Haití pide a EEUU que deje en paz su agricultura

Los pequeños campesinos haitianos se están arruinando al tener que competir con gigantes estadounidenses que producen miles de toneladas de arroz de mejor calidad y las envían a Haití a precios bajos.

Haiti Continues To Struggle Two Years After Devastating Earthquake

En lo profundo del hermoso valle Artibonite de Haití un hombre avanza descalzo a través de barro que le llega hasta las rodillas. Se agacha, toma unos granos de arroz de un puñado que lleva en una mano y los entierra rápidamente en el barro, uno a uno.

Si fuese un hombre optimista, Denis Jesu-car, de 32 años, diría que en cuatro meses tendrá como recompensa unos cuantos sacos de arroz que podrá vender en la capital del país, Puerto Príncipe, lo que le permitiría ganar suficiente como para comprar comida hasta la próxima cosecha y enviar a sus hijos a la escuela.

Pero Jesu-car ya no es optimista. Este campesino, que arrienda un pequeño terreno que cultiva sin herramientas modernas o fertilizantes, tiene que competir con gigantes estadounidenses que producen cientos de miles de toneladas de arroz de mejor calidad y las envían a Haití a precios artificialmente bajos.

"Artibonite antes era rica, pero ahora es pobre", dice. "Producimos arroz, pero no se vende".

Desde 1995 el Gobierno de EEUU ha dado más de 13.000 millones de dólares en subsidios a cultivadores de arroz, y continúa repartiendo cientos de millones cada año. Eso hace que el precio del arroz producido en EEUU que se exporta a Haití sea significativamente más barato que el que producen los campesinos de la isla, que no reciben este tipo de ayuda de su gobierno.

Algunos economistas y cooperantes dicen que este desequilibrio ayuda a los grandes productores de arroz de EEUU, pero también ha contribuido a arruinar a los haitianos o les ha forzado a vender sus cosechas a precios que apenas cubren los costes de producción… si es que al menos consiguen venderlas.

"El hecho de que no producimos mucho significa que tenemos que vender nuestro arroz a un precio muy elevado", afirma el ministro haitiano de Agricultura, el doctor Hébert. "Casi al doble del precio en el mercado internacional. Eso no es normal".

Ahora, tras décadas de grandes subsidios a sus agricultores, el Congreso de EEUU está planteándose cambiar esa política. El Senado comenzó el mes pasado a celebrar las audiencias sobre la Ley Agrícola 2012, le ley que cada cinco años marca las líneas maestras de la política agraria del país.

Sobre la mesa está la eliminación de los subsidios directos a los cultivadores de arroz de EEUU, lo que los ingenieros haitianos dicen que daría a campesinos como Jesu-car una oportunidad para competir de manera más igualada con el arroz importado.

"Si el arroz estadounidense fuese caro, la gente compraría el nuestro", afirma Linda Estiverne, que vende el arroz que cultiva Jesu-car y otros campesinos de Coupoen en los mercados de Puerto Príncipe. "Nos encantaría que los precios subiesen, porque venderíamos más [del arroz haitiano]".

Tan sólo hace 30 años Haití producía arroz suficiente como para alimentar a su población. Pero una combinación de factores, incluyendo el rápido aumento de la población de la isla, hizo que el arroz se convirtiese en el alimento básico de la dieta, por encima del maíz.

Los dictadores haitianos descuidaron el campo haitiano, lo que causó una caída en la producción de arroz al tiempo que se disparaba la demanda. El resultado fue que en 1973 Haití comenzó a importar arroz para satisfacer su demanda.

Posteriormente, en las décadas de 1980 y 1990 el Fondo Monetario Internacional y el Gobierno de EEUU presionaron a Haití para que redujese los aranceles al arroz y otros productos importados, que finalmente bajaron del 35 al 3 por ciento.

Esta política tenía como objetivo dar a los agricultores de EEUU un mercado más amplio para vender productos básicos como arroz, y encontrar acomodo a su excedente de producción.

También permitió a los haitianos, la mayoría de los cuales vivían y todavía viven en la pobreza, comer a un precio más barato. Pero como el arroz comenzó a llegar a los mercados de Haití a un precio más barato que su verdadero coste de producción, el arroz importado comenzó a perjudicar aún más a los campesinos locales.

"La presión de las fuerzas internacionales para promover las políticas neoliberales tuvo un gran efecto en la producción de arroz aquí. La producción cayó desde 130.000 toneladas a 60.000 toneladas de la noche a la mañana", dice Hébert. "No podíamos competir".

Esta política continúa practicándose aún hoy en día. En 2010 EEUU invirtió cuatro veces más en subsidios para ayudar a sus agricultores que en ayudar al sector agrícola de Haití a recuperarse del terremoto en 2010, según datos facilitados por USAID y el independiente Environmental Working Group.

"Los productores de EEUU se benefician de un doble sistema de subsidios: los que se les da a su producción y los subsidios a sus exportaciones. Esto hace que el arroz que llega a Haití tenga un precio muy barato", explica Camille Chalmers, directora de la Plataforma para un Desarrollo Alternativo, una asociación de agricultores haitianos. "El sector agrícola es prácticamente más un sector de servicio social que económico".

El resultado es que más del 75 por ciento de las 440.000 toneladas métricas de arroz consumido en Haití llega del extranjero, y el 89 por ciento de esa cantidad es arroz barato de EEUU.

En marzo, el precio en Puerto Príncipe de un saco de 55 libras de arroz importado de EEUU era 22,50 dólares, menos de la mitad de lo que cuesta el que se cultiva localmente, según datos del Ministerio de Agricultura de Haití.

Ahora en Portada 

Comentarios
NOTRACKING