Lunes, 30.03.2020 - 17:56 h
La ley contempla sanciones de 6.000 euros

"No puedo venderle Enantyum sin receta. Ahora nos vigilan y hay multas elevadas"

Las campañas de concienciación, pero también el miedo a las inspecciones, han forzado que las farmacias dejen de vender medicamentos sin prescripción.

Fotografía medicamentos en una farmacia / EFE
Los farmacéuticos han decidido poner fin a la venta de medicamentos sin receta. / EFE

Los farmacéuticos han decidido poner fin a la venta de determinados medicamentos sin receta, una práctica habitual y muy extendida hasta no hace muchos meses, con el objetivo de evitar los efectos adversos del uso indiscriminado de estos. La puesta en marcha a principios de año del Sistema de Verificación de Medicamentos (Sevem), un mecanismo ideado para reforzar el control y la seguridad en el suministro de medicamentos que permite un seguimiento exhaustivo de todo el circuito de fármaco y al que están conectados hospitales, distribuidores y las 22.000 oficinas de farmacia, unido a un incremento de inspecciones, un duro régimen sancionador y multitud de campañas de concienciación han frenado en seco la venta sin prescripción de fármacos, fundamentalmente analgésicos.

Comprar a día de hoy una caja de Enantyum de 25 miligramos sin receta, un analgésico antiinflamatorio muy demandado utilizado para tratar el dolor muscular o de las articulaciones, menstrual o dental, se ha convertido en una misión imposible, cuando hace apenas unas semanas era un procedimiento sencillo y el medicamento era suministrado sin problema alguno por la mayoría de los establecimientos. Un recorrido por ocho oficinas de farmacia situadas en los distritos madrileños de Tetuán y Chamberí supuso siete negativas de dispensación, alegando distintas razones. Solo en la última farmacia visitada, situada en el barrio de Cuzco-Castillejos, fue posible adquirir el medicamento con la condición de volver con la receta y justificando la expedición en ser cliente habitual.

En la mayoría de los establecimientos consultados se alegó la necesidad de prescripción médica y muchos de los profesionales reconocieron que hasta no hace muchos tiempo no la exigían a los clientes que recurrentemente acudían a por los mismos fármacos. En otras oficinas justificaron la negativa por el mayor control, con la implantación del Sevem. "No puedo venderle el Enantyum sin receta. Ahora nos vigilan y las multas son elevadas. Pueden ser de 800 euros solo por vender una caja sin prescripción", fue la excusa de una auxiliar de una oficina de farmacia situada en la madrileña calle Bravo Murillo para no suministrar el antiinflamatorio. Aunque la mayoría de los profesionales se mostraron partidarios de proporcionar el medicamento solo con receta, uno de ellos aseguró que ese mecanismo les convertía en simples tenderos, alejándolos del importante papel que deberían tener como agentes dentro del sistema sanitario. 

Temor a las sanciones y las inspecciones

Si bien el temor a las inspecciones y controles y a las duras sanciones recogidas en Real Decreto de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos de 2015, que en el mejor de los casos son de hasta de 6.000 euros por la venta de determinados medicamentos sin receta, han frenado drásticamente la expedición de estos, también han sido fundamentales las campañas de concienciación impulsadas por los colegios, asociaciones y federaciones que integran a los profesionales farmacéuticos.

La promovida por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM) hace unos meses ha tenido un gran impacto entre los responsables de oficinas de farmacia. El presidente del COFM, Luis González Díez, asegura a La Información que la campaña 'Tus medicamentos siempre con receta. Por tu seguridad', con la que se pretende dar a conocer que los fármacos "con 'circulito' no se pueden vender a los pacientes sin la pertinente receta", están contribuyendo a modificar la "cultura" del suministro y consumo de medicamentos sin el visto bueno del médico.

"Eso no significa que el paciente no pueda acceder a un tratamiento para su dolencia, ya que nosotros -los farmacéuticos- ofrecemos una serie de alternativas. Por ejemplo, el Ibuprofeno de 600 miligramos no se puede vender sin receta, pero el de 400 sí. Nuestro importante papel es explicar cómo se debe tomar, las dosis, interesarnos sobre qué otros medicamentos tiene recetados el paciente... Esa es nuestra labor", asegura González Díez. "El objetivo es concienciar a la población. Lo conseguimos hace años cuando se dejaron de suministrar antibióticos sin receta y ahora es imposible adquirirlos en una farmacia sin la previa prescripción médica", señala el presidente de la COFM. 

La ministra apela a los farmacéuticos

El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, preguntado sobre los mayores controles en el suministro de medicamentos sin previa prescripción a los pacientes, asegura que la dispensación de fármacos "es competencia directa de las comunidades autónomas, no de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios". Sin embargo, la ministra del área, María Luisa Carcedo, ha sido especialmente incisiva en la necesidad de dispensar los medicamentos con receta, apelando a la responsabilidad de los farmacéuticos.

Hace apenas diez, durante unas jornadas sobre 'Seguridad del Paciente' celebradas en Madrid, Carcedo hacía un llamamiento a los responsables de oficinas de farmacia para que no dispensasen medicación sin prescripción, "algo que se hace a veces a pesar de que los fármacos son una fuente importante de efectos adversos", tanto para los pacientes y sus familias, como los profesionales sanitarios.

"Es muy importante la educación de la ciudadanía que ejerce presión porque considera que una pastilla lo resuelve todo, pero también hay que concienciar a todos los profesionales, incluidos los farmacéuticos", aseguraba la ministra Carcedo en el citado foro, una opinión que comparten los responsables de farmacia, que inciden en que "el abuso de determinados medicamentos puede provocar problemas más graves, como hemorragias estomacales, que los que solucionan". En el punto de mira están fármacos de uso muy común como el ibuprofeno, el metamizol o la vitamina D, sobre los que la AEMPS ha advertido, a través de diferentes notas informativas, de los efectos adversos que pueden provocar si no se utilizan bajo la supervisión de un médico.

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