En el Día europeo de la justicia civil

Los notarios ofrecen asesoramiento jurídico gratuito a las familias

Ofrecen asesorar de forma imparcial sobre cuestiones como hacer testamento, aceptar una herencia o no y elegir el régimen económico de su matrimonio.

Fotografía colectivo de notarios
Los notarios ofrecen asesoramiento gratuito en temas como la herencia. / EFE

En el Día Europeo de la Justicia Civil, los más de 2.800 notarios españoles han emitido un comunicado en el que desean trasmitir a las familias que están a su disposición para asesorarles imparcial y gratuitamente sobre cuestiones como hacer testamento, aceptar o renunciar a una herencia, elegir el régimen económico de su matrimonio, e incluso otorgar un poder preventivo, entre otras. Cada día son más los ciudadanos y familias españolas que acuden a los notarios por estas cuestiones.

Casarse ante notario es una opción rápida y cómoda porque, una vez obtenido el expediente matrimonial, se puede celebrar la boda en cualquiera de las casi 3.000 notarías repartidas por toda España. Otra de sus funciones en relación con la pareja son las capitulaciones matrimoniales, el contrato por el que se fijan las normas que regulan la relación económica del matrimonio. Aunque en cada comunidad autónoma se aplica por defecto un régimen económico matrimonial —gananciales o separación de bienes, fundamentalmente—, es posible que los cónyuges hagan antes o después de la boda unas capitulaciones ante notario para cambiarlo.  

En el caso de ruptura, si los dos miembros de la pareja de hecho están de acuerdo, bastará con que vayan a la notaría y otorguen una escritura de disolución en la que recojan los términos de la separación. Cuando se trate de un divorcio, solo se podrá realizar ante notario al menos tres meses después desde la celebración del matrimonio, siempre que sea de mutuo acuerdo y no haya hijos menores no emancipados o que tengan una discapacidad y dependan de los padres. En 2017 se han realizado 7.762 divorcios y separaciones, y 6.358 en 2016. En el primer semestre de 2018 las escrituras realizadas de separaciones y divorcios han sido 4.171.

Otra de las preocupaciones del ciudadano de a pie para acudir a un notario es el testamento, uno de los servicios notariales con mayor trascendencia para la familia. Es un documento notarial que refleja claramente la voluntad de una persona sobre cómo han de repartirse sus bienes cuando fallezca. Lo que es poco sabido es que en el testamento se pueden incluir otras disposiciones como el reconocimiento de hijos, designar a sus tutores en caso de fallecimiento o nombrar a la persona que queramos que sea nuestro albacea digital, para que se encargue, por ejemplo, de cerrar nuestras cuentas en las redes sociales.

Cuando muere un familiar es necesario hacer una consulta al registro general de últimas voluntades (puede ser online) para saber si hizo testamento. De ser así nos notificarán el notario que lo custodia y habremos de acudir a él para que nos entregue una copia y saber qué hemos heredado. Lo habitual es que la herencia sea aceptada por los herederos, pero habrá situaciones en las que por diferentes motivos (entre ellos, deudas del fallecido o la imposibilidad de pagar los impuestos) se decida renunciar a la herencia o aceptarla a beneficio de inventario. En 2017 se realizaron 408.526 escrituras de herencias, un 6% más que en 2016 (384.240). En 2018 han sido 224.546. Frente a estos datos, hubo 38.774 renuncias en 2016, y 43.000 en 2017. En el primer semestre de 2018 se han contabilizado 24.314 renuncias.

Si trabajamos con familiares en nuestra propia empresa, esto es, una empresa familiar, el notario desempeña un papel clave en el momento de su constitución, ayudando a decidir cuestiones como la forma societaria o el contenido de sus estatutos. Pero hay otros asuntos del devenir de las empresas y de sus socios que tienen gran trascendencia para su continuidad en los que puede ayudarles un notario, como la creación de un protocolo familiar. Se trata de un acuerdo firmado por los familiares propietarios en el que indican las funciones de cada uno, cómo se transmitirán las acciones o participaciones, cómo se llevará a cabo la sucesión de las siguientes generaciones y cualquier otro asunto que regule sus relaciones. Una figura de gran utilidad para asegurar el futuro de los negocios familiares.

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