Viernes, 19.10.2018 - 19:42 h
El consumo y el comercio exterior se resienten

Al encender la luz o las exportaciones, la economía nacional nota la desaceleración

Los principales analistas moderan sus previsiones de crecimiento para España en lo que queda de 2018 pero todavía mantienen tasas elevadas.

Nadia Calviño
La ministra de Economía, Nadia Calviño, confía en la capacidad de España para hacer frente a la ralentización. / Efe

El ligero enfriamiento del consumo privado y de las exportaciones ha motivado que cada vez sean más los analistas privados que moderan su optimismo ante la evolución de la economía española y que recortan su previsión de crecimiento del PIB para 2018 hasta el 2,7%, la misma tasa que calcula el Gobierno. La principal diferencia es que donde el Ejecutivo del Partido Socialista sigue viendo a una de las economías más fuertes de Europa (y eso es cierto, en términos comparativos), los expertos prefieren pisar con prudencia. Sobre todo, porque uno de los grandes problemas es el que está dejando a media luz cualquier previsión: el encarecimiento del precio de la energía afecta desde el consumo más básico de los hogares, con el precio de la electricidad en máximos, hasta la balanza exterior. Y, entre uno y otro extremo, toda la economía española va a encajar el golpe tarde o temprano.

A la espera de que el propio Banco de España actualice el martes sus datos -que comenzó 2018 con cierto pesimismo (previendo un crecimiento del 2,4%) pero en mayo ya se alineó con el 2,7% del Gobierno-, han sido muchas las entidades privadas que en las últimas semanas han moderado su optimismo, para acercarse a las proyecciones gubernamentales. Para acometer esos ajustes a la baja alegan fundamentalmente que se observa una ligera contención del consumo privado, derivado en gran parte por la subida de la luz, y de las exportaciones, aunque todos descartan un cambio de ciclo económico y hablan de una ligera ralentización tras meses de fuerte crecimiento.

Así, Analistas Financieros Internacionales (AFI) calcula ahora que la economía cerrará el año con un avance del 2,6%, frente al 2,9% que preveía antes de su revisión de la semana pasada. Esta consultora es una de las pocas que se posiciona por debajo de la previsión gubernamental. "Si bien se aprecian señales de suave desaceleración, la economía seguirá creciendo por encima de sus países vecinos superando el avance esperado para el área en los próximos dos años", explica a Efe Diana Posada, analista de Mercados de AFI.

En cualquier caso, considera que hay que prestar atención al precio del petróleo, que se mantendrá en niveles elevados; la debilidad de la demanda externa, especialmente de los principales socios comerciales de España, y la baja tasa de ahorro de los hogares españoles, que los sitúa en una posición vulnerable ante cambios en el entorno. Otra firma que se ha situado por debajo ha sido Funcas, que la semana pasada rebajó dos décimas su cálculo hasta el 2,6%, aunque su economista senior María Jesús Fernández aclara que "se trata de pequeños ajustes que nada tienen que ver que con un final de la fase de crecimiento". Fernández explica a Efe que el consumo ha moderado su crecimiento, en gran parte debido a la "factura energética", pero los balances de las familias "están muy saneados" y previsiblemente tenderá a recuperarse, sin llegar a las elevadas cotas de los últimos años.

En cuanto a las exportaciones, apunta que su ralentización también es un "bache temporal" que, si no hay factores externos, tenderán igualmente a recuperarse, aunque hay que tener en cuenta que el año pasado crecieron a tasas altísimas. CEOE, que comenzó el año con un notable optimismo situando su previsión en el 3,1%, también ha ido revisando esa cifra hasta dejarla la semana pasada en el 2,7% argumentando que algunos de los elementos que ayudaron a reactivar la economía pierden impulso, como el bajo precio del petróleo, una inflación contenida, la fortaleza de los principales socios comerciales de España y el dinamismo turístico.

Para la patronal, la desaceleración se debe también a factores internos como la incertidumbre política que genera la cuestión catalana, la minoría parlamentaria que sufre el Gobierno o la proximidad de elecciones autonómicas y locales, y a otros externos como la posible subida de tipos en EEUU, el "brexit" o la apreciación del petróleo.

Igualmente, la agencia de calificación Axesor ha rebajado su previsión del 2,9% al 2,6%; Bankia y Santander del 2,9% al 2,7%, e Intermoney, CaixaBank o Equipo Económico del 2,8% al 2,7%, en línea con el Gobierno. La Cámara de Comercio de España también prevé un 2,7% desde que comenzó el año.

Entre los que aún son más optimistas que el Gobierno destaca BBVA, que mantiene su previsión de que la economía española crecerá este año un 2,9%, así como el Instituto de Estudios Económicos (IEE), que espera un avance del 2,8%. Entre los grandes instituciones internacionales aún se observa cierto optimismo, en parte debido a que sus proyecciones se revisan menos a menudo. La Comisión Europea (CE) calcula el 2,9%; la OCDE, el 2,8%, y el Fondo Monetario Internacional (FMI) también el 2,8%.

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