Jueves, 24.01.2019 - 14:41 h
Y encima están cargados de deudas

El mercado de trabajo de EEUU no halla salida para sus 'millennials' quemados

Una economía saludable necesita hacer un correcto uso del talento, y no dar de lado a la gente más inteligente, que malgasta sus capacidades.

NUEVA YORK (ESTADOS UNIDOS)
El mercado de trabajo de EEUU no halla salida para sus 'millennials' quemados. / L.I.

En las sociedades avanzadas se ha priorizado en los últimos años la atención a graves problemas como la desigualdad, la pobreza o la búsqueda de soluciones para la clase trabajadora, dejando de lado un aspecto igualmente importante para el sostenimiento de la actividad económica: el futuro de los recién licenciados.

Un reciente análisis de Noah Smith, profesor de finanzas en la Stony Brook University, publicado en Bloomberg, analiza el fenómeno de los 'millennials' quemados en EEUU, personas con sobrada preparación que no encuentran su lugar en el mundo. Smith señala que una economía saludable necesita hacer un correcto uso del talento, ya que si la gente más inteligente acaba en puestos insuficientes para sus capacidades productivas o de innovación, todo el esfuerzo realizado en su formación se habrá arrojado a la basura.

A ello se añade una segunda cuestión, y es que cuando las expectativas de las personas con una educación superior se ven frustradas por un sistema económico disfuncional, ellos mismos pueden dar la vuelta a sus esfuerzos y dedicarlos a destruir ese mismo sistema que - así lo sienten- les ha dado la espalda, pasando a liderar el descontento social.

Uno de los problemas que presenta esta generación del milenio que se ha formado en la élite es que muchos de ellos -demasiados para el autor del análisis- tienen en mente solamente dedicarse a la docencia. La causa es que muchos de estos bien educados jóvenes se han pasado demasiados años en entornos académicos cerrados, y su modelo de éxito y respeto es la figura del profesor. Y esa casi-obsesión por la profesión docente les hace dejar de lado la oportunidad de acceder a puestos del sector privado mucho mejor remunerados que cualquiera de los que ofrece la vida académica como asistentes o profesores adjuntos.

Por otra parte, la demanda de otros perfiles que antaño suponían una buena oportunidad para los que se formaban en las humanidades tales como abogados, periodista, maestro o funcionario, es hoy día anémica en América y no muestra signos de recuperación. A ello se añade un fenómeno bien conocido, y es que salen al mercado laboral cada vez más tarde, después de engordar sus currículums con títulos que muchas veces no les abrirán más puertas.

EEUU cerró 2018 con una tasa de desempleo del 3,9%, a dos décimas del mínimo histórico de 1969, y con 2,88 millones más de trabajadores. En ese contexto, la tasa de desempleo entre jóvenes se situó en el 12%.

Para el profesor de la Stony Brook University, la conciencia de estos jóvenes de estar perdiendo mejores oportunidades, junto con la frustración de no saber qué les deparará el futuro, está detrás del escaso compromiso de estos trabajadores con sus empresas. A modo de ejemplo cita una encuesta de Gallup en 2016, que descubrió que el 60% de adultos jóvenes declaraban estar abiertos a otros puestos de trabajo, y el 55% reconocía que no se encontraba comprometido con la tarea que realizaba.

Y por supuesto, toda esa educación superior en EEUU ha cargado a los jóvenes profesionales de deudas que satisfacer, algo que frena cualquier posibilidad de que se lancen a ciegas en búsqueda de otros puestos más alineados con sus expectativas.

La conclusión a la que llega Smith en su análisis es que estos millennials con una formación de élite no necesitan un simple trabajo, sino un cambio de paradigma de la sociedad que les permita explotar su talento y justificar su onerosa educación.

A estos problemas, las soluciones serían variadas. Una de ellas es un acercamiento entre las universidades y las empresas, para lograr ofrecer carreras profesionales y explicar a los jóvenes en formación las posibilidades de realización en el mercado laboral. De igual modo, para poner coto a aquellos jóvenes trabajadores con pánico a cambiar de trabajo por sus deudas, proponen la creación en el Tío Sam de un sistema como el 'flexicurity system' de Dinamarca, que ayuda a los profesionales a moverse de un puesto laboral a otros.

Finalmente, el profesor Noah Smith cree que el Gobierno estadounidense debería considerar en serio la posibilidad de cancelar parte de las ingentes deudas de los estudiantes, que en este momento está en gran medida en manos de la Administración. Tomar dicha medida hará crecer la deuda pública, pero incrementaría el dinamismo de la economía y mejoraría el panorama futuro para esta generación.

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