Jueves, 24.01.2019 - 13:55 h
Es un caso de estudio en el IESE

SD Eibar es ya un motor económico de la ciudad más pequeña de Primera División

Este equipo de LaLiga, enraizado en una ciudad de 27.000 habitantes, basa su éxito en la optimización de unos recursos escasos.

Eibar
Del césped a la escuela de negocios: la gestión del Eibar ya se estudia en el IESE. / Archivo

Cuando este domingo a las 18.30 el balón comience a rodar en el Camp Nou de Barcelona el fútbol igualará, o no, a los 22 protagonistas sobre el césped. Se enfrentarán dos equipos que solo tienen en común el color azulgrana de sus camisetas. El todopoderoso Barça de los 865 millones de euros de presupuesto frente a la Sociedad Deportiva Eibar, 49 millones de presupuesto, uno de los más bajos de LaLiga Santander. El equipo de la ciudad más pequeña de la Primera División, apenas 27.000 habitantes, ha demostrado que a partir de una buena gestión, deportiva y económica, se puede competir, desde la humildad, con los más grandes.  El 'caso Eibar' ha adquirido tal relevancia que se estudia incluso como modelo de gestión empresarial en el MBA del IESE de la Universidad de Navarra, una de las escuelas de negocios más prestigiosas del mundo. Como reza el pasillo de vestuarios que da paso al verde de Ipurúa: "Another football is possible (otro fútbol es posible). El Eibar lo demuestra cada día… Y además es rentable.

No en vano, el club lleva seis ejercicios consecutivos cerrando sus balances en positivo y, por ejemplo, obtuvo la temporada 2017-2018 un beneficio récord de 13,47 millones y en esta temporada 2018-2019, los ingresos alcanzarán los 49,2 millones, con un beneficio previsto de 5,2 millones. Así, el Eibar carece de deuda alguna y cuenta con más de 30 millones de euros en caja, que le permiten afrontar con recursos propios la parte más ambiciosa de la remodelación de su viejo estadio de Ipurúa, que se lleva a cabo en estos momentos, y que costará 10 millones de euros. La demolición y posterior reconstrucción de la tribuna oeste del pequeño estadio inaugurado en 1947 –el club se fundó en 1940- hará que Ipurúa cuente con una capacidad de 8.000 personas, casi un tercio de la población de Eibar, y prácticamente un milagro para un campo, entre casas, constreñido, como la propia ciudad, por las laderas de un profundo y estrecho valle y casi 'sobrevolado' por la autopista AP-8.

Los accionistas del club acaban de aprobar, además, la construcción de la ciudad deportiva, en Mallabia (Vizcaya), -Eibar se encuentra en Guipúzcoa, pero pegado a la 'frontera' con la provincia vecina- en la que se invertirán 16 millones. "Este proyecto permitirá al Eibar", explican desde el consejo de administración, "disponer de patrimonio propio, del que actualmente carece", dado que Ipurúa es municipal y su campo de entrenamiento, Atxabalpe, de la localidad vecina de Mondragón. "Además, servirá para reunir en un solo espacio los entrenamientos de todos los equipos del club, que hoy están repartidos en ocho ubicaciones diferentes".

En su Plan Estratégico 2017-2022, el club presidido por Amaia Gorostiza –sí, en esto el Eibar también es diferente y junto con el CD Leganés son los dos únicos clubes de LaLiga cuya presidencia la ostenta una mujer-, lo deja muy claro: lo primero es el control económico de la entidad a partir de ese principio de la ‘economía familiar’ que dice que "no hay que gastar más de lo que se tiene". Así, dicho plan deja claro que el Eibar debe "mantener el déficit cero como principio no negociable de la gestión económica: esta fortaleza es la que nos permite ser independientes y competitivos en un escenario de clubes que han pasado a ser propiedad de grandes grupos de inversión".

Y es que el Eibar es un club "familiar", además de la plantilla y cuerpo técnico del primer equipo apenas cuenta con 20 trabajadores a tiempo completo que se reúnen todos los días a desayunar en el 'txoko' (sede social) del club, pero gestionado a partir de la profesionalidad y abierto al mundo. Tras su primera campaña en la élite (2014-2015), que salvó gracias a sus saneadas cuentas, ya que su descenso en los terrenos de juego no fue efectivo por el descenso administrativo del Elche debido a sus deudas, tuvo que afrontar, para cumplir las exigencias de la LFP y la Ley del Deporte, una ampliación de capital de 1,9 millones de euros.

