"Los capitalistas son los peores enemigos del capitalismo"

El negacionismo económico: el libro que incendia Francia y odian muchos gurús

Pierre Cahuc y André Zylberberg atacan sin piedad a expertos y grupos de presión y los acusan de 'vender' verdades económicas según sus intereses.

Negacionismo económico
Paul Krugman y Joseph Stiglitz entre los señalados en el libro.

"Una bomba", "impactante", "explosivo", "un combate", el libro de Pierre Cahuc, profesor de la Escuela Politécnica y la Escuela Nacional de Estadística y Administración Económica (ENSAE) en París, y André Zylberberg, director emérito del Centro Nacional de Investigación Científica y miembro de la Escuela de Economía de París,  El negacionismo económico (Deusto) es arriesgado y no gustará a muchos gurús económicos, entre ellos algunos premios Nobel. Así de duro es. Sus autores tampoco salen indemnes y también han sido duramente criticados. 

En el libro se compara el negacionismo de algunas realidades económicas de hoy con las de aquellos que en su día publicaron informes señalando que el tabaco no era perjudicial (pagados, por supuesto), o con los que ahora niegan el cambio climático. Los autores denuncian a los expertos que hacen informes que no pasan por filtros, que no han sido expuestos a un análisis comprobable y riguroso y desvelan que la ideología lo infecta todo. Su sentencia es demoledora: los capitalistas son los que menos creen en el capitalismo y los que más daño le hacen. Y ponen ejemplos basados en comprobaciones estadísticas y analíticas en las que se analizan grupos de población similar en la que se ha tomado una política u otra (ya hay economistas que critican la simpleza de algunas de estas comprobaciones).  

No obstante, los autores defienden que la economía sí es una ciencia que podría llegar a ser exacta si se apostara por la comprobación de las causas y efectos de las medidas, lo que ha provocado críticas rotundas en otros ámbitos de la economía. Y si los periodistas que escriben de economía no citaran siempre las mismas fuentes y se dejaran llevar por la ideología del medio. Desde algunos sectores se califica el libro de infame,  otros critican que se acuse a los economistas keynesianos o a personalidades de la talla de Paul Krugman, Joseph Stiglitz o Piketty de ideologizados y también los hay que señalan que refleja fielmente el mundo en el que nos movemos. Otros consideran que el libro cae en las mismas simplificaciones que critica. Estas son algunas de sus conclusiones más polémicas.

¿Favorece el salario mínimo al empleo?

Los autores comprueban las distintas políticas llevadas a cabo en Nueva Jersey y Pensilvania. Pues bien, la estadística comparativa demuestra que... la subida del salario mínimo no tuvo un impacto negativo en Nueva Jersey.  ¿Qué paso? Que la subida del salario mínimo impulsó a personas a buscar empleo más intensamente y que subirlo de forma moderada reactivó la zona. Pero nada es tan categórico como lo pinta la ideología. Al reducir el margen del beneficio de los empleadores después de los análisis de los autores se comprueba que si el salario mínimo es bajo subirlo será bueno, pero si es alto en comparación con el real, las empresas mirarán productividad y despedirán al no rentable. 

Los más capitalistas... huyen de la competencia

"Los que más se oponen a la dura ley de la competencia suelen ser capitalistas que dirigen grandes empresas y procuran preservar o aumentar su porción de mercado". Son ellos los que inflan precios, piden subvenciones para evitar la competencia y una reglamentación severa cuando tienen dominado el mercado, destacan los autores. Y de paso, arremeten contra Bruselas. Los autores citan a Jean Louis Beffa, francés, presidente de honor de Saint-Gobain y a Gerhard Cromme, alemán, (director de Thyseen Group entre 1999 y 2001) y destacan que fueron "multados por pactar precios". ¿ A quién encargaron Hollande y Merkel propuestas para fomentar la competencia en la UE? A ellos. ¿Y qué pidieron? Más ayudas públicas, apostar por grandes empresas... y reducir multas. Ambos habían sido multados.

Bajar impuestos... mejor cuanto más cerca del salario mínimo

Pierre Cahuc y André Zylberberg analizan varios casos prácticos y comprueban que para la obtener la máxima creación de empleo, la reducción de la carga fiscal debe concentrarse cerca del salario mínimo, es decir, en el tramo de trabajadores poco cualificados donde el paro es alto. Y no en los altos.

Las finanzas son el gran enemigo cuando conviene

"En esta batalla mi adversario no tiene nombre ni rostro, pero gobierna... es el mundo de las finanzas... ¿Les suena? Lo dijo Mitterrand en 1971. Diatribas parecidas las han dicho Sarkozy, Chirac. Y muchos políticos de también en nuestro país. El mercado nos roba y nos gobierna. Los autores defienden al mercado, con regulaciones precisas, y destacan con casos prácticos que el crédito dirigido a salvar sectores en declive, o por clientelismo siempre tiene el mismo final: ruina. ¿Qué tienen que hacer las empresas para sobrevivir? Innovar siempre. Respecto a la crisis de 2008, los autores defienden que los créditos dudosos se dieron por interés político. Prestar sin la solvencia del que recibe el préstamo y sin rentabilidad a la vista no es mercado. Un mercado financiero donde haya competencia real, reguladores independientes de los políticos, donde los actores privados asuman aciertos y errores es, según los autores, la verdadera generación de riqueza. ¿Tuvo el mercado la culpa de la crisis? No.

La tasa Tobin... ¿regula el mercado o solo sirve para recaudar?

Los autores consideran que muchos han defendido la Tasa Tobin, como el premio nobel Stiglitz para mejorar el funcionamiento del mercado y castigar la especulación. Los autores desvelan que en los mercados maduros la tasa Tobin podría aumentar la volatilidad de los mercados. ¿Por qué? "Cuando los profesionales informados son poco numerosos respecto a los noise traders, esta tasas disminuyen las operaciones ineficaces. Pero cuando los más numerosos son los informados, estos reducen transacciones aumentando las de los noise traders. Y ahí crece la volatilidad".

¿Por qué en Dinamarca hay menos fraude fiscal?

El libro destaca que no es que sean moralmente superiores sino que les es más complejo saltarse las reglas "porque el 95% de los ingresos los declaran terceros. Los patronos informan de lo que ganan los trabajadores y el sector financiero hace lo propio con las rentas de capital". Sí creen los autores que los impuestos dañan el crecimiento, pero no abogan tanto por su bajada abrupta como por acabar con nichos fiscales, y apuestan por una armonización fiscal que impida los mal llamados paraísos.

¿Funciona el gasto público?

Los autores exponen ejemplos comparativos y sacan una conclusión: el gasto público sí es útil en las zonas más deprimidas, no donde la renta es más alta. Eso sí, al menos hace falta que haya una base consolidada de servicios públicos y una población con un buen nivel educativo. También genera riqueza, y en diversos sectores, y esto sí generará polémica, el gasto... militar. 

Y más mitos desmontados

Los autores no dejan títere con cabeza. La jubilación anticipada de mayores no significa que se vayan a contratar jóvenes, (sus datos demuestran lo contrario), la reducción de la jornada laboral no crea más empleo, es solo política. La reducción de costes laborales, sí. Y hay más ejemplos.

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