Los inversores piden reparación al Santander

Botín se solidariza con los damnificados de Popular y culpa a la JUR del quebranto

Sostiene que el grupo cántabro no tiene que resarcir porque la decisión de llevar a cero las inversiones la tomó la JUR antes de venderle el Popular

Ana Botín, presidenta de Banco Santander, en la Junta de Accionistas
Ana Botín, presidenta de Banco Santander, en la Junta de Accionistas

“Lamento las pérdidas que han sufrido por sus acciones y bonos, pero quiero recordarles que el Santander compró el Popular a la Junta Europea de Resolución y al Frob tras su resolución y posterior subasta, y cuando el consejo de administración del propio banco acordó que era inviable”. Ana Botín respondía hoy así a varios accionistas que han aprovechado la celebración de la junta para protestar por sus quebrantos y exigir al Santander una reparación.

La banquera defendió que el grupo que preside “no tiene responsabilidad alguna” apuntando al organismo europeo dirigido por Elke König como el que diseñó la solución al sexto banco español y apretó el botón rojo para su ejecución. La indignación de los accionistas y tenedores de preferentes que vieron evaporarse sus inversiones con la resolución se coló en la junta con protestas verbalizadas por algo menos de una decena de los 36 accionistas que hicieron uso del derecho a intervenir.

Dos tomaron la palabra para aplaudir la decisión y subrayar que el problema no fue superior gracias al interés del grupo. “Si no hubiera dado un paso adelante, quién sabe lo que hubiera podido suceder”, respaldó un inversor.

En otro extremo un damnificado culpó a la entidad de “apropiación” y afeó que haya restringido la compensación con el bono de fidelización a los ahorradores que acudieron a la ampliación de capital: “Perdimos nuestro capital. Nos endeudamos para perder también las acciones y nos ofrecen un bono de fidelización que suena a chiste”, lamentó. Casi todos demandaron una compensación y plantearon cuestiones como si el valor asignado fue el correcto -se lo adjudicó por un euro simbólico-, la red de provisiones constituidas para encarar potenciales demandas o si aplicará el mecanismo de arbitraje aconsejado por el Defensor del Pueblo para resolver los conflictos de manera extrajudicial.

Entre los intervinientes, casi todos a título personal, ha participado también la plataforma de afectados que lidera Félix Revuelta, con más de 13.000 damnificados adheridos, y Adicae. “Si era tanto negocio por qué solo el Santander fue pretendiente. Quizá usted tenía información privilegiada”, le espetó el portavoz de esta última organización, quien tachó de “abusivas” las condiciones fijadas para los bonos de fidelización.

“Sería un gesto muy elegante del Santander que compesaran con acciones o de alguna forma esas pérdidas”, demandó otra accionista, mientras otro inversor salía en su defensa: “No le considero de nada culpables. No se me ocurre reclamar al Santander”, dijo y relató que él “levantó la liebre” del problema en una junta del Popular donde exigió a Ángel Ron la dimisión y el embargo de sus propiedades.

La banquera intentó encauzar la desazón reivindicando que la operación resultó providencial para el Popular y la economía, y será buena para el grupo financiero porque ofrecerá un retorno sobre la inversión del 13-14%: “Fue buena noticia para el sistema financiero, España y para Europa, y protegió los depósitos de los cuatro millones de clientes del Popular”. Lo contrario, ir a un concurso de acreedores, habría obligado al Estado a endeudarse en 36.000 millones para cubrir el dinero de los depositantes dado la insuficiente hucha con que contaba el Fondo de Garantía de Depósitos.

La "extrema" situación del Popular

La prueba, subrayó, de que la situación era “extrema” es que el Santander tuvo que restablecer la liquidez con una inyección de 13.000 millones al instante. En cuanto a las críticas al bono y su oferta parcial -destinado a los minoristas que acudieron a la ampliación de 2016 y algunos bonistas-, zanjó el debate con el argumento de se formuló para fidelizar clientes no para evitar pleitos. “Buscamos recuperar el pulso comercial del banco”, concluyó.

La solución no convenció a uno de cada cinco afectados, pero los que la aceptaron han recuperado el 84% de la inversión gracias al desembolso inicial -535 millones de costa para entidad- y la revalorización posterior.

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