Domingo, 15.12.2019 - 08:25 h
Hay 15 delegaciones repartidas por el mundo

Así funcionan las 'embajadas' de Cataluña: derroche y financiación opaca

Nos son reconocidas ningún país y se han convertido en meros instrumentos de propaganda 'indepe'. Por algunas sedes se pagan 5.000 euros al mes.

Castellets frente al Golden Gate, en San Francisco
Castellets frente al Golden Gate, en San Francisco. / Archivo

Mientras en Barcelona no se habían apagado todavía los rescoldos de las llamas provocadas por la violencia independentista desatada tras la sentencia del procés, el aparato propagandístico de la Generalitat de Quim Torra continuaba 'erre que erre' en su intento de internacionalización de su causa soberanista. Casi en paralelo a la ola de saqueos, destrozos y ataques a la polícia, el vicepresidente del Parlament, Josep Costa, participaba en una jornadas celebradas en la Universidad de Ginebra donde, según la cuenta de Twitter oficial de Junts per Cat, explicó "la situación de vulneración de derechos fundamentales que padecemos en Cataluña".

Josep Costa fue el único político electo que participó en estas jornadas, 'La Unión Europea y los nacionalismos regionales', junto a profesores de diferentes universidades europeas, entre ellos Mercé Barceló y Klaus-Jürgen Nagel, de la Autónoma y la Pompeu i Fabra de Barcelona. El panel, que se celebró los días 24 y 25 de octubre, fue organizado por el Global Studies Institute de la Universidad de Ginebra, con la colaboración de la Delegación de la Generalitat en Suiza, y allí estuvo presente, durante los dos días de ponencias el 'embajador' en Ginebra del Ejecutivo de Torra, Manuel Manonelles i Tarragó. Uno de los principales organizadores de las jornadas fue el profesor de la Universidad de Ginebra y director del Global Studies Institute, Nicolás Levrat, el mismo que según el Tribunal de Cuentas recibió 36.000 euros de la Generalitat, entonces presidida por Carles Puigdemont, por realizar un informe sobre el derecho de autodeterminación de Cataluña.

Ésta es una de las actividades que realiza la falsa embajada de Cataluña en Suiza, una de las 15 repartidas por todo el mundo -Italia, Suiza, Francia, Reino Unido, Bruselas, Alemania, Países Bálticos, Escandinavia (Estocolmo), Portugal, Balcanes (Croacia), Centroeuropa (Viena), Estados Unidos, México, Túnez y Argentina-, que ahora están puestas en entredicho por el Tribunal Constitucional, que ha suspendido el Plan de Acción Exterior de Cataluña, que amparaba su apertura, tal y como como reclamó el Gobierno en funciones de Pedro Sánchez. Unas 'embajadas', en las que trabajan hasta 80 personas y que, dicho sea de paso, no son reconocidas como legación diplomática oficial en ninguno de los territorios en los que se asientan, y que fueron cerradas durante el periodo de aplicación del artículo 155 en Cataluña, aunque después se volvieron a poner en funcionamiento e incluso se abrieron otras como las recientes de México, Buenos Aires y Túnez.

Pero, ¿qué son realmente y cómo funcionan las delegaciones del Govern en el exterior? De momento, su financiación parece cuando menos opaca. Según el informe del Tribunal de Cuentas que analizó las gastos de la Generalitat, entre 2011 y 2017 las ‘embajadas’ y el Consejo de Diplomacia Catalana (Diplocat) gastaron 43 millones de euros de fondos públicos, 27 las embajadas y 16 el Diplocat, "sin ningún tipo de control" y con el fin de "dar proyección internacional al procés". El anteproyecto de presupuestos de Torra para el 2019, que nunca se aprobó preveía un total de 7,55 millones para las ‘embajadas’ y en las últimas cuentas públicas aprobadas por el Govern, las de 2017, había 6,55 millones para las delegaciones de la Generalitat en el exterior.

Lo que está claro es que, con la reapertura de delegaciones y la inauguración de otras como las de México, Túnez y Argentina, el dispendio de fondos públicos para publicitar el ‘procés’ internacionalmente continúa. Y es que al no ser reconocidas oficialmente por ningún país, las oficinas catalanas en el exterior se han quedado como meras correas de transmisión exterior del proceso independentista e "instrumentos para atacar al Estado español", según asegura un funcionario catalán que trabaja en las instituciones europeas en Bruselas. Ya se lo comunicó el pasado 7 de octubre, antes de la sentencia del Supremo, el conseller de Acción Exterior, Alfred Bosch, a todos los delegados de las oficinas catalanas en el exterior con los que se reunió en Barcelona: Tienen que explicar que "hay personas que han pasado dos años en prisión preventiva acusados de violencia a través de los delitos de rebelión y de sedición, cuando esto simplemente no existió".

Hay dinero público fresco para la propaganda independentista. Así, la Delegación de la Generalitat en Ginebra (Suiza) se encontraba hasta hace poco en un espacio compartido de coworking, Multiburo, en la Rue de la Cité, 1, de la capital suiza, sin apenas estructura, apenas una recepcionista y compartiendo espacio con otras sesenta pequeñas empresas e instituciones. Pero desde septiembre se ha mudado a una de las mejores calles de la ciudad, Rue Rousseau, 38, entre la estación de tren y las calles donde se encuentran los bancos, y a poca distancia de la mítica Rue de Rhone, auténtica meca del lujo en la capital helvética. Fuentes inmobiliarias conocedoras de la zona indican que una oficina como la nueva sede de la Generalitat en suiza, "no cuesta menos de 4.500-5.000 euros de alquiler al mes". La delegación catalana ocupa el segundo piso de un edificio en el que también se encuentran el UniCredit Bank AG, Tide Maritime, Hess Energy Trading Company y la Orchestra Babycare.

