Domingo, 05.04.2020 - 14:31 h
Impacto del Covid-19

El coronavirus 'echa por tierra' la mayor subida de los salarios de la última década

La avalancha de ERTE sin precedentes deja sin efecto el impulso que cogieron los sueldos en 2019, el más intenso desde el inicio de la crisis en 2008.

El estado de letargo en el que ha entrado la economía española por el impacto de la crisis sanitaria del coronavirus amenaza con tener graves consecuencias para las rentas salariales, que en el último ejercicio habían experimentado su mayor crecimiento desde el inicio de la Gran Recesión en el año 2008. Según los datos analizados por La Información a través del cruce de los registros de los convenios colectivos del Ministerio de Trabajo y Economía Social y de los costes laborales del Instituto Nacional de Estadística (INE), los sueldos tocaron techo en 2019 gracias tanto al acuerdo alcanzado entre los agentes sociales como a la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) aprobada por el Gobierno. Sin embargo, la oleada de ajustes de plantillas para hacer frente a la paralización de la actividad por el Covid-19 va a echar por tierra todos los esfuerzos tanto públicos como privados para mejorar los sueldos de los trabajadores.

Los analistas coinciden en que los salarios en España todavía no han recuperado los niveles previos a la crisis de la pasada década, como también insisten en denunciar las organizaciones sindicales, si bien los últimos datos venían reflejando un impulso importante. Por ejemplo, la subida salarial media pactada en los convenios colectivos registrados hasta diciembre de 2019 alcanzó el 2,33%, dejando la media anual en el 2,28%, en línea con las directrices del Acuerdo Interconfederal de Negociación Colectiva (AENC) 2018-2020, que planteaba aumentos de las nóminas en el entorno del 2% más un punto porcentual ligado a la productividad, los resultados empresariales y el absentismo laboral.

Sin embargo, en los primeros compases de 2020, marcados por una generalizada rebaja de previsiones para la economía española en mitad de la incertidumbre global a la que ahora se ha sumado la pandemia del virus originado en China, los sueldos pactados en convenio subieron por debajo de esa meta fijada por el AENC. En concreto, la subida salarial media se moderó en enero hasta el 1,98% y en febrero al 1,97%. Desde el Ministerio de Trabajo precisan, no obstante, que al disponer únicamente de información relativa a los dos primeros meses del año, el número de convenios firmados no proporciona todavía información relevante sobre el ritmo de la negociación colectiva, por lo que habrá que esperar a los próximos meses para valorar el comportamiento de este indicador.

Estos datos reflejan que la moderación salarial ya se había producido antes del golpe del coronavirus, pero los expertos insisten en que este registro no es representativo de lo que en realidad está sucediendo con los salarios, porque cada vez se firman menos convenios y afectan a menos trabajadores. Esto es así porque muchas de las empresas que dan trabajo a más de 16,8 millones de asalariados, sobre todo las de menor tamaño (pymes y micropymes) no negocian convenios y hay muchos trabajadores no amparados, entre los que se incluyen los eventuales, los que tienen contratos por horas, trabajadores en prácticas... 

Por eso resulta necesario fijarse en otros indicadores, como la Encuesta Trimestral de Coste Laboral que publica el INE. La última, que vio la luz la semana pasada, reveló que el coste que asumen las empresas por cada trabajador aumentó un 2,3% interanual a cierre de 2019, al mayor ritmo desde 2008, y se situó en los 2.755,15 euros mensuales, una cifra nunca antes alcanzada. Ese nivel se logró gracias al mayor impulso del salario mínimo de la historia de la democracia española, de más del 22%, y llevó el coste salarial (el que refleja exclusivamente los sueldos, una vez eliminado el desembolso que suponen las cotizaciones sociales) hasta la cifra récord de 2.075,43 euros de media, un 1,8% más que un año antes.

Esta escalada de las rentas salariales se produce además en un momento de baja inflación que hasta ahora estaba permitiendo el mantenimiento de la recuperación de parte del poder adquisitivo perdido durante la crisis. El IPC, que fija la evolución de los precios de la cesta de la compra, se contuvo en febrero hasta el 0,7%, lo que significa que el coste de la vida es hoy un 0,7% más caro que hace un año, mientras los sueldos han venido registrando esos incrementos en el entorno del 2% en el inicio del año. Pero esa ganancia se ve amenazada en la recta final del primer trimestre, sentenciada por la crisis sanitaria del Covid-19.

El dramático desplome que está sufriendo el mercado laboral se va a llevar por delante la apenas incipiente recuperación de la masa salarial en España. A la oleada de expedientes de regulación de empleo temporales iniciados -en los últimos días se han sucedido los anuncios de grandes empresas como Seat, Iberia o Burger King, pero ya se cuentan por miles a lo largo y ancho de todo el tejido productivo nacional- habrá que sumar los despidos definitivos y las no renovaciones de los contratos temporales, que todavía no se pueden contabilizar. La primera aproximación llegará el día 2 de abril con el balance del paro y la afiliación a la Seguridad Social del mes de marzo.

Sueldos mermados por los ERTE

Durante el tiempo que duren los ERTE los trabajadores pasarán a cobrar del Sepe (el antiguo Inem) el 70% de la base reguladora si no se acuerda con la empresa ningún tipo de complemento salarial, como están haciendo algunas compañías que se ofrecen a cubrir hasta el 90% o incluso el 100% del sueldo, ya que el Gobierno les ha exonerado de la cuota a la Seguridad Social durante esta crisis. Cuántas personas se verán afectadas por estos ajustes de plantilla de momento es una incógnita, pero las previsiones no son nada halagüeñas: el sindicato CCOO estima un millón de trabajadores, en línea con las proyecciones iniciales del Ejecutivo, si bien la patronal Cepyme ha elevado la cifra a tres millones.

Hasta tres millones de parados más en solo un mes. Es lo que tendrán que afrontar las oficinas de los servicios públicos de empleo, que ya se están viendo saturadas por falta de personal y por el añadido de tener que tramitar todas las gestiones por vía telemática por el cierre de las oficinas al público para contener la propagación del virus. La prioridad del Gobierno en estos momentos es aplanar la curva de contagios. El segundo objetivo: conservar el empleo favoreciendo las suspensiones temporales de jornadas y contratos. Pero inevitablemente esta estrategia va a tener importantes consecuencias para la clase trabajadora, que aún no había recuperado el volumen de empleo y apenas se empezaba a aproximar a los niveles salariales previos a la anterior recesión.

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