Algo que logró en un tiempo récord, alcanzando la cifra de 11.000 accionistas en 69 países, gracias a una novedosa campaña de marketing y crowfunding (#DefiendeelEibar) que dio a conocer la imagen del club en todo el mundo. Y es que el denominado 'modelo Eibar', es una mezcla entre el respeto a las raíces y la internacionalización. Aquella campaña, en el que cada accionista solo podía adquirir un número limitado de títulos, hizo que los 'armeros' tuvieran accionistas en todo el mundo. De Estados Unidos a China y de Australia a Rusia.

El Eibar, además,  cuenta con más de 41 peñas oficiales repartidas por todo el mundo, 21 en España y 20 en el extranjero, hasta el punto de que es el único club de LaLiga que cuenta con dos peñas en Australia, Peña Eibar de Brisbane y Peña Eibar Sydney. En su proceso de internacionalización, el fichaje, hace unos años y por apenas 300.000 euros, del japonés Takashi Inui, hoy en el Betis, hizo que el club tuviera una gran expansión en el mercado japonés hasta el punto de que la empresa nipona Hikoki es hoy uno de los patrocinadores y su nombre aparece en las mangas de las camisetas del Eibar.

La SD Eibar, en fin, es una empresa familiar dirigida por emprendedores, con los pies en el suelo y profundamente enraizada en su pueblo, pero con vocación de expansión, en la que pocos creían cuando el 25 de mayo de 2014 subió a Primera División. "Casi todos pensábamos que sería un paso efímero, pero cinco años después aquí estamos y poniendo las bases para que el sueño dure muchos años", dicen en Eibar, "porque todo depende al final de que la pelota entre en la portería, pero si se trabaja con honradez, buena gestión y optimizando los escasos recursos, es más fácil que el balón llegue a la red". Así, aquel sueño que parecía efímero, se ha convertido en una realidad que ha propiciado una gigantesca transformación de la entidad azulgrana, que ha visto cómo su valor se ha multiplicado por diez durante sus cuatro temporadas entre los más grandes.

Eibar es considerada una de las cunas del emprendimiento en Euskadi. Al final de la I Guerra Mundial, la pujante industria armera vio como descendían los pedidos de armamento y se reconvirtió. Alfa, Orbea o BH pasaron de fabricar pistolas, rifles o balas a hacer máquinas de coser o bicicletas. La reconversión industrial de los 80 también fue dura en la localidad, pero la industria, como ahora el club, salió adelante mezclando "rigor, innovación y audacia".

Hoy, el emblema del pueblo ya no es la fábrica de Alfa, cuya sirena llamando a sus más de 1.500 trabajadores al tajo se oía hace 50 años en todos los rincones de Eibar. Esa misma sirena, como una metáfora, suena cada vez que se marca un gol en Ipurúa. 

La SD Eibar, su modelo de gestión, es estudiado en el prestigioso MBA del IESE, donde se destaca, que el club es una sociedad que "aspira a ir mucho más allá de satisfacer a sus aficionados a través de los resultados deportivos. El Eibar quiere ser, para su ciudad, un tractor de desarrollo económico y social, y un canalizador de las aspiraciones de una pequeña ciudad industrial". Para el IESE el Eibar es "la demostración de que una organización pequeña o mediana puede competir con los grandes si tiene detrás una serie de aspectos económicos, culturales, etc. y un equipo gestor que haga bien las cosas". Igualmente, el club tiene suscritos convenios con la The Football Business Academy (FBA), un centro educativo con sede en Suiza, referente a nivel europeo en la formación de gestión de clubes deportivos e introducción en la industria del fútbol, promoviendo especialmente la formación de la mujer en puestos de mando. Además, el Eibar y Sports Business Institute Barcelona (SBI) han alcanzado un acuerdo para impartir un programa online de gestión de un club de fútbol.

En el aspecto deportivo, en el club han jugado futbolistas de talla mundial como David Silva o Xabi Alonso, esa ‘optimización de recursos’ hace que cada fin de temporada se cambie buena parte de la plantilla. En el aspecto deportivo, para fichar un jugador –al que incluso se le ve jugar no menos de 12 veces y se estudia incluso su carácter y estilo de vida- la última palabra la tienen el director deportivo, Fran Garagarza, y el entrenador, José Luis Mendilibar. Y en el económico, la directora gerente del club, Patricia Rodríguez, es la que comprueba si tal o cual fichaje se amolda a la situación económica del club. Pero como suele decir el asturiano Ángel Zapico, actual utillero, que lleva vinculado al Eibar, donde ha sido casi de todo, casi 50 años, "los jugadores están encantados de venir aquí porque esto es una familia donde quizás se cobra menos que en otros sitios, pero se cobra". Y es que los jugadores del equipo son uno más en esta ciudad del Valle del Deba.

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