A falta de un testamento

Cobrar una herencia sin testamento: ¿es mejor heredar por cabeza o por estirpe?

La sucesión intestada o "ab intestato" es aquella circunstancia por la cual, a falta de un testamento, la ley decide a qué parientes corresponde heredar y en qué proporciones.

Las herencias intestadas implican diferentes variantes para los herederos.
Las herencias intestadas implican diferentes variantes para los herederos.
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Los testamentos son la herramienta más útil para no dejar lugar a dudas respecto a quiénes les corresponde una herencia. Sin embargo, los hechos imprevistos y la desactualización representan riesgos que pueden anular el testamento o dejar problemas que los herederos tendrían que gestionar. En esos casos, las situaciones obligan a los gestores de la herencia a calcular su repartición por cabezas y estirpes.

La sucesión intestada o "ab intestato" es aquella circunstancia por la cual, a falta de un testamento, la ley decide a qué parientes corresponde heredar y en qué proporciones. Si no queda claro qué parientes tienen prioridad, es necesario determinar los herederos realizando una declaración notarial, que puede ser solicitada por cualquier persona que tenga un interés legítimo. Pero si no aparecen, heredará el Estado.

Los primeros llamados a heredar serán los parientes más próximos. Para calcularlo se diferencia entre la línea recta, es decir, de padres a hijos, y la línea colateral, que incluye hermanos, tíos, sobrinos, etc. La clasificación de cabezas o estirpes depende del grado de separación entre el heredero y el fallecido, y se puede diferenciar en distintos casos.

Cuando se hereda "por cabezas", se reparte en tantas partes como personas estén llamadas a heredar en caso de que estas sucedan directamente al fallecido. En cambio, la herencia "por estirpes" involucra a los sucesores de herederos que hayan muerto (o "premuerto", que se usa como término legal) antes de aceptar la herencia.

Ejemplo de herencias por cabezas y por estirpes

Un ejemplo sencillo para entender estos distintos tipos de herencia sería el siguiente: si un hombre muere y deja su fortuna a sus tres hijos, esta se dividirá en tres partes iguales. Este es el principio de la herencia por cabezas. Sin embargo, si uno de los hijos tiene cinco hijos y muere antes de poder reclamar la herencia, estos hijos tienen derecho a dividir la tercera parte de la herencia que correspondía a su padre y dividirla entre cinco, cumpliendo el derecho de representación y representando un ejemplo perfecto de herencia por estirpe.

En el caso anterior, la herencia de unos abuelos pasaría a sus nietos si el padre de estos muriera antes de heredar, pero la herencia por estirpes también se aplicaría a una herencia que se hubiera correspondido al hermano del fallecido: sus sobrinos tendrían derecho a la herencia en caso de premuerte. En casos más curiosos, si los padres tuvieran derecho a la herencia de un hijo, pero fallecieran antes de reclamarla, los abuelos que siguieran vivos la dividirían por la mitad entre la línea materna o paterna sin perjuicio de la parte correspondiente del cónyuge viudo. En estos casos entra en juego un tipo de herencia llamada "por líneas", que divide los bienes entre las familias del padre y la madre del muerto.

La prioridad de los llamados a heredar es la siguiente: hijos y descendientes en primer caso; padres y ascendientes; cónyuges, que siempre tienen derecho a heredar mientras no estén separados judicialmente y no sean parejas de hecho; hermanos y sobrinos; tíos carnales; los demás parientes colaterales, incluyendo a primos, tíos segundos y primos segundos, y el Estado en último caso.

En casi todos los niveles se puede observar cómo la inclusión de descendientes y ascendientes da un ejemplo de cómo se aplicaría la herencia por cabezas y por estirpes, pero un factor que hace falta tener en cuenta siempre es el interés que demuestren por reclamar la herencia. En el mejor de los casos, un testamento aclararía rápidamente cualquier duda al respecto, pero siempre es conveniente informarse sobre las complejidades del proceso en caso de que un heredero muera o no aparezca para reclamar.

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