El acuerdo con Repsol propicia el acercamiento entre Buenos Aires y Madrid

  • El acuerdo alcanzado a instancias de Argentina, España y México para compensar a Repsol por la expropiación de YPF se ha traducido en un acercamiento entre Buenos Aires y Madrid tras más de año y medio de tensión, y ha despejado el camino a la inversión extranjera en el sector energético argentino.

Mar Marín

Buenos Aires, 28 nov.- El acuerdo alcanzado a instancias de Argentina, España y México para compensar a Repsol por la expropiación de YPF se ha traducido en un acercamiento entre Buenos Aires y Madrid tras más de año y medio de tensión, y ha despejado el camino a la inversión extranjera en el sector energético argentino.

La presidenta argentina, Cristina Fernández, ha felicitado a su homólogo de México, Enrique Peña Nieto, por el papel de la petrolera mexicana Pemex, accionista de Repsol, en la solución del conflicto.

También felicitará al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, por las gestiones del ministro de Energía, José Manuel Soria, todo un guiño de Fernández impensable hace solo unos meses.

El acuerdo, cuyos términos no han sido desvelados, fue aprobado el miércoles en Madrid por el Consejo de Administración de Repsol, que adelantó que iniciará conversaciones con el Gobierno argentino para resolver la controversia de forma "justa, eficaz y pronta".

El convenio establece el pago de unos 5.000 millones de dólares en bonos canjeables en mercados internacionales, según fuentes próximas a la negociación.

No hay, sin embargo, detalles del contenido ni de los plazos para su ejecución, aunque todo apunta a que las tres partes interesadas, Repsol, Pemex -con un 9,49 por ciento de las acciones de Repsol- e YPF, no tienen interés alguno en demorarlo.

El papel de Pemex ha sido fundamental para destrabar un conflicto que comenzó en mayo del pasado año, cuando el Parlamento argentino aprobó, a instancias del Gobierno de Fernández, la expropiación del 51 por ciento de las acciones del grupo español en YPF.

Argentina no compensó a Repsol por la expropiación con el argumento de que la empresa había iniciado un proceso de desinversión y la petrolera elevó sus demandas a tribunales internacionales para reclamar el pago de 10.000 millones de dólares.

Una valoración rechazada por Buenos Aires, que nunca llegó a revelar una tasación de la empresa y ofreció hace unos meses el pago de 1.500 millones de dólares y el equivalente a otros 3.500 en participaciones en Vaca Muerta, uno de los yacimientos de hidrocarburos no convencionales más importantes del mundo.

Argentina necesita inversores extranjeros en el sector porque debe afrontar una factura energética próxima a los 15.000 millones de dólares, un auténtico dolor de cabeza para el Ejecutivo de Fernández.

La mandataria confiaba en que el reclamo de Vaca Muerta atraería a los inversores extranjeros, pero las demandas de Repsol, el marco jurídico local y las restricciones cambiarias impuestas por su Gobierno frenaron a posibles interesados.

En su búsqueda de socios para YPF, la presidenta no dudó en cerrar un acuerdo con Chevron pese a las críticas que despertó entre sectores de izquierda y grupos ecologistas y al roce que supuso con uno de sus aliados en la región, el ecuatoriano Rafael Correa, que mantiene un litigio millonario con la petrolera estadounidense por la contaminación del Amazonas.

El miércoles, tras la aprobación del acuerdo en el Consejo de Administración de Repsol, el ministro argentino de Economía, Axel Kicillof, aseguraba: "Es un día muy bueno".

A la vista de estas declaraciones, nadie diría que Kicillof esté considerado como uno de los ideólogos de la expropiación de Repsol y que en su momento llegara a sugerir que no se le debería compensar a la compañía española.

La oposición, dividida, admite que la solución de un conflicto tiene siempre tintes positivos, aunque lamenta la falta de información sobre el acuerdo y no deja de subrayar la "contradicción" en la que ha caído el Gobierno, empujado por la necesidad de inversiones para el pago de su factura energética.

De momento, los mercados han bendecido el acuerdo a juzgar por la subida de las acciones de Repsol y de YPF en las bolsas, aunque, aún no está dicha la última palabra y, como en todo contrato, habrá que estar atentos a la "letra pequeña".

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