Lunes, 22.04.2019 - 00:52 h
La cadena de suministro, en peligro

Las otras secuelas del Brexit: ¿Quién deja sin Dalsy, Nolotil y Adiro a las farmacias?

Problemas de producción, prácticas de comercialización incorrectas y el acopio de cadenas británicas como Boots están detrás del desabastecimiento. 

Boots
Las otras secuelas del Brexit ¿Quién deja sin Dalsy a las farmacias? / Olympia London

Ibuprofeno, Adiro, Dalsy, Adalat, Trankimazin, Valsartán, Clamoxyl... hasta 414 especialidades farmacéuticas ampliamente demandadas tienen problemas de suministro, según los datos que facilita la Agencia Española de  Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), una cifra récord que perjudica a las farmacias y, sobre todo, a los consumidores. El preocupante desabastecimiento, que ha aumentado de forma exponencial en los últimos años, corre el riesgo incluso de agravarse durante los próximos meses con la entrada en vigor de la Directiva antifalsificación de medicamentos, una norma que dificultará la producción de fármacos a muchos de los laboratorios.

La alarma por la falta de suministro de un medicamento, cada vez más habitual en España, se enciende cuando afecta a un elevado porcentaje de las farmacias durante tres o más días de la semana o durante uno si perjudica a la mayoría de ellas. Muchos de los incluidos en la lista de la Aemps llevan meses en ella y en el caso del Adiro es imposible encontrarlo en la actualidad en casi 2.000 establecimientos, mientras que el Primperan y el Dalsy no están disponibles en más de 1.700. 

Pero, ¿qué hay detrás de una situación que complica la adherencia de los pacientes a sus tratamientos, con el consecuente incremento de la factura farmacéutica y que a la larga deriva en un incremento del gasto hospitalario, al tiempo que pone en jaque un sistema de acceso a los fármacos casi perfecto y asentado en la solidaridad? La Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE), uno de los principales afectados por esta coyuntura, apunta a varias causas, algunas de ellas puntuales y relacionadas con la producción y la falta de determinadas materias, y otras vinculadas a prácticas de comercialización poco correctas y al acaparamiento, por ejemplo ante el temor a un Brexit sin acuerdo.

La patronal del sector farmacéutico asegura que tras muchos de los problemas -que se producen a nivel global- están los desajustes de la producción por la falta de determinadas materias primas, cuya sustitución está supeditada a un largo proceso burocrático de controles y autorizaciones. En el caso del Adiro, el fármaco más vendido en 2016 y que muchos pacientes toman a diario tras un accidente cerebrovascular, la reforma de la planta principal de Bayer en Leverkusen (Alemania) ha supuesto la interrupción de sus suministro. La falta de productos por defectos de calidad resulta mucho menos frecuente, pero recientemente se ha hecho evidente con el Valsartán, recetado para controlar la hipertensión y que ha salido fuera del circuito por contener un ingrediente que podría causar cáncer.

Prácticas de comercialización poco correctas

Carlos Gallinal, vicepresidente de FEFE, asegura a La Información que el actual sistema de compras de medicamentos, a través de cooperativas -Cofares, Bidafarma, Hefame...- funciona de forma correcta y solidaria, ya que se suministra de manera proporcional independientemente del tamaño de las farmacias, lo que facilita el acceso a todas las moléculas en cualquier lugar de España. El problema surge cuando los negocios con un potencial de compra mayor se saltan la vía de las cooperativas y acuden a compras directas a laboratorios, una circunstancia que complica el suministro a las farmacias de viabilidad económica comprometida (VEC), aquellas que están subvencionadas, que facturan menos de 200.000 euros anuales y que se sitúan en la mayoría de los casos en zonas rurales o con escasa población.

Gallinal apunta que la fabricación mundial de medicamentos, que salen al mercado a precios muy bajos, requiere una gran rotación y por eso, cualquier incidente en una planta -una huelga, una avería o la falta de alguna materia- provoca una caída de producción que afecta al abastecimiento. En estas circunstancias, muchos laboratorios deciden vender su existencias al mejor precio y eso perjudica a España, "que es el país de la OCDE con los precios más baratos", asegura.

El Brexit y las grandes cadenas farmacéuticas

El responsable de la patronal admite que otra de las causas del desabastecimiento tiene que ver con el acaparamiento y en este caso pone en el punto de mira en el Reino Unido. "Ante los problemas arancelarios que puede puede provocar un Brexit duro, algunas grandes cadenas británicas, como Boots -con 2.500 establecimientos, casi 59.000 trabajadores y con un gran potencial de compra-, han decidido hacer acopio de determinados fármacos. Desde el punto de vista empresarial es una opción correcta, pero desde el ético desde luego no".

Ante la falta de un medicamento casi siempre hay uno prácticamente idéntico para reemplazarlo, pero según destaca Gallinal, esa sustitución -con distintos formatos, colores y envasados- pone en riesgo la adherencia a los tratamientos. Muchos de los enfermos, sobre todo los que son crónicos, están habituados a unas determinadas terapias y vinculados a una 'marca' concreta y esos cambios hacen peligrar la persistencia, tomar la medicación a lo largo del tiempo. En algunos casos no es posible siquiera reemplazarlos, como sucede con el Apocard (Flecainida), utilizado para prevenir y tratar arritmias cardiacas.

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