La lucha por atraer a las mayores producciones

El Gobierno pasa a la acción y ya estudia un plan para impulsar el turismo de cine

La Secretaría de Estado de identifica como "muy interesante" esta industria y trabaja para fomentar las visitas a las localizaciones de rodajes.

Rodaje de la serie 'Juego de Tronos'
Rodaje de la serie 'Juego de Tronos' en la playa de San Juan de Gaztelugatxe, en Vizcaya. / Efe

España ya ha conseguido lo más difícil: que los focos de la poderosa industria del entretenimiento la iluminen con toda su intensidad... y su lluvia de millones. A la espera de que se limen y mejoren los aspectos fiscales para seguir atrayendo capital y riqueza a la economía nacional gracias a esta vía, también es importante avanzar en aprovechar lo ya conseguido. Así que el Gobierno ha empezado a tomar nota. Es más, la Secretaria de Estado de Turismo ha identificado como “muy interesante” el turismo cinematográfico y se ha puesto manos a la obra para estudiar cómo convertir en oferta para el visitante una localización reconocible.

Los réditos son indiscutibles, como recuerda cada informe que se elabora en torno al impacto que deja sobre un territorio una película o serie de relumbrón rodada en sus calles, playas, palacios o campos. Dependiendo del país, por cada euro que una productora gasta se pueden obtener entre tres y cinco euros de retorno, según los estudios realizados por la consultora Olsberg en Irlanda o Australia. “Que se lo digan al Alcázar de Sevilla, que lleva ahí siglos y ahora lo visitan más turistas que nunca”, subraya Carlos Rosado, presidente de la Spain Film Comission, la organización que promueve y pone en contacto desde el año 2000 a los grandes productores internacionales con el sector nacional. Y que, en este caso, mantiene contactos habituales tanto con Turismo como con los representantes de Hacienda o del Ministerio de Cultura.

“España necesita un plan estratégico sobre el turismo cinematográfico, ya que es el que cierra el círculo virtuoso de los rodajes. Tenemos que saber cómo captar las inversiones pero también cómo rentabilizarlas”, incide Rosado. Fruto de sus contactos con el Ejecutivo, ha llegado ya la respuesta desde el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. Son conscientes del impacto y cualquier turista que logre ganar España por nuevas vías será bienvenido. Sobre todo, en estos tiempos en los que parece que se ha tocado techo (y que se recuperan poco a poco destinos del Norte de África que perdieron afluencia de un tiempo a esta parte) después de varios años de récord de visitantes.

Desde la Spain Film Comission se incide en que “España vive un gran momento que debe ser aprovechado no solo por el sector privado, por los productores audiovisuales y los profesionales, sino por el sector público”. Ahora mismo, nuestro país acoge el rodaje de dos gigantes del sector: la serie más cara de la historia de la televisión, la británica 'The Crown', de Netflix, que este año se ha trasladado a varias localizaciones en la provincia de Sevilla y Cádiz para filmar su tercera temporada. Y ‘Juego de Tronos’ (la cuarta más cara del ránking seriéfilo), cuyo impacto ya se deja notar. Además, un grande del cine como Ridley Scott elige España cada vez que puede y James Bond ha perseguido a villanos en no pocas localizaciones españolas.

Ejemplo número uno del influjo de la serie de HBO sobre la economía local: el Alcázar de Sevilla, escenario donde la imaginaria Dorne de ‘Juego de Tronos’ alberga su corte, lleva cinco veranos consecutivos superando su récord de visitas. Es cierto que toda Sevilla anda de enhorabuena en el último lustro en cuanto a recepción de turistas de todo el mundo, más allá de su disfraz televisivo.

Rodaje de la serie 'Juego de Tronos' en Sevilla.
Rodaje de la serie 'Juego de Tronos' en Sevilla. / Efe

Ejemplo número dos: la playa vizcaína de San Juan de Gaztelugatxe, la Rocadragón de la ficción televisiva. En el verano de 2016, antes del rodaje en el invierno posterior en esta localización, el entorno natural fue visitado en verano por algo menos de 30.000 personas. Una vez que los dragones sobrevolaron la costa vasca, el verano de 2017 se saldó con casi 300.000 visitas. Diez veces más. Claro está, tuvieron que tomarse medidas y la Diputación de Vizcaya destinó una partida de 600.000 euros a acondicionar la zona. Se planteó cobrar entrada y limitar el acceso, pero no llegaron tan lejos. A falta de los datos finales, en 2018 se repetirán con un ligero aumento los números del año pasado.

“En España tenemos que tomar razón de esto como lo han hecho en otros países competidores, donde están muy organizados”, recuerda Carlos Rosado, quien apunta otra herramienta que podría apuntalar lo que ya se empieza a conseguir: “Tenemos que desarrollar los fondos fílmicos, que proceden del sector privado pero con el aval del Estado”. Su importancia no viene solo por el lado fiscal sino como imán añadido para atraer inversiones. Cualquier herramienta que sirva para convencer un poco más, será siempre positiva para todos, aducen. 

Pero no todo es bueno ni esperanza ni ambición. España también tiene sus problemas internos y la disparidad de normas autonómicas y competencias exclusivas de las distintas administraciones a veces provoca recelos en el dinero extranjero. Para cerrar el círculo entre Sevilla y Vizcaya, en la HBO todavía recuerdan cómo tuvieron que tramitar y esperar a que les remitieran los pertinentes permisos regionales de hasta tres gobiernos autonómicos para poder trasladar por carretera a un grupo de caballos entre Andalucía y el País Vasco.

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