Viernes, 13.12.2019 - 03:10 h
Alternativas rentables

Cómo ahorrar para la jubilación 300.000 euros sin contratar planes de pensiones

Los planes de pensiones no son la única opción para tener una buena pensión de jubilación. Presentamos los PIAS, PPA y fondos de inversión.

Fotografía de dos jubilados.
Se suelen contratar planes de pensiones para la jubilación por sus ventajas fiscales, pero no son la única opción. / Canva.

Si pensamos en un producto de inversión para la ‘edad dorada’ de las pensiones, en seguida nos vienen a la mente los planes de pensiones. Sin duda, estos vehículos son los favoritos de los españoles de cara a la jubilación.

Entre los principales argumentos se encuentran sus ventajas fiscales, la amplía oferta que existe para todos los perfiles o que son los productos más comercializados por las entidades bancarias a la hora de planificar nuestro retiro. El problema llega cuando se contrata como condición para obtener ventajas en otros productos (hipoteca o cuenta bancaria) y no se tiene en cuenta, realmente, si el plan de pensiones se ajusta a los objetivos a largo plazo del ahorrador. Al final, el resultado es un cliente insatisfecho con su producto. Sin embargo, existen otras alternativas para completar la pensión pública. En cualquier caso, lo primero que hay que definir antes de elegir un vehículo es cuáles son los objetivos financieros y cuál es el riesgo que se está dispuesto a asumir. 

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Para los más conservadores

-Planes de Previsión Asegurados (PPA). Se trata de la principal alternativa a un plan de pensiones, ya que son un producto de inversión a largo plazo y comparten unas características muy similares, como la reducción de las aportaciones realizadas. Sin embargo, los PPA están integrados en una póliza de seguro, es decir, son un seguro de ahorro y, por ley, tienen que ofrecer una rentabilidad mínima sobre el capital invertido. Esta es la principal diferencia con los planes de pensiones, ya que, salvo los planes garantizados, el resto no goza de esta opción.

-Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS). Los PIAS son otro vehículo de inversión a largo plazo que invierte en diferentes activos en función de la modalidad elegida. Se trata también de un seguro individual de ahorro al que se realizan aportaciones periódicas. Una de las principales ventajas de los PIAS es que pueden rescatarse en forma de renta vitalicia, por lo que tras la jubilación se podrán ir recibiendo las primas mes a mes, trimestralmente o según la periodicidad acordada en el momento de su contratación. Además, siempre que se rescate en esta modalidad de renta y hayan pasado, al menos, cinco años desde la primera aportación, podemos obtener una reducción de hasta el 92% en el IRPF en función de la edad del titular.

-Unit Linked. Se trata de otra opción de cara a la jubilación pero, estructurada en un seguro de vida. ¿Qué quiere decir esto? Que una parte de la inversión irá destinada a la póliza del seguro. Normalmente, estos productos suelen invertir en cestas de fondos de inversión adaptados al perfil y objetivos de cada cliente. Por último, una de las ventajas frente a los planes de pensiones es que los Unit Linked no forman parte de la masa hereditaria y, por lo tanto, facilitan la planificación de la herencia.

Para los más arriesgados

-Fondos de inversión. Son la alternativa más clara a los planes de pensiones pese a que son productos totalmente diferentes. Su naturaleza es la inversión a largo plazo, por lo que el interés compuesto jugará a nuestro favor si vamos realizando aportaciones periódicas. Por ejemplo, con un capital de partida de 10.000 euros y un ahorro mensual de 300 euros durante 20 años conseguirías acumular 285.922 euros en tu cartera aprovechando el interés compuesto, con una rentabilidad anual de 9.24%, según los cálculos realizados en el simulador de inversión a largo plazo de 'Finect'.

De ese dinero, 188.451 euros serían sólo las plusvalías y no habrías tenido que hacer nada para generarlos. Los fondos de inversión productos que se pueden configurar ad hoc según las preferencias del cliente, ya sea en base a renta fija, acciones, divisas, etc. Entre las principales diferencias se encuentra la liquidez, por lo que el capital siempre estará disponible sin necesidad de acreditar una contingencia concreta. Además, si encontramos otro fondo de inversión que nos parezca más adecuado, podremos traspasarlo sin ningún coste fiscal.

-Invertir en acciones. La bolsa siempre es una opción al invertir a largo plazo aunque es la opción más arriesgada debido a la volatilidad de los mercados. No obstante, el ahorro de cara a la jubilación es un objetivo a muy largo plazo, por tanto, los efectos de los vaivenes se diluirán con el paso del tiempo. Si elegimos esta alternativa, tendremos que ser selectivos e invertir en aquellas compañías que presenten buena solidez o que repartan dividendos atractivos. Además, es aconsejable deshacer este tipo de posiciones según nos vayamos encontrando próximos a la jubilación, ya que será un momento en el que prime la seguridad de mantener nuestro capital.

-Inversión inmobiliaria. El ahorrador español es muy fan de invertir en ladrillo. De hecho, según la encuesta financiera del BCE, casi tres cuartas partes del ahorro familiar se destina a la vivienda. Se suele pensar que esta inversión es un ‘plan de pensiones’ pero, la realidad es que los inmuebles son activos ilíquidos que, en algunos casos, pierden su valor inicial cuando el propietario necesita dinero. En el caso de que se realice la venta, el dinero obtenido se puede destinar a otro producto financiero de los anteriormente comentados.

En el caso de querer mantener el inmueble en propiedad, la hipoteca inversa se presenta como otra alternativa de inversión. A través de ella, el cliente ‘vende’ al banco o a una compañía de seguros el inmueble. De esta manera, obtiene la liquidez que busca de manera mensual y, además, en vida podrá seguir viviendo en ella. Como la mayoría de productos, la hipoteca inversa tiene sus riesgos. La principal desventaja es que el capital que se obtiene va perdiendo valor por el efecto de inflación. Otro factor a tener en cuenta es que la vivienda puede valer menos que el préstamo y dicha carga la tendrían que asumir los herederos.

Pese a todas las recomendaciones que se han planteado, está claro que, si no eres un experto, las metas y objetivos de inversión no son fáciles de alcanzar, sobre todo, si tenemos en cuenta los vaivenes de los mercados. Por ello, cada vez son más los ahorradores que deciden pedir a un asesor financiero para que gestione y rentabilice el patrimonio

¿Sabes cuánto tendrás de pensión cuando te jubiles?:

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