Lunes, 17.02.2020 - 07:49 h
Mueven mil millones al año

Más calor y menos nieve: las estaciones de esquí se enfrentan al cambio climático 

La subida de las temperaturas es el gran reto para la industria blanca en España. En 2050 algunas estaciones serán inviables.

La estación de esquí de Sierra Nevada
Más calor y menos nieve: las estaciones de esquí se enfrentan al cambio climático. / CETURSA

Lo de las navidades blancas cada día está más difícil, al menos en España.. Y la industria del esquí lo sufre y se preocupa cada vez más por la subida paulatina de las temperaturas que ha generado ya el cambio climático y que continuarán en las próximas décadas. La inversión en cañones de nieve artificial es la clave del negocio, pero necesita que se mantenga una base de nieve sin pisar suficiente que cada vez es más complicado de lograr. 

"Una pena que tengan que cerrar temporalmente por falta de nieve, la verdad es que no parece que la meteorología vaya a ayudar durante esta temporada a volver a reabrir pistas. Ya veremos, espero equivocarme, pero veo un futuro negro para la temporada 2019/20 con lo bien que lo he pasado años anteriores." David, un esquiador valenciano en una estación turolense.

La situación no es mucho mejor en el mayor dominio esquiable de España, en los Pirineos, que según otro esquiador, Eric, estaba así la mañana del día de Navidad: "Pistas sin pisar, piedras y placas de hielo. Las pistas no se pisan porque hay poca nieve y quieren mantener la primera capa, pero si no hay nieve se tendrá que cerrar la pista. Nada aconsejable venir ahora". Y 1.000 kilómetros más al sur, en Sierra Nevada, el estado de las pistas no era mucho mejor. "Las pistas sin nieve y la que hay dura como el mármol, llevo esquiando en Sierra Nevada 30 años y nunca he visto esto".

Las grandes nevadas de primeros de noviembre hacían augurar una temporada de esquí excelente en contraste con la "nefasta" de 2018-2019 cuando no comenzó a nevar hasta entrado el mes de enero. "La nieve nos ha llegado dos meses antes que el año pasado y se augura una temporada excelente", decían a finales de noviembre varios responsables de las principales estaciones del país. Un mes después, la mayor parte de ellas funcionan a medio gas. "La situación no es tan dramática como la de las navidades pasadas, cuando no había ni una gota de nieve, pero hay poca nieve, y se han producido cancelaciones de reservas", reconoce un hotelero de Sierra Nevada. Y es que las altas temperaturas que está 'sufriendo' España estas fiestas navideñas invitan más a ir a la playa que a la montaña a esquiar. 

La pasada temporada las estaciones de esquí españolas, que emplean directamente a casi 4.000 personas, recibieron 5,6 millones de visitantes y solo en 'forfaits' ingresaron 126 millones de euros según la Asociación Turística de Estaciones de Esquí y Montaña (ATUDEM). Fuentes del sector cifran en 1.000 millones de euros anuales y 50.000 empleos el impacto del turismo de nieve en España en el entorno de las 35 estaciones invernales que hay en nuestro país.

Anomalías en toda la Península

Pero también todos coinciden en que el cambio climático es el gran reto al que se enfrenta la industria del esquí. No solo en España, sino en todo el mundo. Con solo dos grados más de temperatura en 30 años algunas estaciones españolas no serán viables. La montaña de la Península Ibérica es especialmente vulnerable al aumento de las temperaturas que se registra cada año. Desde los Pirineos y la Cordillera Cantábrica, pasando por los sistemas Central e Ibérico hasta las sierras del sistema Bético y Penibético, todas nuestras cordilleras registran frecuentes anomalías de precipitación en forma de nieve, tanto en lo que se refiere al volumen como por la altitud a la que se registran.

Un informe sobre el Cambio Climático en los Pirineos muestra como en su parte central, a 1.800 metros de altitud, podrían perder el 50% de su manto de nieve para el 2050. En zonas más bajas, la situación podría ser aún más dramática, con una reducción del 78% por debajo de 1.500 metros durante el último cuarto de siglo. Y es que en los Pirineos, la temperatura media ya ha aumentado en 1,2 grados en 50 años, un 30% más que en el resto de sistemas montañosos europeos.

En lo referente a Sierra Nevada, el calentamiento global y el cambio climático han propiciado que desde el año 2000 el manto de nieve se haya reducido en 5 días. Los expertos climáticos prevén que, a este paso, para el 2050 España pierda la mitad de su nieve, por lo que el impacto en el negocio del esquí es una de las cuestiones que preocupa.

Una alternativa por parte de las estaciones de esquí para hacer frente a la falta de nevadas ha sido la mayor inversión en sistemas de producción de nieve artificial, la adquisición de cañones de nieve y la apertura de muchas de ellas en periodo estival para uso turístico, algo que ya está sucediendo también en el centro de Europa en estaciones suizas, austriacas o Italianas. Según ATUDEM, las estaciones españolas invirtieron 27 millones la pasada temporada y alrededor de 40 de cara a la temporada que acaba de comenzar, principalmente en máquinas de innivación y en la renovación de cañones de nieve más eficiente en consumo de energía.

Según el Presidente de ATUDEM, Jesús Ibáñez "la industria de la nieve es la principal luchadora contra la España vacía. Fijamos a la gente en el territorio, tanto con los puestos de trabajo que creamos de forma directa como por el factor multiplicador que supone los empleos indirectos en las zonas de proximidad, además de contribuir a la sostenibilidad ambiental. Las estaciones son una actividad social que genera beneficios incluso en verano", pero si no hay nieve, el castillo de naipes se viene irremediablemente abajo.

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