WiZink busca 1.200 millones para crecer mientras Santander sopesa su futuro

La filial 'estrella' de tarjetas del Popular y Värde Partners planea empaquetar los créditos con clientes y sacarlos al mercado para financiar el empuje del negocio.

Lanza un plan de titulizaciones por hasta 3.000 millones, con la intención de captar este mismo año recursos por el 40% del saldo máximo previsto.

Bancopopular-e pasa a llamarse WiZink para centrarse en tarjetas de crédito y soluciones de ahorro

WiZink, la filial de tarjetas del Popular y Värde Partners, dará un giro a su financiación mientras el Santander analiza y medita su futuro. El banco especialista en el 'dinero de plástico' más rentable -el de crédito y revolving- proyecta captar este año unos 1.200 millones de euros mediante la empaquetación de los saldos deudores de clientes y colocación entre inversores, explica fuentes del mercado.

Su caudal prioritario hasta ahora era la atracción de recursos de clientes, pero es una vía cara. No en vano WiZink es el promotor del depósito más atractivo del mercado: una imposición a 14 meses que remunera el ahorro 'fresco' al 1,15% TAE cuando la inmensa mayoría de entidades financieras apenas lo retribuyen ya. Con los tipos de interés casi al 0%, la rentabilidad media ofertada por la banca apenas alcanza en la actualidad el 0,09-0,12%, conforme a las estadísticas del pasado mes de mayo divulgadas por el Banco de España.

Para WiZink es una herramienta para captar y fidelizar a buenos clientes que soportaba además el crecimiento. Se dirige, de hecho, solo a dinero nuevo y con aportaciones de entre 5.000 y 250.000 euros y, salvo nueva prórroga, la oferta del depósito expira a finales de este mes. Pero ahora las titulizaciones le ayudarán a financiar su pujante negocio sin tener que sujetarlo al volumen de recursos de ahorradores atraídos, con la ventaja doble de sacudirse parte del riesgo de balance, refiere un analista.

La alternativa de la cesión de los derechos de crédito no la había transitado WiZink aún cuando Popular-e, el germen sobre el que se construyó, fue pionera en la titulización de tarjetas en euros. Han tenido que pasar cinco años, desde su última emisión en 2012, para que la sociedad que hoy lidera Iñaki Perkins reactive la ventanilla con un programa específico que sistematizará su recurso.

En ese parántesis de tiempo la entidad que, en su origen solo gestionaba las tarjetas del Popular, ha mutado de forma radical. En 2014 adquiere la banca de consumo española de Citibank -momento en el que el fondo Värde Partners irrumpe en el capital y se queda el 51% de la firma- y gana aún más dimensión con la posterior compra de las tarjetas de Barclays en España y Portugal el pasado año. 

Programa para bonos titulizados

Construida la franquicia ahora ultima un programa para bonos titulizados que sustituiría a la emisión existente y cuyo saldo vivo máximo será de hasta 3.000 millones, umbral que da gran capacidad de fuego dados los cortos plazos de amortización de su crédito. Bajo su paraguas lanzará dos emisiones, por 550 y 700 millones en lo que resta de año, detallan las fuentes consultadas.

Esta vía aporta flexibilidad para financiar su actividad -en mayo gestionaba 2.880 millones de depósitos de ahorradores y contaba con un saldo financiado a clientes de 3.096 millones de euros-. Además probará la capacidad de WiZink de salir al mercado a autofinanciarse.

Su salto se enmarca en la estrategia operativa aunque coincide en el tiempo con una etapa crucial. Cuando Emilio Saracho puso a la venta varios activos en un intento de resolver el futuro del Popular, WiZink era la joya más preciada. Encargó su desinversión a Bank of América, con una valoración estimada de entre 2.000 y 2.500 millones de euros por parte de algunos bancos de inversión. 

Con la adjudicación del Popular, su participación la hereda el Santander, obligado a analizar todas y cada unas de las alianzas y joint ventures del banco y renegociarlas o enajenarlas. Una opción que sobrevuela en este caso es que busque recomprar la cartera de tarjetas de clientes vinculados al sexto banco y segregarla de WiZink, y la eventual venta de su cuota a Värde Partners.

La hoja de ruta dibujada por este especialista en tarjetas de crédito el año pasado, con Värde Partners y Popular, era sumamente ambiciosa porque proyectaba duplicar su valor en tres años con la vista puesta en poder salir a cotizar en 2018. Con la titulización gana potencia de fuego.

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