Potente plan de privatizaciones para hacer caja

Brasil se vende: el Ibex puja por 40.000 millones en contratos del brazo de Rajoy

El Gobierno de Michel Tener pone en venta varias empresas públicas y activa la privatización de aeropuertos, carreteras, estadios deportivos... 

Vista aérea de Río de Janeiro
Vista aérea de Río de Janeiro / EFE

Brasil pone el cartel de se vende. El Gobierno de Michel Tener necesita hacer caja de manera urgente y ha anunciado la puesta en marcha un potente plan de privatizaciones y concesiones al sector privado que trasferirá a diferentes compañías internacionales la gestión de potentes infraestructuras por todo el país. En total se pondrán en manos particulares hasta 238 proyectos entre los que se encuentran aeropuertos, puertos, instalaciones eléctricas, carreteras, estadios deportivos... Solo en 2018 se pondrán en juego contratos por un valor de más de 40.000 millones: 33.670 millones en privatizaciones y 7.230 millones en concesiones. Un botín en el que están interesadas las principales compañías del Ibex 35.

Fue el pasado mes de abril cuando el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, viajó a Brasil acompañado de un nutrido grupo de grandes empresarios: José María Álvarez-Pallete (Telefónica), Antoni Brufau (Repsol), Luis Gallego (Iberia), Fernando Abril-Martorell (Indra), Francisco Reynés (Abertis), Antonio Huertas (Mapfre), José Luis Bonet (Freixenet y Cámara de Comercio) o José Manuel Revuelta (Navantia) fueron algunos de los directivos que se subieron al avión y cruzaron el charco con el objetivo de hacerse con importantes contratos en un país que ha decidido desprenderse de una parte destacada de sus infraestructuras para conseguir liquidez. El propio Tener presentó este plan de forma reservada en el Foro de Davos, la semana pasada.

El proyecto más importante es la puesta en venta de Eletrobras, la mayor compañía eléctrica de Brasil. También se privatizará la Casa de la Moneda, la compañía pública de Loterías y Apuestas, así como otras importantes concesiones relacionadas con las infraestructuras o el transporte que ahora pertenecen a los estados o a las prefecturas. Es el caso de la Cedae (Compañía Estatal de Aguas y Alcantarillas de Río de Janeiro), el banco Banrisul (Banco del Estado de Río Grande del Sur), Codemig (la compañía financiera del Estado de Minas Gerais) y Potigás (dedicada al gas y propiedad también del Estado de Río Grande).

Hay en juego, asimismo, contratos de asociación público-privada, alquileres, prórrogas de contratos en vigor... Varias fórmulas, en definitiva, para poner en manos privadas el control y la gestión de estos activos que ahora son públicos, según el proyecto de la secretaría del Programa de Alianzas e Inversiones carioca.

Los sectores del transporte y las infraestructuras representan la mitad de los proyectos puestos de los que se desprende Brasil. Hasta 6.000 kilómetros de carreteras se transferirán a la iniciativa privada, entre proyectos nuevos y relicitaciones. En el sector aéreo, por su parte, está previsto que pasen a manos particulares hasta 17 aeropuertos, además de la enajenación de la gestión de Infraero, la AENA portuguesa, en las concesiones de las instalaciones de Brasilia, Galeão, Guarulhos y Confins. También pasarán a empresas particulares firmas públicas dedicadas a la minería, al turismo, a los servicios funerarios, así como otras que gestionan los parques públicos o los mercados municipales

En el paquete de privatizaciones también están incluidos varios estadios de fútbol: el Arena Castelão de Fortaleza, el Arena Pantanal de Cuiabá, el Mané Garrincha de Brasília, el Pacaembu  de Sao Paulo, y el Lindolfo Monteiro y el Albertão de Teresina. Los cuatro primeros fueron estadios donde se jugó la Copa del Mundo de Brasil. Incluso España jugó en el Arena Castelão las semifinales de la Copa Confederaciones de 2013 que perdió luego en la final contra Brasil. 

Asimismo, Brasil ha puesto en marcha la privatización del circuito José Carlos Pace, más conocido como Interlagos, donde cada año se celebra el Gran Premio de Fórmula 1, así como la concesión del de Brasilia y la construcción de un nuevo circuito en Río de Janeiro. Del mismo modo se licitarán construcciones de líneas de metro en Salvador, Fortaleza, Teresina, Belo Horizonte y Sao Paulo.

Iniesta y Alves en un España-Brasil
Iniesta y Alves en un España-Brasil / EFE

Las grandes empresas españolas tienen ante sí una oportunidad única de hacer negocios en Brasil. Constructoras, eléctricas, compañías de servicios, bancos... Las grandes del Ibex aspiran, en definitiva, a estos contratos tras un periodo complicado durante la era de Dilma Rousseff en la presidencia carioca.

Hay que recordar que el pasado mes de abril AENA y OHL perdieron un importante concurso para gestionar cuatro aeropuertos locales: Porto Alegre, Fortaleza, Florianópolis y Salvador. El contrato fue a parar a manos alemanas (dos) y francesa y suiza. No hay que olvidar que Brasil es un país con una fuerte presencia de la cultura española y que el Instituto Cervantes cuenta con ocho centros en la actualidad.

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