Cerruti inicia una nueva era y Van Beirendonck sigue con sus divertimentos

  • París.- El inicio de una nueva era para la elegancia Cerruti, con la primera colección del sueco Jesper Borjesson, y el desfile del siempre llamativo Walter van Beirendonck fueron hoy dos de los grandes eventos de la segunda jornada de moda masculina de París para el otoño-invierno 2010-2011.

Cerruti inicia una nueva era y Van Beirendonck sigue con sus divertimentos
Cerruti inicia una nueva era y Van Beirendonck sigue con sus divertimentos

París.- El inicio de una nueva era para la elegancia Cerruti, con la primera colección del sueco Jesper Borjesson, y el desfile del siempre llamativo Walter van Beirendonck fueron hoy dos de los grandes eventos de la segunda jornada de moda masculina de París para el otoño-invierno 2010-2011.

Van Beirendonck cumplió su promesa tácita, vestir y divertir, y desde luego divertirse.

Hasta el último momento se le pudo ver disfrutando en el céntrico y tosco garaje de la calle Turenne, uno de los sitios más "in" para este tipo de eventos, ultimando los más pequeños detalles de su presentación para la próxima temporada invernal masculina, y también un poco femenina.

Aunque sólo fue en el pase final cuando el artista mostró un saber hacer propio de la alta costura, con una serie de vestidos y faldas sobre miriñaque blanco y boleros trapecio plisados, irisados y ribeteados de piel, combinados con gigantescos sombreros.

En cualquier caso, esta vez lo más espectacular no fue el desfile en sí, sus corsés para hombres y sus miriñaques para mujeres atravesados ambos de aviones, cohetes o animales de dimensiones considerables.

De hecho, sus audacias apenas camuflaban pantalones, parkas, jerséis, cazadoras y prendas muy portables y tentadoras.

Las más fuertes emociones no vinieron tampoco siquiera de la presencia del cantante de rap Kanye West, asiduo invitado del artista belga, sino de su novia y acompañante, la audaz y nada anoréxica modelo Amber Rose.

O más bien del conjunto elegido por la bella: un abrigo negro tres cuartos entallado sobre un vestido transparente, tanto que al verla resultaba inevitable vislumbrar sujetador, braguitas -color carne- tatuajes y otros detalles íntimos.

"Me encanta su vestido", le elogió una fotógrafa al término del desfile, mientras inmortalizaba con entusiasmo este inesperado pase final.

En cuanto a la creación del artista belga en sí, el mundo aéreo, de cohetes, aviones ultrarrápidos y de paracaidistas que han de vestir confortablemente inspiró gran parte de su colección, llena de colores vivos, con mochilas en forma de avión y aviones dibujados en las mangas, el delantero, o el dorso de algunas prendas.

La metralleta con teleobjetivo fue otro gran elemento decorativo, aunque no tanto como las enormes, gigantescas más bien, orejeras de plástico, siempre de colores muy vivos, salvo cuando eran negras, para esos momentos en los que un traje se hace inevitable.

En el otro extremo de la paleta indumentaria, en busca de una elegancia infalible y a la vez sofisticada, la firma Cerruti entró hoy en una nueva era estrenada por el joven talento sueco Jesper Borjesson.

De acuerdo con la misión encomendada a este buen conocedor del ADN de la casa pues trabaja en ella desde hace tres años, el hombre Cerruti del invierno que viene prescindirá de audacias inútiles, aunque podrá sorprender con pantalones cortos hasta los tobillos, de estilo pescador, o pantalones anchos y largos.

En su primera colección Cerruti, Borjesson confirmó que las dobles solapas, aquí abundantes, construidas con tejidos de diferentes texturas y colores, es una tendencia claramente en alza dentro de estas jornadas de moda masculina invernal.

La colección reflejó asimismo el deseo de continuar la senda iniciada por la familia Cerruti y aportarle en este inicio del siglo XXI una energía y juventud renovadas, tal y como ansían sus nuevos propietarios.

En el terreno del color, azul marino, negro, gris, con algunos toques de dorado y verde oliva, fueron predominantes, junto con los famosos "falsos colores", diferentes según se miren de lejos o de cerca la prenda, gracias al sabio trabajo de los artesanos de la firma.

El modisto sueco confirmó, asimismo, que la precisión del corte, la sutil paleta y las materias primas, siempre nobles, como cachemir y seda, trabajadas en superposiciones mezcladas entre sí, seguirán siendo algunas de las grande constantes Cerruti.

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