Lunes, 16.09.2019 - 07:46 h

El Consejo de Ministros decidirá qué hacer con el "Fortuna"

El Consejo de Ministros decidirá en última instancia qué hacer con el yate "Fortuna", la emblemática embarcación a cuyo uso ha renunciado el Rey, una vez que el Consejo de Administración de Patrimonio Nacional apruebe la desafectación del bien requerida por el Monarca a través del jefe de la Casa Real.

Madrid, 16 may.- El Consejo de Ministros decidirá en última instancia qué hacer con el yate "Fortuna", la emblemática embarcación a cuyo uso ha renunciado el Rey, una vez que el Consejo de Administración de Patrimonio Nacional apruebe la desafectación del bien requerida por el Monarca a través del jefe de la Casa Real.

Fuentes de Patrimonio Nacional han explicado hoy a EFE que, una vez comunicada por Rafael Spottorno, jefe de la Casa del Rey, la decisión de Don Juan Carlos de renunciar a la utilización del barco, corresponde a su Consejo de Administración aprobar la medida.

Una vez que el presidente de este organismo, José Rodríguez-Spiteri, ha recibido la comunicación de Spottorno, el asunto se incluirá en el orden del día de la próxima reunión del Consejo de Administración, que se celebrará el próximo martes.

A partir de ese momento, y confirmada la desafectación, el expediente quedará en manos del Ministerio de la Presidencia, del cual depende Patrimonio, y su responsable, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, lo pondrá sobre la mesa del Consejo de Ministros.

De este modo, será el Gobierno quien tendrá que acordar cuál será el destino final del yate, para ponerlo al servicio del Estado o para venderlo o subastarlo, si así lo creyera conveniente.

El "Fortuna", un yate de alta velocidad y 41 metros de eslora, fue donado en 2000 para uso de la Familia Real por la Fundación Turística y Cultural de las Islas Baleares, integrada por un grupo de empresarios, entre ellos los responsables de Sol Meliá, Barceló, Globalia, la Caixa y la Caja de Ahorros de Baleares "Sa Nostra".

Fue construido en los astilleros públicos de Bazán, costó unos 3.000 millones de pesetas (equivalentes a 18 millones de euros) y en su tiempo pasaba por ser el yate de recreo más rápido de su categoría.

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