Jueves, 12.12.2019 - 16:29 h
Barómetro de la Empresa Familiar

Una de cada seis empresas admite ya que llevará a cabo ajustes de plantilla en 2020

La parálisis política convierte la 'gobernabilidad' en el principal foco de preocupación de las empresas, por incluso de la ausencia de reformas.

Gráfico Barómetro Empresa Familiar 2019.

Una de cada seis empresa prevé recortar el tamaño de su plantilla a lo largo del próximo año, según los resultados de la tradicional 'Encuesta de Percepción Económica' realizada por el Instituto de la Empresa Familiar a partir de la información recabada de las opiniones de los más de 600 empresarios y empresarias familiares reunidos en el XXII Congreso Nacional de la Empresa Familiar que se celebra estos días en Murcia. El dato revela un empeoramiento significativo de las expectativas de creación de empleo en el colectivo, ya que el año pasado sólo el 7% de las empresas preveía reducir su personal y este año ese porcentaje se ha más que duplicado hasta el 16% cuando la economía -como se ha encargado de recordar la ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño, en este mismo foro- aún crece por encima del 2%.

El dato no es más que una muestra del significativo empeoramiento de las expectativas empresariales sobre el comportamiento de la economía que se vislumbra en la encuesta y que se resume en que el mundo de la empresa espera un periodo de menos crecimiento y menor creación de empleo. Traducido a expectativas concretas y a datos, el barómetro revela, por ejemplo, que el porcentaje de empresas que espera realizar nuevas contrataciones en 2020 se ha reducido desde cerca de la mitad a poco más de un tercio en apenas doce meses. En el campo del empleo, la mayoría apuesta un año más por ver y esperar: el 48% augura que mantendrá el nivel de empleo actual.

Sus expectativas sobre la evolución de sus plantillas responde a un clima un punto más pesimista respecto al año pasado. Si hace un año el diagnóstico general era que 2019 vendría acompañado de 'un crecimiento moderado con una limitada creación de empleo', doce meses más tarde esa percepción se ha deteriorado hacia 'un crecimiento frágil de la actividad sin creación neta de empleo'. Es significativo que dos de cada tres empresarios creen que las empresas no habrá creación neta de empleo el próximo año. 

La factura de la inestabilidad política

La sucesión de gobiernos frágiles, sin mayorías parlamentarias claras, y procesos electorales a la búsqueda de una respaldo electoral más claro han terminado por 'contaminar' las perspectivas de los empresarios sobre los desafíos que enfrenta al país hasta el punto de convertir la 'gobernabilidad' en la primera prioridad del país, incluso por delante de la ausencia de reformas estructurales que en los últimos años se había consolidado como la principal preocupación de los empresarios familiares, que observaban como la regulación no venía acompañando los profundos cambios que se daban en la sociedad y el sistema económico.

La prueba del signo de los tiempos es el retroceso en la escala de preocupación de los empresarios de las principales amenazas para la estabilidad de la economía española -el desempleo y el envejecimiento de la población- que se sitúan en este último barómetro empresarial muy lejos de asuntos que apuntan más a déficit institucionales, como la gobernabilidad o el parón reformista.

La falta de confianza en el contexto institucional ha terminado por filtrarse a las expectativas de negocio de los empresarios. En 2018, en Valencia, dos de cada tres empresas confiaban en mejorar sus ventas en 2020; doce meses después apenas un 46% mantienen esa previsión. Casi una de cada cinco empresas ha pasado de pensar que mejoraría su desempeño empresarial en 2020 a asumir que su cifra de ventas o se mantendrá o caerá. Tradicionalmente remisas a aceptar que sus ventas caerán y a reflejarlo en este tipo de barómetros, el porcentaje de encuestados que esperan una caída de las ventas en 2020 ha pasado del 8% de 2018 al 19% de este año.

La reinversión de beneficios sigue apuntándose como el principal destino del excedente empresarial, si bien hay un grupo no desdeñable de empresas que ya señalan que utilizarán esos recursos para reducir su endeudamiento, lo que habla de un planteamiento más prudente. El porcentaje de empresas que destinarían sus eventuales beneficios a reducir deuda ha pasado del 12% al 19%.

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