Miércoles, 21.08.2019 - 18:37 h

De Funchal a Rota, vía Almería, en una plácida navegación tras la tormenta

La pericia de la tripulación y la potencia de navegación del destructor USS Donald Cook lograron hacer de la última etapa en su viaje a España, desde Norfolk (EEUU), un tranquilo paseo marítimo entre el puerto portugués de Funchal y Cádiz.

Alfonso Bauluz

A bordo del USS Donald Cook, 11 feb.- La pericia de la tripulación y la potencia de navegación del destructor USS Donald Cook lograron hacer de la última etapa en su viaje a España, desde Norfolk (EEUU), un tranquilo paseo marítimo entre el puerto portugués de Funchal y Cádiz.

Como reza el dicho castrense, ningún plan sobrevive la fricción, y la última escala para los marinos del destructor estadounidense en la isla portuguesa fue un verdadero refugio, del que hubieron de zarpar precipitadamente para evitar la enésima borrasca; una más de las que este año han golpeado desde el 2 de enero la Península.

Con una dotación de algo más de 300 efectivos, aunque algunos han sido asignados al despliegue del escudo antimisiles de manera temporal para asegurar la mejor transición en todos los ámbitos del buque y sus necesidades bélicas, el USS Donald Cook llegó a Funchal tras una navegación "verdaderamente mala", según varios tripulantes.

Ese fue el motivo por el que el capitán de la nave, el comandante Scott Jones, y su oficial ejecutivo, comandante Charles Hampton, prefirieron adelantar el viaje a Cádiz y zarpar 24 horas antes de Funchal. No tanto las ganas de llegar, ironizaron otros marinos.

Eso supuso que la docena larga de periodistas europeos de diferentes países que habían sido invitados a unas sesiones informativas en Bruselas vieran las mismas canceladas parcialmente para poder volar a la isla Portuguesa y embarcar a tiempo.

Nada más subir a bordo, la oficialidad indicó que en cuanto hubiese repostado el barco y concluido las labores de abastecimiento el USS Donald Cook enfilaría hacía el estrecho de Gibraltar al objeto de eludir la tormentosa borrasca que les había perseguido en los días anteriores.

También previno de que la noche de navegación se aventuraba complicada por el pésimo tiempo.

La derrota del barco, a la vista de la persistente amenaza de la borrasca permanentemente instalada este año en las Azores y con sucesivos episodios de galernas en el Cantábrico y una mar embravecida en el litoral atlántico peninsular, cobró fuerza sur-sur.

El viaje hacia España, el destino de los cuatro buques destructores que forman parte del despliegue del escudo antisimiles de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, viró hacia el litoral, en paralelo a las costas de Marruecos, pero en África.

Nuevamente, la espera de una ventana hizo posible atravesar con una mar en relativa calma el estrecho de Gibraltar, con lo que técnicamente quedaba inaugurada la primera navegación mediterránea del portaestandarte del escudo antisimiles en el teatro europeo.

En realidad se trató de un viaje de aproximación y familiarización con el nuevo entorno mediterráneo donde el USS Donald Cook tiene previsto tener su base hasta el 2020.

El USS Ross se incorpora este año a la base naval hispano estadounidense de Rota mientras los otros dos navíos, también de la clase Arleigh Burke, el USS Porter y USS Carney, lo harán en 2015.

En el ejercicio de aproximación a España, y en el que los periodistas europeos a bordo tuvieron la oportunidad de conocer los diferentes componentes del buque, de navegación y militares, el barco navegó en paralelo hasta el extremo oriental peninsular, para de nuevo, virar, y ahora enfilar en sentido oeste la bahía de Cádiz.

Proa a las olas de las corrientes atlánticas, el USS Donald Cook vivió ya la primera de las realidades en el Estrecho, y que no son sólo los inmensos portacontenedores que abarrotan las proximidades de la punta de Tarifa, sino la presencia de una lancha neumática, sin nadie a bordo.

La tripulación observó y fotografió el bote, provisto con un gran números de depósitos de combustible, y remitió la información, aunque tras una espera continuó su rumbo.

La emigración clandestina de África a Europa, el tráfico de seres humanos y el contrabando de drogas y otros artículos formarán a partir de hoy, jornada en la que el USS Donald Cook atraca en Rota, su cotidianeidad.

Sin olvidar, por supuesto, que este buque que ha probado en este último tramo del viaje la velocidad que puede adquirir, aunque la Marina norteamericana prefiera no revelar con exactitud la velocidad de crucero que alcanza, tiene una misión esencial como es el escudo antisimiles, pero también forma parte de la Sexta Flota con base en el Mediterráneo.

Ello supone, según reiteran sus oficiales, la capacidad multimisión que conserva el destructor.

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