Movimientos en el Gobierno

El Gobierno presentará la candidatura de Guindos para ser el número dos del BCE

En Frankfurt se da por hecho que el actual ministro de Economía del Gobierno español será el nuevo vicepresidente del banco central

El presidente del BCE, Mario Draghi, habla con el ministro de Economía español, Luis de Guindos.
El presidente del BCE, Mario Draghi, habla con el ministro de Economía español, Luis de Guindos.

ACTUALIZACIÓN: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha confirmado la candidatura del ministro de Economía, Luis de Guindos, como vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), y se prepara para hacer una renovación de su Gabinete.

Será Luis de Guindos. Después de deshojar la margarita durante semanas y de barajar diversas candidaturas, entre las que también apareció en los últimos días el nombre de la directora general del Tesoro, Emma Navarro, el Gobierno ha decidido apostar a lo seguro y presentar al actual ministro de Economía como candidato español a ocupar el puesto de vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), que quedará vacante con la marcha del portugués Vítor Constancio el próximo mes de mayo, según ha podido confirmar lainformacion.com en fuentes gubernamentales.

Rajoy da respuesta así a las aspiraciones de Guindos que en los últimos meses ya había deslizado en público y en privado que su etapa como ministro estaba tocando a su fin. Pero también intenta asegurar el puesto de relevancia en la diplomacia económica europea que por tamaño le debería corresponder a España y que perdió en 2009 con la salida de la Comisaría europea de Asuntos Económicos de Joaquín Almunia, y que no ha podido recuperar ni en 2010 cuando el BCE eligió al portugués Vítor Constancio para ocupar la Vicepresidencia de la institución, ni en 2017 cuando Europa también se inclinó por otro portugués, Mario Centeno, para presidir el Eurogrupo, un cargo para el que también sonó Luis de Guindos. 

La situación había generado ya una cierta psicosis en la representación española en Bruselas y en los últimos días se había iniciado una campaña de presión deslizando que existía un riesgo real de que la demora en la presentación de un candidato o la elección de uno de poco peso específico pudiera derivar en la elección de un aspirante de otro país como número dos de Mario Draghi. En Frankfurt, no obstante, la cosa se daba por hecha esta misma semana, según recogía un despacho de la agencia Reuters. El razonamiento es sencillo: España aún carece de un puesto de relevancia en la estructura económica europea y de no 'colocarse' en el segundo escalón del BCE...podría aspirar al sillón que ahora ostenta Mario Draghi dentro de un año, un puesto que parece reservado a Alemania, sea o no para el controvertido presidente del Bundesbank, Jens Weidmann

Una elección de riesgo

La elección de Guindos resolvería la infrarrepresentación de España en las instituciones económicas europeas y mantendría el ecosistema de equilibrios territoriales que tanto gusta en Europa, y, además, es que la única candidatura más o menos formal que se conoce. Sin embargo, ello no significa que el camino del actual ministro de Economía a la sede del banco central en Frankfurt vaya a estar expedito. La elección del Gobierno no está exenta de riesgos.

El BCE ha sido tradicionalmente un espacio para banqueros centrales, donde los perfiles procedentes de la política no han conseguido arraigar. Mario Draghi fue ministro del Tesoro en Italia pero llegó a la Presidencia del BCE tras dejar su cargo como gobernador del Banco de Italia. Su antecesor, Jean Claude Trichet, venía de ser director del Banco de Francia; y el primer presidente del organismo, Wim Duisemberg, también aterrizó en Frankfurt desde la Presidencia del Banco de Holanda. La misma extracción han tenido los vicepresidentes del organismo. La elección de Luis de Guindos rompería esa tradición, al designar a un profesional del sector financiero y político que nunca ha trabajado en un regulador del sistema financiero.

El segundo obstáculo tiene que ver con su condición de varón. Sólo hay dos mujeres en el Consejo de Gobierno del BCE y el puesto de una de ellas, la alemana Sabine Lautenschlaeger, está en riesgo, ya que tendría que dimitir si como parece probable un alemán ocupará la Presidencia del banco central. El factor no es irrelevante y, de hecho, es el que justifica que el Gobierno deslizara el nombre de la directora general del Tesoro, Emma Navarro, como posible candidata.

Pero hay algo más. Según se dice en círculos financieros, la relación personal entre Mario Draghi y Luis de Guindos no se puede calificar precisamente de fluida. No parece que este factor vaya a pesar más que el necesario equilibrio territorial en la decisión final del BCE, pero no deja de ser un foco de incertidumbre para la apuesta que ha hecho el Gobierno.

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