El BdE alerta: el empleo en la hostelería y la construcción está cerca de tocar techo

La entidad constata que el peso de hostelería y servicios en el empleo total pasa del 24 al 32% a raíz de la crisis y el pinchazo del 'ladrillo'.

El organismo pide buscar fórmulas para que los desempleados con menos formación tengan más oportunidades laborales y mejorar el sistema educativo. 

El BdE alerta: el empleo en la hostelería y la construcción está cerca de tocar techo

El turismo explica una parte importante de la recuperación de la economía española tras la crisis de 2007. El peso de esta actividad y de los servicios en el empleo ha pasado del 24 al 32% a raíz del pinchazo del ladrillo. Mientras, en la construcción la proporción de trabajadores empleados ha descendido del 13 al 6%. Pese a que nuestro país ha recuperado ya el nivel de crecimiento previo a la crisis y pese a que la mejora del empleo ha ido a más, éste sigue estando aún un 10% por debajo de su nivel precrisis. El Banco de España (BdE) constata que el trasvase de trabajadores entre una y otra actividad impide a nuestro país ganar más productividad.

El organismo advierte, además de que “ante la posibilidad de que las ramas de hostelería y construcción se aproximen a sus límites de creación de puestos de trabajo en el futuro próximo, parece necesario buscar fórmulas para expandir las oportunidades laborales de los desempleados con menor formación”. Al mismo tiempo aboga por que el mayor nivel de formación de las nuevas generaciones sea lo que permita el trasvase de empleo hacia actividades que lleven asociado un mayor nivel de productividad. Por ello, ve “crucial” la mejora de la calidad del sistema educativo.

La entidad recuerda que entre los años 2008 y 2013, se perdieron más de cuatro millones de puestos de trabajo en España, el 20% del total. De hecho, incide en que “la intensidad de la destrucción de empleo durante esta recesión fue muy superior a la de las dos anteriores, iniciadas, respectivamente, a mediados de los años setenta y a comienzos de los noventa, cuando los puestos de trabajo perdidos fueron aproximadamente un 10% del total”.

Sólo en la construcción, la ocupación se redujo más de un 60%; en la industria la destrucción de puestos de trabajo rondó el 30%, mientras que en la agricultura y los servicios de mercado la reducción de la cifra de ocupación osciló en torno al 15%. Una vez iniciada la recuperación el aumento del empleo en hostelería y restauración gana terreno y supera al de la construcción, cuando en recuperaciones anteriores el avance de la ocupación se centró en las ramas de actividades profesionales y administrativas. Dentro de la industria, el aumento del empleo se concentra en las ramas manufactureras y no en las extractivas, como en la anterior fase.

Al tener un nivel de formación similar, ha habido un fuerte trasvase de la construcción a turismo y hostelería, de forma que el empleo solo fluye hacia sectores de más productividad “de forma muy modesta”. Más aún, el regulador sostiene que el sector de la construcción presenta una productividad mayor que la media, compensando, a grandes rasgos, la menor productividad en la hostelería.

Así, las mejoras de productividad que han ido registrándose tienen más que ver con que la destrucción de empleo se cebó con los trabajadores temporales y con que se están incorporando al mercado de trabajo personas que venían de un periodo largo en paro y que, probablemente, desarrollaban tareas diferentes con anterioridad.

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