Lunes, 09.12.2019 - 23:47 h
El plan de Jeremy Rifkin

El ideólogo del 'Green New Deal' al que aspira Sánchez: "Es el fin del petróleo"

El sociólogo referente en transición ecológica fecha la caducidad de los combustibles fósiles para 2028 y dice que el coche eléctrico será hegemónico

Jeremy Rifkin, durante su conferencia en la Fundación Rafael del Pino
Jeremy Rifkin, durante su conferencia en la Fundación Rafael del Pino

2028 será el principio del fin de los combustibles fósiles. Dos años antes, en 2026, el coche eléctrico será más barato que el vehículo convencional. Y para 2040 podríamos haber completado el cambio de paradigma y haber acabado con las emisiones de carbono hacia la atmósfera. Estas son algunas de las principales ideas que defiende el sociólogo Jeremy Rifkin, el principal referente de la transición ecológica desde el punto de vista económico. Hasta el punto de que está considerado como el principal ideólogo del 'Green New Deal', el plan para luchar contra el calentamiento global y promover la evolución del sector financiero hacia uno más verde. La misma estrategia que defiende el Gobierno de Pedro Sánchez y que la Unión Europea ha prometido llevar a cabo en los próximos cinco años.

Rifkin, que ha pasado por España para presentar su libro 'El Green New Deal Global' (Paidós) y dar una conferencia en la Fundación Rafael del Pino, ha trabajado durante muchos años como asesor de distintos gobiernos e instituciones que buscaban hacer ese cambio de modelo. Pero el carácter mediático del 'Green New Deal' no llegó hasta que la congresista estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez comenzó a ser conocida. La joven política del Partido Demócrata fue la principal defensora de este cambio de modelo, que supondría avanzar hacia la "tercera revolución industrial" para así evitar "la extinción de nuestra especie en apenas 2.000 años", como asegura el sociólogo. 

Ese ocaso del petróleo y el resto de combustibles fósiles como el carbón se explica por la propia evolución del mercado. "Las energías limpias y renovables como la solar o la eólica son mucho más baratas, y las empresas ya se han dado cuenta de ello", señala Rifkin. Por eso son las que están impulsando el proceso, al que los gobiernos tendrán que sumarse si no quieren quedarse atrás de manera irreversible. Porque tampoco vale que solo algunos países quieran evolucionar hacia la economía verde y que luchen en soledad contra el cambio climático. "Ningún gobierno por sí solo puede solucionar los problemas que tenemos. Los 'focus group' a los que consultan son una mierda (sic)", dice con contundencia, a la vez que defiende que sean las "asambleas de cientos de personas" las que fuercen un cambio de actitud. 

Como ha señalado en conversación con La Información, esta 'tercera revolución industrial' supondrá el fin del barril de petróleo como referencia económica. "El combustible fósil no está solo en el crudo. El proceso va a afectar a productos que son base de nuestra civilización, como los pesticidad, los materiales de construcción, los productos farmacéuticos o la fibra sintética. A eso hay que sumar por supuesto la electricidad o la calefacción, y todo lo extraemos del subsuelo marino", relata el experto. Esto también requiere que las infraestructuras del futuro se adapten a la nueva realidad energética. "Cada edificio debe crear su propia energía. Nuestras regulaciones también tienen que evolucionar", insiste. 

En el caso de España, ha elogiado el impulso que se le están dando a los bonos verdes. Según Rifkin, estas emisiones de deuda pueden ayudar a consolidar aún más las estrategias verdes que salgan desde el mercado. Algo que aboga por extender hacia los bancos verdes, para que así los proyectos que rechazan el carbono y quieran aprovechar las energías limpian tengan respaldo a través del crédito. También se ha congratulado de la apuesta de la nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, por el Green New Deal. Y es que la UE es una de las más elogiadas en su libro por la apuesta que hizo hace más de una década por este tipo de energías. Aunque no ha hecho mención a la especulación renovable que está provocando una burbuja como la que, a su juicio, acabará con el carbono. 

Los vencedores y vencidos de la transición

Todo este proceso que él mismo enmarca incluso en el contexto evolutivo supondrá el final de muchos recursos que consumimos hoy en día, a lo que hay que sumar el bienestar de ciertos países que se han aprovechado de estos combustibles. Entre los grandes vencedores de esta revolución verde está el coche eléctrico. Como señala Rifkin, su desarrollo es inevitable y en apenas 10 años tendrá un carácter hegemónico. "Para 2026 serán más baratos que los actuales. Las empresas del sector también se están moviendo", asegura al poner de ejemplo a Volkswagen. Lo que no solucionan es el alto gasto energético que conllevaría su uso y desarrollo, ante lo que recuerda el cambio de modelo de consumo entre los jóvenes. "Ya no se centra todo en poseer un bien, sino en tener acceso a ello. Las cooperativas que surjan también podrán hacer sus propios Uber y Cabify. Solo hace falta tener una página web", defiende el experto.

Los que sí perderán son un gran número de naciones que pasaron todo el siglo XX viviendo de extraer y exportar petróleo. Aunque siempre se piensa en los países de Oriente Medio como los principales afectados, Rifkin también recuerda la dependencia del combustible fósil que existe en tres grandes países: Rusia, Estados Unidos y Canadá. Estas tres serían las más perjudicadas por la apuesta definitiva por las renovables, al basar su economía básicamente en el crudo o incluso el carbón. Especialmente llamativo es el caso canadiense, que vive en la contradicción de su gran defensa del medio ambiente cuando a la vez apuesta por la extracción de alquitrán en provincias como Alberta. 

Quienes sí se beneficiarán del cambio de modelo son, según dice, los países subdesarrollados. El motivo no es otro que su poca dependencia de estas fuentes de energía, además de que no cuentan con infraestructuras y regulaciones que se basen e incluso apoyen al petróleo o al carbón. En ese grupo incluye a los países latinoamericanos que han tenido cierto auge internacional gracias a sus pozos petrolíferos. 

Pero todo lo anterior será imposible si no se aborda el calentamiento global de una manera "ambiciosa". "Estamos preocupados por el Amazonas, que decimos que son los pulmones del mundo. Bueno, los océanos están perdiendo oxígeno, y si lo pierden del todo será cuando definitivamente perdamos la batalla", sentencia Rifkin.

Temas relacionados

Ahora en Portada 

Comentarios
NOTRACKING