez (ACS) intentó que Borja Prado (Endesa) accediera a la selecta agrupación de la que ya formaba parte Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola), que en sus estertores incluso intentó presidirla. Fuentes conocedoras de ese desencuentro aseguran que se impidió tanto la entrada de Prado como la de Baldomero Falconés (FCC). El presidente de Repsol, Antonio Brufau, nunca la apoyó decididamente pese a formar parte del entramado. El CEC se disolvió tras el relevo de César Alierta en Telefónica. En ese momento se planteó la posibilidad de que algún otro empresario tomara las riendas en la presidencia, pero no hubo acuerdo para que alguno de ellos diera el paso al frente.

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