Lunes, 24.02.2020 - 23:52 h

El tabaco de contrabando se hace fuerte en Canadá

La mitad de los cigarrillos que se venden en Ontario y Quebec son ilegales. En los últimos seis años, el mercado negro del tabaco ha vuelto a tomar fuerza. Mientras, las autoridades demandan a las grandes empresas tabaqueras por miles de millones de euros, porque las consideran responsables de las enfermedades relacionadas con el tabaco.

Las colillas de cigarrillos se acumulan en el cenicero de un edificio de oficinas de Montreal (Canadá)

(Toronto, Canadá). Hace algunos años, en pleno auge del contrabando de cigarrillos, me embarqué una noche en una lancha motora y navegué por el río Saint Lawrence a más de 100 kilómetros por hora, camino de la reserva india de Akwesasne en la frontera de Canadá y Estados Unidos.

Al timón iba un joven francocanadiense llamado Pierre que se calificaba a sí mismo como un jugador de tamaño medio en un juego de millones de dólares. Cada semana introducía de contrabando unas 275 cajas de cigarrillos, cada una de ellas con 50 cartones de cajetillas. En seis meses ganaba unos 100.000 dólares canadienses (64.640 euros).

Mi primera experiencia como "contrabandista"

Nuestro primer encuentro había sido en un escabroso bar de striptease en Saint Barbe, una pequeña ciudad de Quebec en la orilla sur del St. Lawrence. Después de unas cuantas cervezas me llevó a dar un arriesgado paseo por el río, con su lancha motora dando saltos hacia delante en una oscura noche sin luna.Fue una especie de prueba de aptitud.

Al día siguiente ya estaba metido en medio de una operación de contrabando para escribir un artículo sobre los negocios clandestinos. "Si mencionas mi verdadero nombre terminaré en el fondo del lago; y tú vendrás conmigo", me advirtió.

En el lado canadiense de Akwesasne, Pierre metió la lancha en un canal flanqueado de hierba alta. Amarró en un muelle improvisado, donde uno de sus empleados le esperaba en otro barco. Minutos después llegaron al muelle una camioneta de la que salía música rock atronadora y un todoterreno con las ventanas tintadas. Tres jóvenes aborígenes salieron de los vehículos, abrieron los maleteros y llenaron los dos barcos con 34 cajas de Rothmans, Mark Ten y Export A, cada una de ellas con 400 cajetillas de cigarrillos de contrabando.

Por algún motivo, el indio encargado de la operación tiró una bomba de humo al agua y se empezó a desternillar de risa viendo el efecto. A mí me pareció una manera perfecta de llamar la atención de la policía. Un buen fajo de dinero cambió de manos.Acto seguido, Pierre regresó a toda velocidad a la orilla quebequense y allí los cigarrillos fueron descargados en una furgoneta que esperaba para distribuirlos en Montreal.

En total, la operación duró menos de una hora. "Ahora tú eres también un contrabandista", me dijo.

El contrabando mueve 969 millones de euros

El contrabando comenzó a disminuir a finales de la década de 1990, después de que los gobiernos de Quebec y Ontario decidiesen recortar los impuestos, reduciendo así de manera significativa el precio de venta de las cajetillas en las tiendas. Pero en los últimos seis años el comercio ilegal ha vuelto a aparecer; y con fuerza.Se calcula que el mercado negro de cigarrillos mueve ahora en torno a 1.500 millones de dólares canadienses (969 millones de euros).

El gobierno de Ontario cree que la mitad de los cigarrillos que se venden en la provincia son ilegales, y en la vecina Quebec la cifra podría rondar el 40 por ciento. Los cigarrillos de contrabando en Canadá suponen para los gobiernos federales y provinciales pérdidas de más de 2.000 millones de dólares canadienses (1.292 millones de euros) en impuestos que no se ingresan.

En la década de 1990 las empresas tabaqueras fueron acusadas de ayudar y promover el contrabando. En 2008, Imperial Tobacco Canada Ltd. y Rothmans, Benson & Hedges se declararon culpables de ayudar a la gente a vender o consumir cigarrillos ilegales durante la década anterior. Pagaron un total de 1.150 millones de dólares canadienses (743 millones de euros) al gobierno federal y a 10 gobiernos provinciales en concepto de multas y acuerdos.

Esta vez las tabaqueras tienen sus manos limpias. La fuente de los contrabandistas, según la policía canadiense, son fábricas de cigarrillos propiedad deindios instaladas en las reservas de Ontario y Quebec. Pero la fuente más importante, añaden, es la comunidad Mohawk de Saint Regis, en la orilla neoyorkina de Akwesasne. Según la policía, en el contrabando participan también grupos de crimen organizado, desde la mafia hasta pandillas de moteros como los Hells Angels. Junto a los cigarrillos también se pasan al otro lado armas y drogas.

En 2008 la policía canadiense capturó la cifra récord de 1.079.529 de cartones de cigarrillos ilegales, lo que supone un incremento del 73 por ciento respecto a 2007.En las calles de Montreal una cajetilla de cigarrillos ilegales puede costar cerca de un dólar canadiense, frente a los nueve dólares canadienses que cuestan los de las tiendas de 24 horas.

Las autoridades canadienses demandan a las tabaqueras

La importante caída en las ventas de cigarrillos legales es parte del motivo por el que en Quebec está cerrando cada día una tienda de alimentación.Las empresas tabaqueras también están preocupadas por la caída de sus ingresos. Pero eso no ha hecho que los gobiernos provinciales sean más permisivos.

El gobierno de Ontario presentó en septiembre una demanda por valor de 50.000 millones de dólares canadienses (32.320 millones de euros) contra las empresas tabaqueras para recuperar el dinero gastado desde 1955 en tratar a los ciudadanos que padecen enfermedades relacionadas con el tabaco.

Quebec está preparando una demanda similar por unos 30.000 millones de dólares canadienses (19.392 millones de euros).

La demanda de Ontario menciona a 14 fabricantes de cigarrillos y sus correspondientes multinacionales, entre ellas Philip Morris USA, Altria Group y JTI-Macdonald Corp.El fiscal general de Ontario, Chris Bentley, asegura que la provincia gasta 1.600 millones de dólares canadienses al año en tratar a personas que padecen enfermedades relacionadas al hábito de fumar, como cáncer y cardiopatías. En Ontario hay unas 13.000 muertes al año vinculadas al tabaco.

Las tabaqueras han calificado dichas demandas de acciones hipócritas de los gobiernos, que no rechazan los impuestos que generan los cigarrillos y que al mismo tiempo permiten que haya casinos y se venda alcohol, que también generan adicciones.

Hoy un 18 por ciento de los canadienses son fumadores, comparado al 25 por ciento que lo era en 1999. Pero los grupos anti-tabaco dicen que la proliferación de cigarrillos baratos e ilegales está frenando la bajada.Hace ya medio año, el pasado mayo, que Canadá y Estados Unidos firmaron un acuerdo para establecer patrullas de guardacostas comunes en aguas compartidas para incrementar la seguridad fronteriza y así tomar medidas enérgicas contra el contrabando. Se enfrentan a un mercado lucrativo en el que, por lo menos, el dinero es fácil de conseguir.

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