Tras los roces con el presidente de Adif

Las (tres) conjuras de FG y De la Serna para desbloquear por fin Castellana Norte

El presidente del BBVA se está volcando en la recta final de su mandato para acelerar el macroproyecto urbanístico Madrid Castellana Norte.

Francisco González, presidente de BBVA.
Francisco González, presidente de BBVA. / EFE

La 'Operación Chamartín' ya es una realidad, pero el que es el proyecto urbanístico más importante de Europa ha sufrido diferentes tribulaciones hasta ver la luz. Los 'tira y afloja' han sido constantes entre las partes que participan en la construcción del nuevo Distrito Castellana Norte (DCN), con el Ministerio de Fomento y Adif, por un lado, con el Ayuntamiento de Madrid, por otro, y, en tercer lugar, con la promotora del desarrollo de la ampliación de la capital por la zona norte que está participada por el BBVA al 75% y el Grupo San José en un 25%. Para desatascar las negociaciones ha sido clave la intervención de Íñigo de la Serna y de Francisco González.

Todo apunta a que en julio el consistorio dirigido por Manuela Carmena aprobará el plan urbanístico para esta renovada arteria de Madrid en base al acuerdo a tres bandas alcanzado esta semana. Pero, a pesar de este pacto, la tensión sigue en el ambiente y los actores implicados no descartan en los próximos tres meses nuevos vaivenes y zancadillas en un proyecto que no les acaba de poner de acuerdo de forma cerrada. Incluso hay división en el seno de los protagonistas, de ahí la maniobra de Fomento dando galones a Julio Gómez Pomar, secretario de Estado de Infraestructuras y el hombre en quien ha delegado De la Serna la responsabilidad , convirtiéndole en actor protagonista de las negociaciones a partir de ahora.

La tensión ha alcanzado cotas elevadas y ha llegado a los más altos niveles. De hecho, según ha sabido La Información de fuentes implicadas en los contactos, el propio ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, y el presidente del BBVA, Francisco González, han intervenido en primera persona durante las últimas semanas para impulsar un proyecto que en ocasiones pareció descarrilar por el enconamiento de las partes. Estas fuentes aseguran que esa movilización de ministro y banquero han sido determinantes para desbloquear las discrepancias y para celebrar el acuerdo final. Se habrían visto hasta en tres ocasiones, relatan, aunque ni BBVA ni Fomento confirman estos contactos.

De la Serna y FG han coincidido en señalar la importancia de que el proyecto, que acumula varios meses de retraso y que estuvo no muy lejos de irse al traste, saliera adelante en un momento como el actual y que no se demorara más. Siempre según estas fuentes, el ministro de Fomento mostró su malestar por las continuas dilaciones en el proyecto, pero la implicación de FG, que ha bajado al terreno en varias ocasiones, ha sido clave para desbloquear la situación, aseguran.

El presidente de la entidad bancaria se está volcando de forma personal en un proyecto que nada tiene que ver con el mundo de la banca. Lo hace, además, en un momento clave de su carrera, a punto de ceder el testigo en BBVA al consejero delegado, Carlos Torres. Sin haber podido cerrar una gran fusión bancaria, el Distrito Castellana Norte (DCN) se antoja para González como el megaproyecto para poner el broche a una carrera al frente de la entidad que abarca ya casi dos décadas completas.

Las mismas fuentes añaden que en la última fase de las negociaciones ha existido una potente tensión entre Antonio Béjar, presidente de DCN, y Juan Bravo, el máximo responsable de Adif, a costa principalmente del plan para la remodelación de la estación de Chamartín. Béjar -afirman- ha actuado en estrecha sintonía con el BBVA y su presidente, Francisco González, de ahí que las tres reuniones del banquero con De la Serna hayan sido interpretadas como esenciales para superar las reticencias del presidente del gestor ferroviario español. 

Otro hecho destacado que explica por qué ha sido posible el acuerdo final fue la aprobación el pasado viernes en Consejo de Ministros de un Real Decreto para modificar la estructura orgánica del Ministerio de Fomento. Cuando los actores implicados leyeron al día siguiente, sábado, el contenido del Real Decreto, respiraron tranquilos. ¿Por qué? En la norma se especifica que la Secretaría de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda asume las competencias de "superior dirección, evaluación y control" sobre un conjunto de entidades públicas adscritas al Ministerio de Fomento, entre ellas Adif. Es decir, De la Serna ha delegado en Julio Gómez Pomar el mando sobre la compañía pública y, por extensión, en las negociaciones para sacar adelante el proyecto más importante para la capital desde el soterramiento de la M-30.

Tal y como ha publicado La Información, tanto el Ministerio de Fomento como entre los promotores capitaneados por BBVA ha sobrevolado un recelo hacia la figura de Bravo. Consideran que el presidente de Adif se había alineado en ocasiones con las posturas del Ayuntamiento de Madrid y que no había hecho lo suficiente para desatascar las negociaciones. Ahora, al asumir el secretario de Estado la competencia, los implicados esperan un giro en las posiciones por parte de Adif y que, por fin, la operación pueda ver la luz de forma definitiva y sin más contratiempos.

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