El secretario general de la Alianza llega a Rusia para reanudar la cooperación militar con el Kremlin

  • Moscú.- El secretario general de la OTAN, Anders Rasmussen, inicia hoy su primera visita de trabajo a Rusia para reanudar la cooperación política y militar con el Kremlin, congelada tras la guerra ruso-georgiana de agosto de 2008.

El secretario general de la Alianza llega a Rusia para reanudar la cooperación militar con el Kremlin
El secretario general de la Alianza llega a Rusia para reanudar la cooperación militar con el Kremlin

Moscú.- El secretario general de la OTAN, Anders Rasmussen, inicia hoy su primera visita de trabajo a Rusia para reanudar la cooperación política y militar con el Kremlin, congelada tras la guerra ruso-georgiana de agosto de 2008.

"No es una visita de cortesía. Se trata de elaborar una hoja de ruta sobre las relaciones ruso-aliadas con vistas al futuro, con especial énfasis en Afganistán, un problema que afecta a todo el mundo", informó hoy a Efe un portavoz aliado.

Rasmussen, que abogó nada más asumir el cargo por abrir una nueva página en las tensas relaciones entre Rusia y la Alianza, se reunirá el miércoles con el presidente ruso, Dmitri Medvédev, y con el primer ministro y hombre fuerte del país, Vladímir Putin.

"Se prestará especial atención a la necesidad de activar la cooperación con el fin de reforzar la confianza, la estabilidad y hacer más previsible la situación político-militar en la comunidad euroatlántica", informaron hoy fuentes del Kremlin.

Y es que Rusia es partidaria de que Bruselas y Moscú analicen, pero también reaccionen conjuntamente a las amenazas a la seguridad común que representan el terrorismo, la proliferación de armas de destrucción masiva, la piratería y el narcotráfico.

El Kremlin espera que Rasmussen aborde durante su visita con las autoridades rusas "proyectos concretos para la cooperación en la lucha" contra esos desafíos.

La visita del nuevo secretario general aliada debería también abrir una nueva etapa de cooperación entre los rusos y el bloque euroatlántico en lo que se refiere a Afganistán y la crisis nuclear iraní.

El pasado 4 de diciembre ambas partes sellaron formalmente en Bruselas su reconciliación con la firma de varios acuerdos, tras lo que el jefe aliado expresó su deseo de forjar una "asociación estratégica" con Rusia.

No obstante, ambos mantienen numerosas diferencias en materias de seguridad, ampliación aliada y la presencia de miles de tropas rusas en las regiones separatistas georgianas de Osetia del Sur y Abjasia.

Rusia insiste en que la independencia oseta y abjasa, que reconoció en agosto del pasado año, es irreversible, mientras los aliados insisten en defender la integridad territorial de Georgia.

En cuanto a la ampliación, Rasmussen ha afirmado que Ucrania y Georgia no están preparados para ingresar en la OTAN, pero no les cerró la puerta de par en par.

La expansión aliada cerca de sus fronteras es para Rusia una línea roja que la OTAN no debe sobrepasar si quiere mantener unas buenas relaciones con Moscú, política acuñada por Putin y que ha sido seguida a pies juntillas por Medvédev.

Otro asunto es la iniciativa de Medvédev para el advenimiento de un nuevo tratado de seguridad europeo, que ponga fin a los mecanismos heredados de la Guerra Fría, anunciada recientemente a los cuatro vientos por el Kremlin.

El líder ruso, comandante supremo de las Fuerzas Armadas, ha insistido en los últimos meses en la necesidad de crear un nuevo mecanismo universal de seguridad europea para terminar con la expansión de todos los bloques militares.

El Kremlin adelantó hoy que la iniciativa será abordada durante la estancia del jefe aliado, aunque la OTAN mantiene que el foro para tratar ese asunto debería ser la OSCE, cuya presidencia asumirá en 2010 Kazajistán, país vecino y amigo de Rusia.

Varios países aliados temen que la iniciativa de seguridad rusa no sea sino un eufemismo del Kremlin por intentar obtener un derecho de veto sobre futuras ampliaciones de la OTAN.

Dirigentes europeos como el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, han apoyado la iniciativa rusa.

Uno de los terrenos donde hay espacio de cooperación es Afganistán, ya que Rusia ha cedido su territorio para el tránsito de armas y tropas occidentales con destino a ese país.

Rasmussen propuso recientemente en una entrevista al canal de televisión en inglés "Russia Today" la formación de un contingente ruso-aliado para participar en operaciones de paz de la ONU en el mundo.

La OTAN cree que Rusia puede hacer mucho más, tanto en la formación de soldados y policías afganos como aportando helicópteros de transporte, de lo que carece la ISAF, la fuerza internacional en Afganistán.

Según la prensa rusa, los aliados pedirán a Rusia que suministre a las tropas afganas una partida de varios cientos de miles de fusiles Kaláshnikov AK-47, además de blindados, lanzagranadas, minas y camiones, entre otros armamentos, pero con precios subsidiados.

Rasmussen también se reunirá el miércoles con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, tras lo que ofrecerá una rueda de prensa, y con los presidentes de la Duma, Borís Grizlov, y el Senado, Serguéi Mirónov.

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