El presidente de Loterías aviva los rumores: ¿habrán influido los bancos y el PP en el parón bursátil?

  • Aurelio Martínez reunió ayer a los medios para explicar por qué se ha parado la salida a bolsa más esperada del año. Por sorpresa, confesó que hay varios detalles que no termina de entender y que, además del mercado, la presión del PP y la sensación de que la banca ve a Loterías como una competencia a sus depósitos han influido en la decisión de aplazar el estreno en bolsa.
Loterías suspendió la salida a Bolsa por la "inaceptable" valoración de los bancos
Loterías suspendió la salida a Bolsa por la "inaceptable" valoración de los bancos
Ana P. Alarcos

Al presidente de Loterías no le terminan de cuadrar los números. Lo dejó muy claro ayer en la rueda de prensa que convocó para explicar a los medios de comunicación por qué, en el último momento, ha sido cancelada la salida a bolsa de la compañía, llamada a ser la más importante en la historia de España.

"Durante el 18 y el 19 de septiembre recibimos los informes de varios analistas y todos, unos más conservadores y otros más optimistas, daban a Loterías un precio que estaba dentro de nuestros márgenes. Sin embargo, el lunes 26, el ambiente no era tan optimista. ¿Qué sucedió en esos días, se preguntarán? No tengo ni idea", confesó Martínez.

Y es que el presidente de Loterías y Apuestas del Estado (LAE), una de las empresas más rentables en manos del Estado, sólo está convencido de una cosa: el mercado ha infravalorado la compañía y quería pagar un precio mucho más bajo del que tiene realmente.

En concreto, entre 17.000 y 20.000 millones, una cifra inferior a la que calculaba el Gobierno, que manejaba una horquilla de entre 20.500 y 23.000 millones, y más baja que la que le habían calculado los analistas apenas una semana antes.

Precisamente este giro de tuerca tan repentino es el que descoloca al gestor de la compañía pública, que piensa que la difícil situación del mercado no es la única que ha tenido la culpa de que se haya aplazado el estreno en bolsa.

"Con independencia del contexto internacional, creo que ha habido tres elementos clave: que Loterías compite con la captación de pasivo de los bancos, que el mercado pensaba que el Gobierno necesitaba sacar adelante la operación y la presión del Partido Popular", argumentó Martínez.

Estas palabras, además de adornar las explicaciones oficiales que el Ministerio de Economía el miércoles, cuando se conoció la decisión de aplazar el estreno, han avivado las sospechas del mercado, que, como adelantó lainformacion.com, afirmaba que había algunos detalles ocultos.

Según aseguró el presidente de Loterías, las entidades financieras han visto en Loterías un duro competidor en su carrera por captar dinero de los ahorradores (la famosa guerra del pasivo). ¿El motivo? Los potenciales inversores en las acciones de Loterías tienen el mismo perfil que quienes contratan sus depósitos y recién estrenados pagarés.

"No quiero pensar que hay una confabulación, pero es verdad que LAE compite directamente con las ofertas bancarias. Además, dicen que ha habido bancos que, cuando los clientes preguntaban por Loterías en sus sucursales, han contestado que aún no había información suficiente y que ya les avisarían en el momento oportuno", dejó caer Martínez.

Por otro lado, el gestor de la empresa pública aseguró que la presión del Partido Popular para que se paralizara la privatización del 30% de Loterías también ha podido influir. "No lo sé con certeza, pero sí creo que la presión del PP ha pesado, sobre todo, en el subconsciente de los inversores", puntualizó.

En este sentido, Martínez aseguró tener la sensación de que el mercado pensaba que el Gobierno necesitaba, a toda costa, sacar adelante la operación. Y que, por eso, ha podido producir la rebaja en la valoración. "Es igual que si tú vas a vender tu casa y un comprador cree que estás desesperado por venderla. Va a intentar aprovecharlo y tirar a la baja el precio, por si consigue uno más bajo", dijo.

Pero aún hay otro número que trae de cabeza al presidente de Loterías y que ha nublado el parón bursátil: la rentabilidad tan alta que le han exigido los inversores.

"Nuestras valoraciones estaban hechas sobre una rentabilidad de entre un 8% y un 10%, muy por encima del máximo que ha llegado a alcanzar la del bono español a diez años en los momentos más dramáticos (nunca ha alcanzado el 6,5%). Sin embargo, nos han pedido un mínimo del 11% y no lo entiendo. La media del Ibex es del 5,62%, la del Eurostoxx 50 (el principal indicador europeo) del 5,91%, y la del Dow Jones (uno de los referentes americanos) del 2,91%. Pregunté por qué nos exigían a nosotros más del doble, pero nadie me lo ha sabido contestar", recalcó.

El "no" de España ha un golpe de fortaleza

Durante los últimos minutos de la rueda de prensa, Martínez quiso dejar claro que la clave de la cancelación ha sido que los inversores no estaban dispuestos a pagar lo que pedía España. "Siempre lo repetiré. Me daba igual el contexto que hubiera, las elecciones y el mercado. Si el precio hubiera sido el adecuado, hubiera dicho que sí", señaló.

"Pero, como no se ha dado ese escenario", continuó, "creo que la decisión de aplazar la salida a bolsa ha sido una señal de fortaleza, no de debilidad. No podíamos ceder a las exigencias de los inversores, ni renunciar a nuestros objetivos y aceptar cualquier precio. Si lo hubiéramos hecho, les habríamos dado la razón al pensar que necesitábamos vender una parte de la joya de la corona española".

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