Sábado, 23.03.2019 - 16:54 h

Cataluña se expone a ser considerada otra Grecia por el mercado si pierde el FLA

Las agencias de rating llevan meses advirtiendo de que rebajarán la calificación de la deuda catalana - ya en nivel de bono basura - si la Generalitat pierde el soporte del Estado.

Los analistas dudan de que un bono soberano catalán fuera viable en las actuales condiciones.

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Esto es lo que dice Moody's: "La agencia vigilará de cerca cualquier impacto que las tensiones políticas (entre la Generalitat y el Gobierno del Estado) tenga sobre el perfil crediticio de Cataluña, singularmente si pudieran afectan al respaldo financiero que la región recibe del Gobierno Central". Fitch, por su parte, recordó esto hace un par de semanas: "Fitch degradará el rating (de Cataluña) si el respaldo financiero del Estado se debilita (a consecuencia de las tensiones políticas)". Y, finalmente, la perspectiva de S&P: "Si consideramos que estas tensiones interfieren en el normal funcionamiento del respaldo financiero del Gobierno Central a Cataluña, podríamos rebajar el rating de la región en una o varias notas".

Cataluña, cuya calificación crediticia se mueve desde hace meses en esa inquietante zona calificada como de bono basura, se arriesga a caer a un lugar aún más oscuro en la consideración de los mercados si termina perdiendo la financiación del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), que desde 2012 le ha permitido hacer frente a sus compromisos de pago con una inyección global de 67.000 millones de euros.

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El pasado viernes, el Gobierno acordó activar el mecanismo que le permite suspender la financiación derivada del FLA a Cataluña en el caso de que la Generalitat emplee partidas presupuestarias para financiar el referéndum de independencia planificado para el próximo 1 de octubre, declarado ilegal por el Tribunal Constitucional.

La aplicación efectiva de este mecanismo tendría consecuencias inmediatas y muy negativas para la consideración de Cataluña en los mercados. Las agencias de ráting han repetido en sus informes que la calificación crediticia de las emisiones catalanas estaba sometida al mantenimiento de las condiciones de financiación por parte del Estado y que la perspectiva negativa que acompaña dicha calificación se concretaría de perder ese respaldo. Los datos dicen que dos de cada tres euros que debe Cataluña se los adeuda a las arcas del Estado.

Moody's especificó que rebajaría cuatro escalones la calificación de la deuda catalana de concretarse ese riesgo, de Ba3 a Caa1, lo que supondría caer a un nivel similar al que tiene Grecia o, en otras palabras, a esa zona en la que las agencias de rating advierten a los inversores de que es posible que esa inversión acabe resolviéndose con alguna clase de quita de deuda.El bono catalán, inviable

"No creo que estemos interesados en invertir en un eventual bono catalán mientras no se levante todo el polvo de la controversia política y la situación se estabilice", admitía un inversor extranjero a Bloomberg, en relación a la posibilidad, difundida por el propio Govern catalán, de que Cataluña regrese a los mercados.

En España es difícil encontrar voces que se quieran pronunciar sobre el asunto y las que lo hacen piden no la discreción del anonimato. Aún así, se remiten a referencias técnicas. Señalan que con una calificación crediticia como la que anuncian Moody's o S&P si se pierde el respaldo del FLA, Cataluña no tendría capacidad real para financiarse en condiciones en los mercados de deuda.

Todo ello en un contexto en el que la Generalitat apuesta por la vuelta de los bonos catalanes. En primavera realizó un 'road show' por Estados Unidos para pulsar la opinión del mercado y desde el Govern se asegura que el bono soberano catalán tendría respaldo suficiente para asentarse como opción de inversión....pese a la opinión de las agencias de rating.

Para Salvador Torra, profesor del Departamento de Econometría, Estadística y Economía Española de la Universitat de Barcelona, cualquier eventual emisión catalana debería partir de un acuerdo bilateral Generalitat-Gobierno Central. "Buena parte de la deuda catalana está en manos del Estado y esto, al final, es una cuestión de credibilidad. Cataluña podría acudir al mercado perfectamente porque no tiene un nivel de deuda sobre PIB muy elevado, pero para que eso suceda y el mercado lo acepte tiene que haber un acuerdo previo. Mientras tanto es economía-ficción".

Luego está la dimensión legal. El Ministerio de Hacienda confirma que cualquier emisión de deuda que quiera hacer Cataluña requiere de la autorización previa del Consejo de Ministros, según la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas. Esto sólo ha ocurrido una vez en la España Constitucional, con la famosa emisión de bonos soberanos que Cataluña y otras comunidades realizaron en 2010 y cuyo pago ha terminado financiando el Estado.

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