A vueltas con la gestión de la crisis

Un artículo crítico de un profesor del IESE desata la cólera del Banco de España

Irritación en el regulador por la difusión de un texto que revela una docena de omisiones graves en el informe oficial de la entidad sobre la crisis 

Radiografía del sector bancario durante la crisis

Un artículo crítico sobre el informe oficial del Banco de España sobre la crisis financiera elaborado por el profesor de Finanzas del IESE, Pablo Fernández, y difundido a través de las redes internas -y de acceso restringido al público general- de difusión de conocimiento de la escuela de negocios ha desencadenado la irritación de la cúpula del órgano regulador, que incluso se ha dirigido al IESE para expresar su malestar con el contenido del documento, según han asegurado a lainformacion.com fuentes financieras. Este medio se ha puesto en contacto también con el Banco de España, que ha declinado hacer comentario alguno sobre el asunto.

El documento cuestiona la tesis de la entidad de que la crisis financiera y bancaria en España sobrevino como consecuencia del contagio de la crisis financiera internacional e identifica una docena de omisiones graves de datos y hechos relevantes acaecidos durante el periodo de estudio - del año 2008 al año 2014 - que conducirían, en opinión del profesor Fernández, a conclusiones bien diferentes.

El inquietante cuaderno de anécdotas del profesor Fernández

Pero es posible que lo que más haya soliviantado a los directivos del Banco de España sean las anécdotas personales con las que glosa la presunta inacción del regulador ante la crisis financiera. En el artículo, al que ha tenido acceso lainformacion.com, Pablo Fernández revela pasajes como uno acaecido en 2008 en la misma sede del Banco de España, cuando un asistente a un acto institucional preguntó a un miembro del Consejo de Gobierno del banco si iban a continuar sin hacer nada en las cajas con todos los problemas que arrastraban y que ya se empezaban a apreciar de manera explícita. Y como ese consejero respondió que "son temas muy delicados y cualquier acción puede tener graves consecuencias sobre la economía".

También como en 2012 el recién nombrado gobernador del Banco de España, Luis Linde, respondió con su silencio al asistente a una de sus primeras conferencias que le dio ánimos ante la ingente tarea que le esperaba: demandar a todos los responsables del hundimiento de las cajas. O la que es quizá la anécdota más cruda, sucedida en 2015 en Madrid, en un acto en el que un asistente a una conferencia preguntó a un exgobernador del Banco de España sobre qué le parecía que muchos jubilados que habían invertido en preferentes de cajas de ahorro hubieran perdido buena parte de sus ahorros mientras que muchos de los responsables del hundimiento de las cajas se habían embolsado indemnizaciones millonarias. "La solución de las crisis siempre ha sido injusta", cuenta Pablo Fernández que contestó el ex gobernador.

Doce 'olvidos' sin piedad

"Lo más sorprendente es que (el Banco de España) parece asumir que la crisis financiera y bancaria en España se debió a un contagio de la crisis financiera internacional. Para ello omite importantes datos y hechos sobre la crisis en España", arranca su informe, al que ha tenido acceso lainformacion.com, el profesor de Finanzas del IESE, que acto seguido se emplea con minuciosidad, y con un profuso apoyo de gráficos y de citas extraídas de los discursos públicos en aquellas fechas de los principales responsables de la gestión de la crisis financiera, en el detalle de la docena de omisiones graves en las que, a su juicio, ha incurrido el Banco de España en su balance oficial sobre la crisis.

Lean estas frases: "...crecimiento desordenado del crédito, especialmente en la financiación de la actividad de la actividad inmobiliaria...", "...falta de determinación del gobernador para exigir a las entidades el rigor en la asunción de riesgos exigible a gestores de recursos ajenos...", "...el Banco de España cuenta con los medios normativos necesarios para poner freno a los crecimiento del crédito que considere inadcuados...". Son extractos de la carta enviada por los inspectores del Banco de España al por entonces vicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes, el 26 de mayo de 2006, tres años antes de que la crisis financiera se desatara con toda su crudeza. Hubo alarmas que saltaron, profesionales que advirtieron de cosas como que "el número de familias que tendrá que afrontar serias dificultades para hacer frente a sus compromisos financieros crecerá de forma alarmante" y que lo hicieron antes de que el problema se manifestara en toda su catastrófica magnitud.

Así lo ilustra, con entrecomillados de las cartas enviadas a las autoridades por los inspectores del Banco de España el autor del artículo, que aporta un dato demoledor. Mientras en tres sesiones de la comisión parlamentaria de investigación sobre la crisis financiera se realizaron 75 menciones a las opiniones expresadas por los inspectores, el informe oficial del Banco de España solo hace una mención a los mismo.

Otra omisión relevante en que incurre el informe, a juicio del  artículo, es no reflejar el tono confiado y optimista de las declaraciones realizadas por las autoridades económicas en la antesala de la crisis y aún cuando la misma era ya una certeza. Pablo Fernández señala aquí con citas textuales a los responsables económicos del Gobierno, Pedro Solbes y Elena Salgado, el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, y al gobernador y subgobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez y José Viñals.

Omisiones injustificables

Si la crisis bancaria española no era más que un contagio de la crisis financiera internacional, ¿por qué se destruyó más empleo en España que en ningún otro país?, se pregunta el profesor de Finanzas del IESE. Y continúa con más omisiones injustificables en el relato oficial de la crisis del Banco de España: la valoraciones infladas de las viviendas a la hora de conceder hipotecas, el perfil 'profesional' de los consejos de administración de las cajas de ahorros, las remuneraciones injustificables de consejeros y directivos de las cajas quebradas, el misterio de que el grueso de las pérdidas de estas entidades no se reconocieran en su contabilidad hasta 2012, especialmente cuando había informes de auditoras privadas que acreditaban que las cuentas sí reflejaban la imagen fiel de las entidades; la no valoración de la expropiaciones 'legales' sufridas por tenedores de preferentes, deuda subordinada y acciones de algunas entidades - un cálculo "muy fácil de realizar para el Banco de España", según Pablo Fernández.

Las críticas del artículo al informe del Banco de España no se agotan en la omisión de las advertencias realizadas en el seno del Banco de España, la comprensión con la gestión política de la crisis o el olvido de comportamientos y prácticas perjudiciales que alimentaron el crack del sector financiero. Fernández entiende que el balance oficial de la crisis del órgano regulador no debería haber omitido la medición de determinados impactos que sí tuvieron consecuencias importantes y tangibles sobre la economía y la sociedad española.

El artículo afea al Banco de España, por ejemplo, no haber estimado el coste económico soportado por las personas que perdieron su trabajo como consecuencia de la crisis. También el no haber hecho comentario alguno sobre los efectos diversos que el modo de superar la crisis - a golpe de compras de deuda pública por el Banco Central Europeo y se inundar de liquidez los mercados financieros- han tenido sobre los diferentes agentes económicos. "Es obvio que ese enorme descenso ha beneficiado a los deudores y ha penalizado  a los ahorradores", concluye.

Temas relacionados

Ahora en portada

Comentarios