Lunes, 16.12.2019 - 10:48 h
Reconoce que hubo menos inversión en Cataluña

'Mafo' da aire al nacionalismo: "Hay razones para que estén descontentos"

El ex secretario de Estado y ex gobernador del Banco de España asume un cierto maltrato económico en la comunidad catalana en la última década.

Miguel Ángel Fernández Ordóñez / EFE
El ex secretario de Estado y ex gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ve razones para el desafecto catalán con España / EFE

"Cuando ves que durante una década recibes un 13% de la inversión pública total y otras comunidades autónomas reciben un 20% es normal que surja un cierto descontento. Si además ves que hay otras comunidades históricas que tienen un marco financiero mucho mejor que el tuyo...Los independentistas no tienen razón, pero se puede decir que Cataluña sí tiene razones para el descontento". La reflexión viene del que fuera secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos en el primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y posteriormente gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, y viene a otorgar carta de naturaleza a uno de los argumentos más utilizados por el nacionalismo catalán: la existencia de un cierto maltrato económico por parte del Estado hacia Cataluña.

"No hay más que darse un paseo para comprobarlo. Madrid no solo cuenta con sus vías de acceso ordinarias sino que además tiene esas autopistas radiales mientras que los accesos de Barcelona están como están". Fernández Ordóñez reflexionó en estos términos en el marco de una mesa de debate organizada por el Instituto de Estudios Fiscales con otros antiguos responsables de la política presupuestaria de los gobiernos de España - en concreto con la que fuera secretaria de Estado de Presupuestos y Gastos entre 2000 y 2003, Elvira Rodríguez, y el que fuera secretario de Estado de Hacienda de 2000 a 2001, Enrique Giménez-Reyna- a la hora de hablar del modelo de financiación autonómica, en el que encuentra uno de los orígenes del descontento de los catalanes.

El ex alto cargo que en 2006 activó el proceso de negociación que derivó tres años después y bajo premisas bien diferentes a las iniciales en el actual modelo de financiación autonómica subrayó, por ejemplo, la importancia de respetar el llamado principio de ordinalidad, que en teoría debe garantizar que los mecanismos de solidaridad interterritorial no alteran la capacidad de financiación per cápita de un determinado territorio. Un principio que el actual modelo de financiación no respeta con consecuencias muy negativas para Cataluña, la tercera comunidad autónoma con mayor capacidad fiscal -por encima de la media- pero solo la décima en financiación por habitante - por debajo de la media- según el actual modelo de financiación autonómica.

Para los que fueran ex altos cargos de los gobiernos del PP, Elvira Rodríguez y Enrique Giménez-Reyna, el agravio no está tan localizado en Cataluña como en las comunidades autónomas de régimen común, es decir, las que no 'disfrutan' de un sistema foral. "Las diferencias actuales en financiación por habitante son intolerables. Mientras las comunidades autónomas de régimen común reciben en torno a 2.000 euros por habitante y año, las haciendas forales se mueven alrededor de los 4.000 euros y eso es insostenible", subrayó Giménez-Reyna.

Fuera ya del ruedo de la política, los tres exaltos cargos que suman media docena de proyectos presupuestarios y dos modelos de financiación autonómica expresaron una visión decididamente crítica sobre el oscuro procedimiento que da lugar al Cupo vasco y abogaron por dotar de una mayor transparencia a este asunto y, en general, al conjunto de los procesos presupuestarios para superar el actual desafecto ciudadano hacia las políticas económicas públicas.

Más allá del problema catalán, la coincidencia general es que la falta de estabilidad del sistema de financiación autonómica es una de las principales carencias del sistema fiscal y presupuestario español. Giménez-Reyna y Elvira Rodríguez abogan en este sentido por propiciar un gran pacto político para acordar un sistema de financiación  con vocación de permanencia para dotar de estabilidad a las políticas económicas del país. Para Fernández Ordóñez, el asunto funcionará siempre que eso no sucumba a una tendencia centralizadora que estreche la capacidad financiera de las comunidades autónomas a favor del Gobierno central. "Si echamos un vistazo fuera, los países más desarrollados del mundo son modelos descentralizados".

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