Y es que Suiza, donde permanecen huidas de la Justicia las diputadas Anna Gabriel (CUP) y Marta Rovira (ERC), parece haberse convertido en el centro de operaciones internacional de los independentistas. Actos propagandísticos de Puigdemont y Torra, conexiones con la Universidad de Ginebra, presencia muy activa en el salón del libro de Ginebra y con políticos suizos como varios parlamentarios e incluso con el ministro de Asuntos Exteriores de la Confederación Helvética, Ignazio Cassis, "que permite, por omisión, la presencia de la 'falsa embajada' catalana en Suiza, que gasta el dinero de todos los españoles vilipendiando a España y presentando a Cataluña como un pueblo ofendido", según denuncia la organización internacional, con sede en Suiza, 'Cataluña pueblo de España', que fundó y preside el ex policía y ex militar suizo, François Meylan. "El presupuesto de la delegación de la Generalitat en Suiza tiene es de 700.000 euros y su 'embajador', Manuel Manonelles, cobra 85.000 euros al año", asegura Meylan. 

"Son meras oficinas de propaganda del procés, al menos la de Berlín", cuenta Bernat, un catalán, de Barcelona, que vive desde hace años en la capital alemana. "Yo antes iba a algún acto, pero al final se acababa hablando siempre de lo mismo, y ya no voy. Además parece que hasta pasan lista sobre quién asiste y quién no… No estoy de acuerdo con que se gaste el dinero público en estas cosas. Ahora hay un acto informativo sobre el tema de los alquileres en Berlín, que se van a regular por ley, con una experta alemana, pero estoy convencido de que se acabará hablando de los presos políticos, la independencia… Como siempre".

"Al menos en Suiza, la 'embajada' catalana 'compra' espacios en los medios de comunicación suizos para vender su mercancía de que el español es un estado opresor, franquista y fascista y ellos un pueblo oprimido. Poco antes de comenzar el juicio contra los independentistas apareció una entrevista de tres páginas en La Tribuna de Ginebra con el líder de Omnium Cultural, Jordi Cuixart. Sé que ese espacio estaba pagado con el dinero de los impuestos de todos los españoles", asegura François Meylan desde Ginebra. Entre los 'logros', por ejemplo, de la 'embajada' en Londres estarían el haber conseguido una entrevista a Alfred Bosch en la BBC el pasado 22 de octubre, o la reunión con un grupo de parlamentarios británicos en Westminster en la que Bosch criticó el "error histórico" de la sentencia del Tribunal Supremo.

Particularmente activo se ha mostrado en los últimos días el Delegado de la nueva ‘embajada’ catalana en México, Lleïr Daban. Éste, en una entrevista en la cadena Televisa decía que "pedir pacíficamente decidir sobre el futuro de Cataluña se castiga con 13 años de cárcel, como si fuera un homicidio", o en la emisora ADN40, el 'Heraldo de México' o el 'Excelsior', donde afirmaba que "los tres puntos clave a reivindicar son: Amnistía a presos políticos y exiliados, diálogo y derecho a decidir". El 'Heraldo de México' es igualmente uno de los 13e medios internacionales, curiosamente todos de países en los que la Generalitat tiene embajadas, donde se publicó un artículo de Alfred Bosch tras la sentencia, en la que aseguraba que "el resultado del juicio, que condena a cien años de prisión a personas inocentes, representa un error histórico por parte del Reino de España. Un error que, lejos de ayudar a mejorar las cosas, sólo empeora el conflicto”.

Una de las 'embajadas' que más peso ha tenido en los últimos tiempos es la de Bruselas ante la Unión Europea, merced a la presencia allí, en la capital belga, del presidente huido, Carles Puigdemont. "Me parece denigrante que con el dinero de todos los catalanes se pague esta delegación de la Generalitat en Bruselas que solo está al servicio del independentismo y del President huido. Solo se hace propaganda del procés y de Puigdemont, y se olvida del resto de catalanes, al menos la mitad, que no somos independentistas. Menos mal que ya no les hace caso casi nadie y las instituciones europeas les han parado los pies", dice a la Información un trabajador catalán en la Comisión Europea que prefiere mantenerse el anonimato.

La actividad propagandística de las delegaciones catalanas se multiplica y así la centroeuropea, con sede en Viena, publicita una entrevista con Alfred Bosch en la radio pública checa, o el 'embajador' en los Balcanes, en Zagreb, capital de Croacia, Erick Hauk, decía en el semanario croata 'Globus' el 23 de octubre que "Cataluña será, si los catalanes así lo quieren, el nuevo estado europeo. No hay vuelta atrás". Es la propaganda de las 'embajadas' del procés en el mundo. Su misión. Eso sí, entre medias, hasta se cuela un hecho 'folclórico' y la 'embajada' de Torra y Puigdemont en Estados Unidos y Canadá tuiteó el 13 de octubre sus felicitaciones al grupo de castellers de Villafanca por su "extraordinario" fin de semana en California, que ilustraba con una foto del grupo haciendo una torre humana con el Golden Gate de San Francisco al fondo. En medio del procés, al menos para las embajadas catalanas, también hay tiempo para el folclore.

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