La campaña empieza el 7 de abril

Por qué este año es mejor presentar la Renta 2020 lo más tarde posible

Los técnicos de Hacienda llevan semanas avisando de todas las novedades que esta vez se incluyen en la declaración, por lo que se requiere una mayor atención.

Presentar la declaracion de la renta mas tarde
Por qué este año mejor presentar la Renta 2020 lo más tarde posible
©️[Ballun] a través de Canva.com

En poco menos de una semana comienza la declaración de la Renta. Como viene siendo habitual, llega el momento en el que millones de residentes en España tienen que rendir cuentas con Hacienda. Eso sí, se presenta sin duda una de las campañas más atípicas que se recuerdan, debido a la coyuntura económica de 2020. 

De hecho, los técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) llevan semanas avisando de todas las novedades que este año incluye la Renta. ¿El motivo? El ingreso mínimo vital, la nueva tributación de los planes de pensiones, viviendas no disfrutadas por el confinamiento, los alquileres y, sin duda, la causa que más quebraderos de cabeza ha provocado: los ERTE por los que se han visto afectados millones de españoles, tras haberse convertido en una figura clave para capear la crisis y el desempleo. 

La semana pasada, Hacienda ya reconoció que a todos los que han pasado por un ERTE en 2020 la declaración les saldrá a pagar. Esto es debido a que mientras la nómina que recibe un trabajador de su empresa sí incluye retención de IRPF, los pagos del SEPE no. 

Dos pagadores

"El SEPE no retiene prácticamente nunca, porque la obligación de retener empieza en 14.000 euros al año", explica al Heraldo de Aragón, Adolfo Aquilué, desde el Colegio de Economistas de Aragón. No solo eso, sino que en estos casos, a los contribuyentes se les contará como que han tenido dos pagadores -el SEPE y su propia empresa- por lo que el límite para hacer la declaración de la Renta es de 14.000 euros (y no de 22.000 euros, cuando solo hay un pagador). 

En este sentido, insisten desde Hacienda que no se va a pagar más. Es decir, que lo que no se descontó de la nómina en forma de retenciones fiscales, ahora deberá abonarse en la Renta. 

A esto se añade que el problema es que en muchos casos los datos fiscales no coincidirá con los reales o, directamente, no se sabrán 'en tiempo real' por el atasco que ha sufrido el SEPE desde que estallase la pandemia hace ya más de un año. Un colapso, por cierto, que se ha visto agravado por el ciberataque que ha sufrido el ente ese mes. 

Tal y como explica el Heraldo de Aragón, son varios los colectivos que han alertado de la previsible avalancha de declaraciones de la Renta con errores que vienen derivados del propio SEPE. Tesitura por la que los expertos han aconsejado que quienes estén pendientes de resolver algún problema o cuestión, presenten la declaración lo más tarde posible. El plazo para presentar la Renta finaliza el 30 de junio, por lo que aún puede haber tiempo para subsanar cualquier tipo de error. 

Cuidado con no pasarse del plazo

Eso sí, hay que tener cuidado con caer en algún despiste que lleve al contribuyente a presentar la Renta fuera de plazo. En este caso, sí que se puede seguir realizando el trámite una vez cumplido el periodo. Ahora bien, tendrá que asumir unos intereses de demora o recargos, según cuál sea el resultado y el tiempo transcurrido entre la presentación y las fechas fijadas por la Administración. 

Si la declaración sale a devolver la multa por no presentarla a tiempo es de 100 euros siempre y cuando la Agencia Tributaria no haya tenido que interferir. La cantidad aumenta si el resultado de la Renta es a pagar, ya que se debe añadir un recargo en función del tiempo que se tarde en presentar.

En caso de que no se haya recibido aún ninguna notificación de la Agencia Tributaria y la presentación se realiza hasta tres meses después del término de la campaña, el recargo será del 5 %. Este porcentaje se cifra en el 10 % en el caso de que pasen entre tres meses y seis.

Si se tarda más de medio año en tramitar la presentación el porcentaje ascenderá hasta el 15 %, y al 20 %, si la demora supone un año o más. Aunque, hay que tener en cuenta que existen reducciones en función de la celeridad con la que se realicen los pagos.

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