Según las cifras de la Comisión Europea

¿Compensa un máster? España, el país de la UE donde más baja el paro al acabarlo

La diferencia en la tasa de desempleo entre universitarios sin y con el estudio de posgrado se reduce en casi seis puntos en nuestro país.

Master
 

Estudiar un máster marca la diferencia en nuestro país. Al menos, desde un punto de vista estadístico si se miran las cifras de paro entre los universitarios que acabaron la carrera (y ahí colgaron los libros para siempre) y aquellos que continuaron en las aulas asistiendo a una especialización de posgrado. Los españoles que perseveraron en sus estudios tuvieron una opción significativamente más elevada de encontrar un trabajo que otros europeos que siguieron el mismo camino.

En concreto, España es el país de la Unión Europea donde mayor es el escalón que se produce entre la tasa de desempleo de los universitarios a secas y los estudiantes con un Máster. Entre los primeros, la cifra es de un 20,4% y entre los segundos baja al 14,7%, casi seis puntos porcentuales menos, según el cruce de variables elaborado por la Comisión Europea en su estudio 'The European Higher Education Area in 2018: Bologna Process Implementation Report', recientemente publicado.

En ningún otro país de la UE a 28 como en España se produce un intervalo tan pronunciado entre estos los dos mayores niveles educativos; solo Portugal, donde el salto es de 5,6 puntos, se acerca. En el resto, las distancias entre ambos grupos son mínimas, en el entorno de los dos puntos a favor de los que terminan su máster. Hay excepciones curiosas, como la de Dinamarca, donde el paro es menor entre los universitarios. Pero lo habitual es que el posgrado compense.

Hay otras variables que refrendan este impacto positivo de un máster en el mercado laboral español. Y no solo en el nivel más elevado, sino que también corroboran aquello que siempre dicen nuestros mayores de que hay que estudiar para ser algo. Cuanto más se aprende, menos opción de paro se afronta. Teniendo en cuenta que las tasas de desempleo a las que alude el estudio de la Comisión Europea son siempre para jóvenes de entre 20 y 34 años, España va mejorando posiciones respecto a sus vecinos comunitarios según va avanzando el nivel de estudio del español.

De este modo, España es el cuarto país con mayor tasa de paro entre los que solo tienen estudios básicos, con un 35,3% de desempleo de los jóvenes activos. Solo tienen un volumen más elevado Eslovaquia (39%), Grecia (38%) y Croacia (37,9%), a partir de las cifras de Eurostat recogidas por el estudio de la Comisión. Nada nuevo en lo que respecta a los datos habituales del mercado laboral. Sin embargo, el paso por la Universidad, incluso antes de cursar o no un master, deja su marca.

España es igualmente el país de la UE con mayor mejora en la reducción de la tasa de paro cuando se pasa de secundaria a la Universidad. Se reduce de un 26,4% de aquellos que se quedaron en el nivel de instituto al ya mencionado 14,7% de los que cursaron un máster. Casi 12 puntos de distancia. En el punto intermedio, el de universitarios sin posgrado, la tasa de paro del 20,4% en España se coloca como la segunda más alta del continente, superada únicamente en este caso por el 30,3% de Grecia.

Todo esto pese a que, según los últimos estudios realizados por organizaciones como la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras o el Observatorio del Sistema Universitario, España se encuentra en el grupo de los países donde más caro resulta matricularse para un estudio de posgrado, si bien se remontan a las tarifas vigentes hace dos cursos y en estos últimos ejercicios ha habido universidades españolas (el modelo está descentralizado en cuanto a las tarifas) que han bajado sus precios.

Aun así, España presenta una horquilla que va de 1.000 a 4.000 euros nada menos, precisamente, por esa libertad autonómica a la hora de fijar el coste de las horas lectivas y después de que la reforma de 2012 aprobada por el anterior Gobierno del Partido Popular propiciase un aumento generalizado de las tasas. Aquella ola de subidas situó más lejos si cabe a los estudiantes españoles de sistemas de gratuidad en estudios universitarios como sucede en Alemania, Dinamarca o Austria para jóvenes del espacio comunitario (a los visitantes de terceros países se les suele cobran siempre un extra).

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